#Crónicas

SHXCXCHCXSH: Trance de alto octanaje

En su paso por el DNIT, SHXCXCHCXSH transitaron entre el Ambient de texturas granuladas y el Techno industrial de altas revoluciones.

01.06.16
Pau Cristòful

Foto de Alba Rupérez.

El continente anticipó el contenido. Para la actuación SHXCXCHCXSH, el DNIT volvió a recurrir a la sala del auditorio del CaixaForum de Barcelona (normalmente los conciertos se realizan en el hall del museo). A priori puede parecer una idea poco acertada si uno conoce el techno industrial de las referencias que acumula el misterioso dúo, pero en cambio tenía todo el sentido del mundo para aquellos quienes habíamos escuchado el próximo álbum de SHXCXCHCXSH, a la venta el próximo 6 de junio.

En “SsSsSsSsSsSsSsSsSsSsSsSsSsSsSs” (Avian, 2016), los suecos prescinden del bombo 4/4 para sumergirse en el Ambient de texturas granuladas. La primera mitad de la actuación de Barcelona se basó en este nuevo contenido, expandiendo y conectando las ideas del inminente disco.

El live empezó guiado por un beat industrial ralentizado cuyo magnetismo se iba modulando, sometiéndolo a un flanger. Entre cada bombo imperial se desarrollaron unas ambientaciones cargadas de ruido digital ambiente. SHXCXCHCXSH jugaron con este contraste entre ritmo y atmósferas, sometiendo la música a flangers y delays que aportaban cadencias Dub Techno mientras su live se expandía y contraía ante nosotros como un acordeón a cámara lenta.

Paralelamente, las visuales elaboradas por Pedro Maia traspasaban el ruido a la pantalla, superponiendo texturas sobre imágenes de paisajes en blanco y negro.

Después de media hora de crescendo lineal, un minidrop señaló el inicio del despegue que conectó el tramo ambiental inicial con un final regido por beats industriales de tempo muy acelerado. Es precisamente en este pasaje intermedio cuando aparecieron las aureolas melancólicas del mejor tema del nuevo disco, que puede recordar algunas producciones de Oneohtrix Point Never.

Paralelamente al emergente bombo cíclico apareció un flash que indujo al espectador a un estado de tránsito entre el ataque epiléptico y el trance narcótico, una intensidad para disfrutar sentado. La conexión culminó con la aparición del color en las visuales. La música ganó intensidad y épica, iluminada por la proyección de una fogata expiatoria que recordaba al “Sacrificio” de Tarkovski.

Por otra parte, una gran alegría ver como el DNIT también es capaz de agotar entradas para una propuesta más arriesgada y menos conocida como son SHXCXCHCXSH. Esperamos que sirva como indicador de que el público de Barcelona parece estar preparado no solo para disfrutar de los nombres notables de la electrónica experimental de los últimos años sino también para empezar a descubrir artistas menos conocidos pero tan o más interesantes.