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Aparecer y desaparecer en los servicios de streaming

La confusión y el absurdo se está apoderando de la música y los servicios de streaming: álbumes y artistas vienen y van como moneda y contenido de cambio entre empresas.

04.10.16
Frankie Pizá

No sabemos a quién culpar, pero está ocurriendo. Hace tan solo unas semanas informábamos que el álbum «Blonde» de Frank Ocean había desaparecido de Spotify sin razón alguna pero justo después de hacerse públicas las tensiones entre el servicio y Apple Music. A las 24 horas de aquello, el contenido volvía a aparecer tras lo que la empresa sueca definió como «unos problemas técnicos».

Una ruta de acontecimientos muy sutiles que esconden probablemente horas y horas de negociación y que por otra parte son indisociables de la feroz competición que los tres servicios musicales más relevantes en cuanto a «contenido» están librando.

En cualquier caso, nadie puede negar que estamos ante un absurdo: en un momento en el que la música está comenzando a venderse por «cantidades ilimitadas» y en el panorama se intuye que el modelo de barra libre por suscripción se acabará imponiendo a precios cada vez más bajos, los usuarios se verán obligados a escoger en función de sus artistas favoritos.

Si Prince es mi héroe, deberé pagar la cuota que impone Tidal, ya que su música tan solo podré disfrutarla en ese servicio.  Si mi artista preferido es Jay Z la norma debería ser más simple y no acercarse al disparate.

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La misma ecuación pero con resultados aún más confusos: el magnate, dueño del mencionado Tidal, hizo desaparecer su trilogía «The Blueprint» de Spotify y Apple Music el pasado mes de marzo. Ayer mismo regresaban los volúmenes 1,2 y 2.1 (faltando la 3a edición), y hoy mismo vuelven a esfumarse sin ninguna explicación. Se trata de las obras más importantes en la carrera de Jay Z y algunos de los álbumes más reclamados por el público de dentro y fuera del Hip Hop.

Frank Ocean por su parte ha ingresado en Tidal ayer mismo: «Blonde», tras aparecer progresivamente en Spotify, Pandora o Google Play, ya está disponible en el servicio de alta fidelidad. «Endless», el álbum visual que precedió a este trabajo, sigue siendo exclusivo para los suscriptores en Apple Music.

Una situación peculiar transitoria o un signo de los tiempos: un futuro donde los artistas son las monedas de cambio entre los servicios de consumo musical se acerca.

Un futuro donde el que más pague a la industria poseerá todas las estrellas, a no ser que una de éstas tenga su propio servicio. Un futuro donde hablará más de ti qué servicio uses que la propia música que escuches.