#Entrevistas

Suso Sáiz: Canciones Insomnes

Con "Odisea" despertando el interés del público internacional en una de las etapas más productivas del músico gaditano, en esta entrevista Suso recuerda su inmenso "The Box Of The Insomniac Songs", "Confidencias" y habla sobre su reciente interés en aunar ciencia y música.

06.06.16
Frankie Pizá

Texto de Antton Iturbe.

Recientemente se está dando un cierto boom de reediciones de discos de Mecánica Popular, Esplendor Geométrico, Diseño Corbusier, Eduardo Polonio, Finis Africae… que está generando un pequeño culto a nivel internacional por esta especie de reverso desconocido y experimental de la música española de los 80. Es una noticia excelente que nos está permitiendo disfrutar de auténticos tesoros musicales a muchos aficionados que desconocíamos estas corrientes.

“Odisea” de Suso Sáiz, se sitúa sin duda en esta categoría y más allá de la pequeña polémica y cierta desazón que ha producido el hecho de que lo haya terminado publicando una discográfica holandesa, lo cierto es que supone un merecidísimo homenaje a su autor y un lujo que deberíamos paladear sin ningún tipo de remordimientos.

“Odisea” es una colección de piezas diversas, tanto en su concepción musical como en su ubicación temporal, con el denominador común de poder ser clasificadas como temas de Suso Saiz “en solitario”. Aquellos  en los que prolonga y desarrolla su búsqueda constante de nuevas sonoridades de forma más libre y desinhibida.

Composiciones que nos remiten a la esencia de Suso, al músico, al guitarrista y manipulador electrónico, fascinado por la vasta riqueza rítmica y textural de las músicas alejadas (en espacio y tiempo) de las convenciones occidentales. Melodías suspendidas, como una brisa marina que nos trajera minúsculas gotas de espuma de alguna ola que rompió a miles de kilómetros de donde estamos.

“Electrónica ancestral” fue el título que escogí para la primera entrevista que hice a Suso, incapaz de hallar un término más actual o específico y al mismo tiempo, plenamente consciente de su alcance infinito.

“Odisea” me ofrece una excusa perfecta para poder volver a conversar con Suso e indagar un poco más en las inquietudes y motivaciones del artista y también de la persona que está detrás de esta inmensa obra.

En primer lugar me gustaría conocer el origen de esta antología.  ¿De quién surge la idea? y ¿Cómo contacta Music From Memory contigo? Ha habido cierto debate sobre el hecho de que no haya sido un sello español el que lo haya editado (como ya ha ocurrido con las reediciones de Mecánica Popular o Finis Afrcae), pero ¿había alguna compañía española interesada en ello?

Suso: Nunca pasó por mi imaginación hacer una compilación ni fue idea mía. Hace ya más de 3 años que Music From Memory se puso en contacto conmigo proponiéndome hacerla. En un principio yo no lo veía muy claro, porque realmente no me apetecía hurgar en el pasado. Mi pasado es algo que normalmente no me interesa y no veía muy claro sacar una recopilación. Estuve varios años dándoles largas, pero dada la insistencia del sello, el convencimiento y la fe que demostraron, al final cedí, cosa de la que no sólo no me arrepiento sino de la que ahora mismo estoy muy contento.

Con respecto a que sea un sello extranjero es algo que me ha acompañado toda la vida. Siempre ha habido interés fuera de España: mis discos han sido publicados en Alemania, EEUU, México, Japón etc. También es cierto que algunos sellos españoles han manifestado su interés por reeditar parte de mi música.

La antología recoge temas que abarcan 20 años de creación (1984-2004) y están repartidos en más de 10 discos diferentes, por lo que las opciones eran muy amplias. ¿Cuál ha sido el criterio de selección? ¿has podido participar en él o ha sido cosa de la gente de Music From Memory?

S: La antología abarca temas desde 1979. En un principio Music From Memory intentó que la selección la hiciésemos conjuntamente, pero desde mi punto de vista la compilación debía ser una obra suya. Creo que las compilaciones no han de ser realizadas por los propios autores y en este sentido les di total libertad a Jamie Tiller, Tako Revenga y Abel Nagengast para que eligiesen lo que quisieran.

El texto de John Gomez que acompaña la edición en vinilo de “Odisea” aporta algunas claves realmente interesantes sobre tu obra y sobre ti mismo que me gustaría comentar.

En primer lugar tu relación con el Madrid de los primeros 80. Una ciudad en plena ebullición social y cultural, creativa, ruidosa e incansable, que amas y tiene una influencia poderosa en ti. Sin embargo propones una música tenue, abstracta y minimal que casi parece una vía de escape del bullicio reinante. La omnipresente Movida Madrileña era todo fulgor y efervescencia pop, pero muchos músicos igualmente inquietos no parecíais compartir su estética y buscabais otros caminos de expresión. ¿Cómo vivías tú esta situación y cuál era tu perspectiva?

S: Siempre estuve bastante unido a la ciudad en la que vivía y también a su floreciente cultura pop. De hecho grabé muchos discos como músico de sesión con grupos de pop de la época y también siempre tuve interés en otros tipos de música y en otras culturas diferentes a la mía.

¿Os condenó, en cierta manera, ese desmarque a ti y a otros músicos de tu generación a un ostracismo por parte de los medios de comunicación? O dirías que era un aislamiento que buscabais conscientemente?

