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La política se hace así

Chance The Rapper dona 1 millón de dólares a las escuelas públicas de Chicago y se define a sí mismo como una figura que utiliza su posición para el bien de la comunidad.

07.03.17
Frankie Pizá

Cuando Kanye West anunció que iba a presentar su candidatura para ser elegido presidente de Estados Unidos en 2020, Donald Trump todavía no era ni una amenaza.

Poco después de que el candidato republicano fuera elegido y antes de que comenzaran sus primeros arrebatos, West se reunió con él para entablar contacto y mostrar su apoyo al recién elegido.

Tras las polémicas decisiones en cuanto a las relaciones con México y los países de mayoría musulmana, el rapero retiró cualquier muestra pública que hubiera favorecido a Donald Trump.

Hasta ahí ha llegado (por ahora) la carrera política de una de las personalidades más famosas del mundo. El resto de acciones de Kanye West ha sido un ataque de nervios, la presentación de la nueva temporada de su marca de ropa y la brillante edición de un clásico perdido de The-Dream.

Mientras, su discípulo Chance The Rapper, sigue demostrando que tiene está hecho de otro tipo de pasta; su carisma trasciende generaciones y su honestidad se transmite tanto en lo musical como en lo extramusical.

De alguna forma, Chance ama Chicago tanto como Kanye West, pero el reciente ganador de 3 Premios Grammy canaliza ese amor de una forma parecida a la de Kendrick Lamar: utilizando su poder como figura mediática y su música para cambiar las cosas.

Las implicaciones políticas de Chance The Rapper comenzaron en su mixtape «Acid Rap», y empezaron a llamar la atención cuando criticó abiertamente el trato que Spike Lee daba a la ciudad con su película Chi-Raq; el famoso realizador contestó diciendo que Chance era el hijo de Ken Bennett, una de las personas de confianza del alcalde de la ciudad, el demócrata Rahm Emanuel.

Chance utiliza asiduamente Twitter para sacar a relucir tanto lo bueno como lo malo tanto de su ciudad como de su país; hace unas semanas ya criticó abiertamente a Trump por sus desaires al hablar de Chicago.

Ayer surgía la noticia de que Chance The Rapper iba a donar 1 millón de dólares a las escuelas públicas de Chicago; una rueda de prensa en la Westcott Elementary School anunció la iniciativa y los planes de desarrollo.

Chance comentó que «nuestros hijos no deben ser tomados como rehenes debido a las posiciones políticas» y actualizó su página web personal con un enlace para el apoyo de la causa. Al parecer, el dinero donado por el rapero proviene de las ventas de tickets para su próxima gira. Chance donará además 10.000 dólares a una escuela concreta de Chicago por cada 100.000 dólares que gane.

El artista ha tomado cartas en el asunto tras un encuentro poco fructífero con el gobernador de Illinois Bruce Rauner la semana pasada; en la misma conferencia de prensa en la escuela, Chance expresó su frustración tras las «vagas respuestas» del político, concluyendo con un «gobernador, haz tu trabajo».

Hoy por hoy, cuando poco a poco las celebridades están integrándose entre la clase política de una forma más homogénea, y se están divisando muchos tipos de actos políticos diferentes, mientras unos financian e impulsan campañas políticas, otros artistas se definen a sí mismos con acciones que benefician a su comunidad y la preparan para que el futuro sea mejor.

Ayer fue la propia Michelle Obama la que mostró su respeto a los actos de Chance The Rapper, diciendo que el artista es un «ejemplo del poder de la educación artística» y dándole las gracias por «devolver a la comunidad lo mucho que nos ha dado».

Hace muy poco que hablamos del valor musical de la postura de Chance The Rapper, primer artista sin un sello discográfico clásico que ha conseguido romper los paradigmas de la industria.