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Bootlegs: un enemigo permanente

23.11.16
Frankie Pizá

Una de las problemáticas afines o más bien consustanciales al aumento de demanda en el mercado del vinilo son los bootlegs; las falsificaciones, las ediciones no oficiales abundan más que nunca ejerciendo una función cuanto menos singular.

Por un lado ejercen descongestión, diversificando la oferta, pero saturan las fábricas de prensado con sus voluminosos pedidos; a su vez, generan cierta confusión entre los nuevos compradores, profanos y poco experimentados, el principal foco de este tipo de ediciones.

Existen de todo tipo: desde reediciones de contenido musical muy poco conocido y sin permiso de los autores hasta sellos discográficos que se dedican a prensar largas tiradas de álbumes clásicos. La tibia regeneración del mercado del vinilo ha abierto una puerta más para la comercialización que se creía olvidada; grupos como Led Zeppelin, los Beatles y los Rolling Stones vuelven a vender sus álbumes en vinilo mientras el CD escasea en las estanterías.

El bootleg como tal, la edición no permitida, se originó en tiempos de la explosión Hip Hop en los 90, cuando algunas tapes inéditas, mixtapes y versiones alternativas de singles empezaron a proliferar en vinilo debido a las necesidades de la propia escena con ese formato concreto. Uno de los primeros títulos en ser falsificado de múltiples formas fue el «Black Album» de Prince.

Abundan no solo las ediciones en vinilo de álbumes que tan solo se han comercializado en CD o en versiones digitales, también existen todo tipo de ediciones con vinilo de color, portadas alternativas, grabaciones de conciertos, etc.

En el principal mercado de vinilos de segunda mano, Discogs, existe una elevada transparencia en cuanto a la «clasificación» de los bootlegs; normalmente las ediciones impresas sin permiso suelen especificarse en la base de datos y entre los usuarios no suele existir el objetivo del engaño mediante la falsificación.

El pasado septiembre se detuvo en Stuttgart a un falsificador alemán de 60 años de edad que presumiblemente dirigía un almacén que contenía entre 1.5 millones y 2 millones de vinilos pirata. Entre el stock encontrado había también CDs y DVDs.

La investigación llevada a cabo por la State Criminal Police Office o Landeskriminalamt (LKA) alemana y la Bundesverband Musikindustrie (Federal Music Industry Association) comenzó el pasado mes de enero al interceptarse un envío de más de 3.000 falsificaciones en vinilo. El detenido permanece en custodia y se enfrenta a 5 años de cárcel, según explica la LKA.

En referencia a lo ocurrido, el presidente de la BVMI, Florian Drücke, ha comentado:

“The demand for vinyl has increased considerably again, and takes a market share of around four percent in Germany. It’s a niche which has become hip again.”

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