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La importancia del ruido, por Damon Krukowski

La editorial Alpha Decay publica The New Analog, donde el miembro de Galaxie 500 defiende la importancia de las impurezas de lo analógico.

17.10.17
Pau Cristòful

La editorial Alpha Decay es la responsable de que nos hayan llegado traducidas varias obras capitales de la literatura musical.

Un nuevo ejemplo es The New Analog, de Damon Krukowski, título que marca la centésima y última entrega de la colección Héroes Modernos, dedicada al descubrimiento de nuevos talentos (vivos o muertos).

En The New Analog, este músico conocido por haber formado parte de la banda de culto del Indie de los 80 Galaxie 500 reivindica la importancia del ruido analógico: aquello que no forma parte de la señal pero que sin embargo favorece la orientación y la comunicación (realizando en este sentido extrapolaciones de carácter social).

Citando la nota de prensa:

«La tesis fundamental de Krukowski es que la proliferación de señales digitales, que buscan anular cualquier tipo de impureza –esto es, el ruido de superficie, de fondo o las distorsiones–, han creado un ecosistema sonoro aséptico que desnaturaliza nuestra relación con la realidad. Tanto en música, como en comunicaciones, es imprescindible la existencia de un ruido latente que, lejos de ser una molestia, es nuestro vínculo con el entorno exterior. Y en un mundo cada vez más lanzado hacia la profundidad del paradigma digital, regresar a lo analógico es la única manera de reconectarnos a la realidad exterior».

Sin embargo, recomendamos también leer el fragmento disponible en The Paris Rewiew, donde encontramos un fragmento tan rotundo e inspirador como el siguiente:

«In this sense, analog sound media resemble our own bodies. As John Cage observed, we bring noise with us wherever we go:

For certain engineering purposes, it is desirable to have as silent a situation as possible. Such a room is called an anechoic chamber, its six walls made of special material, a room without echoes. I entered one at Harvard University several years ago and heard two sounds, one high and one low. When I described them to the engineer in charge, he informed me that the high one was my nervous system in operation, the low one my blood in circulation. Until I die there will be sounds.

Silence is death, the ACT UP slogan painfully reminded us at the height of the AIDS epidemic in 1987. Why seek it out as a part of our musical experience?»

–Damon Krukowski.

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