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Trump marca el final de la identificación de las artes con la política en Estados Unidos

Ante los problemas para encontrar actuaciones para la velada de inauguración del nuevo presidente, el rapero y activista anti-Trump YG se ofrece por 4 millones de dólares y una simple condición.

16.01.17
Frankie Pizá

«La música perdió» cuando Donald Trump fue elegido como nuevo presidente de los Estados Unidos. La sucesión entre un icono como ha sido Barack Obama y el magnate que representaba a los republicanos significa, entre otras cosas, una pérdida en la identificación de las artes y la cultura con el actual contexto político del país.

Mientras artistas de todas las clases daban su apoyo públicamente a Hillary Clinton, con intención de preservar el modelo que había imperado los últimos 8 años, las propuestas musicales que se alineaban con Trump eran más bien escasas.

Los problemas que está teniendo la nueva administración para encontrar actuaciones de altura para la presentación del nuevo presidente son un síntoma de que Donald Trump tendrá que lavar su imagen y trabajar su relación con este tipo de colectivos.

Andrea Bocelli, Elton John, Moby, Jennifer Holliday y recientemente 2 Chainz han denegado o cancelado su intervención en la velada de inauguración, que ya tenía confirmados a 3 Doors Down, Toby Keith, Lee Greenwood, DJ Freedom o Jackie Evancho de America’s Got Talent.

Tras la negación de 2 Chainz, uno de los más firmes activistas contra la campaña de Donald Trump, el rapero californiano YG, ha comentado públicamente que actuaría en la inauguración si se cumplieran dos condiciones: el pago de 4 millones de dólares y que sea interpretando su himno «FDT» («Fuck Donald Trump»).

YG ha sido uno de los más feroces promotores anti-Trump en los últimos meses; en sus conciertos, al interpretar la mencionada canción, se invitaba a los fans a golpear una piñata con el rostro del político, y en plena jornada de elecciones, YG regaló bagels con el mismo eslogan para arrebatar votos al empresario.

Para Estados Unidos, este clima supone una vuelta a la nula sensibilización de las artes con la clase política dominante; en los 8 años de mandato de Barack Obama, muchas de las principales figuras musicales del país se mostraron de acuerdo tanto con sus políticas como con su imagen.

Mientras todo esto ocurre, Riff Raff también está haciendo campaña proponiéndose para actuar en la gala, aunque a un precio de 50.000 dólares.