#Crónicas

Holly Herndon: El directo como una gran conversación colectiva

La norteamericana y sus colaboradores demostraron en DNIT que el suyo es un espectáculo a la medida de Internet: inclusivo, crítico y con sentido del humor.

05.04.17
Frankie Pizá

Fotos de Alba Rupérez.

La idea musical de Holly Herndon no acaba en el estudio. Su proceso creativo tampoco lo hace en su mente.

Su intención desde que comenzó a editar grabaciones en RVNG Intl. es la de transgredir y comprometer las líneas entre la audiencia, el contenido y nuestro contexto anclado a Internet y las nuevas comunicaciones.

Desde que en su actuación en Sónar Festival hizo sonar los dispositivos móviles del público de forma aleatoria pudimos tomar contacto con el carácter de su espectáculo; todavía sin olvidar «Platform», su álbum para 4AD en 2015, la norteamericana propone un show que destaca por su ironía crítica y sentido del humor.

Holly Herndon en directo se comporta como una parte más de un objetivo colectivo. Todo consta de interacciones, de una gran conversación en grupo; la música hacia nosotros, del entorno visual generado por ordenador con el rastro digital que dejamos en redes sociales, de los propios artistas con el mensaje y crítica subyacente del uso que damos a la red.

Así, Mat Dryhurst juguetea con las intenciones de los asistentes y su intimidad en Facebook mientras Colin Self voltea los límites entre el comentario social, la performance y el arte en tres dimensiones.

Nos mandan mensajes que reafirman lo que acabamos de ver, como lo de «deberíais considerar marcharos de Facebook». O nuestros sentimientos, sean cuales sean, al intuir el rostro de Ada Colau.

Holly Herndon nos hace partícipes a todos, músicos o no músicos, artistas o no artistas, incluso a las cosas que no podemos controlar y que también forman parte de nuestra identidad (digital).

En su show, tan aleatorio como la naturaleza del propio Internet, la música pasa a ser una mera banda sonora para una representación de nuestro mundo y las alteraciones comunicativas que estamos sufriendo.

A veces, solo es posible darnos cuenta de las grietas morales que conllevan nuestras prácticas invirtiendo las dinámicas preestablecidas; Herndon muestra lo difuminadas que están las líneas entre nuestra comprensión del ecosistema de la información y la realidad de nuestros comportamientos.

El de la norteamericana es un show instructivo y que bajo una apariencia informal y provocativa esconde una inteligente crítica a nuestra actitud inmóvil ante el desarrollo del nuevo mundo.

Hoy por hoy resulta una de las artistas que mejor ejemplifica el diálogo de la música experimental con Internet, su principal medio de expansión: es capaz de deslocalizar la parte «académica» de su obra y llevarla a un contexto innovador en el que todo el mundo pueda sentirse identificado.