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«Deabru», hacia el principio desde el final 

Exceso formal, cero concepto.

07.06.18
Antoni Ripoll

Texto de Guillermo Estrada-Nora. 

Sweat Taste presenta el último ejercicio sonoro de Mark Luva, donde el club no es prioridad.

Como ya dejaba entrever tras la publicación de su anterior trabajo “Pæ-lim(p)-sest” (2016), y en ese teaser que era una versión de Rosalía, la evolución de su sonido no ha hecho más que desprenderse de estigmas y tabúes. Los sonidos reconocibles se quedan a un lado para experimentar con nuevos procesos y ambientes industriales, como si fuese un cortometraje de Kenneth Anger hecho música del siglo XXI. De hecho la analogía que puede tener esto con el exceso formal de “Deabru” (diablo en euskera) encaja a la perfección.

Exceso formal, cero concepto”.

“Hasierarantz” (hacia el principio) es el corte con el que comienza la publicación y “Amaieratik” (desde el final) el que la finaliza, donde todo parece ir al revés.

En cuanto a sonoridad, el propio Mark Luva menciona la influencia de Steve Reich al mostrar ese minimalismo, pero también podemos ver 808s, acoples y partes de metal extremo dentro de las composiciones. Como si Daniel Lopatin formase parte de Slipknot e interpretase versiones de Charles Manson.

A parte de estos dos cortes, también incluye tres remixes del tema “Hasierarantz” que parecen encajar a la perfección con la sonoridad total del EP. El primero a cargo de uno de los capos del sello junto a él mismo, YDVST (al cual podremos ver representando a la crew del Sudor en la edición 2018 del festival Sónar); otro de Diego Navarro (también asiduo al sello) y un último ejecutado por Yegua, miembro del colectivo/sello londinense Perth Records.

El próximo sábado 16 de junio le podremos ver representar este nuevo material en la sala Razzmatazz, dentro de la programación de Trill, junto a Nev Liturgy, Cnidaria, Oaht y otros special guests, en un showcase especial de Sweat Taste.