S: Obviamente mi música no nace con una intención comercial y por tanto no recibe ese respaldo. Pero he de decir que en aquellos años los medios de comunicación eran mucho más abiertos y receptivos a todo tipo de manifestaciones culturales. Nunca sentí el ostracismo del que hablas sino hasta pasado unos años. Creo que fue mucho más terrible la situación desde finales de los 90 y todos los años 2000 hasta el momento actual. Internet ha abierto las posibilidades pero el apoyo de los medios de comunicación es casi inexistente.

TIU-entrevistas-canciones-insomnes-Suso Saiz-Gilbert Cohen

Otro aspecto curioso que se menciona en el texto es el de tus problemas de insomnio. Una alteración que pudiste vencer o al menos paliar dedicándote a la creación de loops que a su vez te permitían relajar la mente y finalmente caer dormido. Estos loops son los que forman parte de tu publicación quizá más fascinante: “The Box Of The Insomniac Songs”. Una caja de 8 CDs editada de forma artesanal y de contenido delicadamente bello, a modo de espectrales y extensos paisajes sonoros (en algunos acercándose a una hora de duración) y que tiene su obligadamente pequeño reflejo en el tema “Odisea3” que cierra la última cara del disco.

¿Cómo fue el proceso de creación de estas piezas sonoras? ¿Reservabas aspectos o fragmentos concretos concretos de tu música para ellas o surgían de manera espontánea en las largas horas de insomnio? Digo esto, porque percibo una predisposición a ir un paso más allá, a llegar mas lejos, más profundo y de forma más libre que en tus otros discos.

S: Gran parte del material que hay en «The Box of The Insomniac Songs» surge de dos necesidades: una, efectivamente era la de conseguir dormir y ésta provocaba automatismos y espontaneidad a la hora de grabar pero sin duda la necesidad de experimentar caminos nuevos para mí, está en cada uno de los 8 discos que contiene «The Box»…

“Confidencias” , la caja de 3 cassettes que editaste en 1986 también está representada en “Odisea” con los temas “Los Cielos Siempre”  y “La Mano Transparente” y supone otro hito particular en tu carrera. Musicalmente no se aleja quizá demasiado de sus contemporáneos “Prefiero el Naranja” o “En la Piel del Cruce”, pero a nivel editorial supone una ruptura hacia vías de publicación y distribución más limitadas.

¿Por qué optas por este formato en ese momento? ¿Empiezas a notar quizá que tu producción (por su volumen y sus características) no puede encajar en las convenciones de la industria discográfica? En este sentido tanto “Confidencias” como “The Box” podrían responder a esa misma necesidad.

S: La realidad de “Confidencias” surge de la necesidad de despejar mi estudio de cientos de maquetas; en aquella época los discos duros ó no existían ó eran muy voluminosos y mi pequeño estudio casero cada día estaba más lleno de cosas. Reconozco que durante muchos años tuve una incontinencia musical importante y que mi producción, no siempre acertada porque grababa todo, absolutamente todo lo que se me ocurría, era muy abundante. Después de una selección bastante exhaustiva, elegí el material que contienen los 3 cassettes de “Confidencias”. El resto, recuerdo, que ardió en una ”pila funeraria” de cassettes en una hoguera que hice en la Casa de Campo de Madrid y mi estudio quedó momentáneamente más despejado. Mi interés por las ediciones limitadas, por la búsqueda de otras vías de comunicación, es patente y es un interés que mantengo en la actualidad.

Volviendo al texto de John Gomez, me gusta lo que dices en torno al título de “prefiero el naranja” y la asociación que haces entre tu actitud hacia la música y los colores y texturas. Una de las características más excitantes de tu música en mi opinión, es precisamente su plasticidad, esa manera en la que moldeas los sonidos y creas ilusiones visuales y casi táctiles en el oyente. En ocasiones percibo tu música como si estuviera deliberadamente amortiguada para que suene lejana. Como si hubiera una pared entre el oyente y la fuente musical y este debiera acercar el oído a ella para escuchar lo que ocurre al otro lado. En otros momentos imagino que los sonidos son pequeños cuerpos ligeros suspendidos en el aire que te calan poco a poco como un sirimiri. Puede sonar un poco cursi, pero tu música transmite una enorme sabiduría si permites que penetre en ti.

¿Dirías que tu vida y tu obra son una búsqueda y una recogida de información incansable y al mismo tiempo una experimentación constante para hallar la manera de transmitir esos hallazgos al oyente?

S: Realmente creo que defines mi música con bastante exactitud, lo que me produce una gran satisfacción, porque uno siempre piensa que los demás nunca van a escuchar tus intenciones y sentimientos.

A lo largo de “Odisea” me llama la atención de que a pesar de abarcar un período de tiempo tan largo la evolución tecnológica no se hace palpable de forma evidente entre unos temas y otros. La tecnología te ha abierto probablemente muchísimas puertas para poder profundizar en tus experimentos pero de algún modo no parece alterar tu esencia como músico. Los temas más antiguos de “Prefiero el Naranja” poseen el mismo poder hipnótico que cualquiera de las piezas posteriores. ¿Cómo has incorporado los avances tecnológicos en tu música? ¿Cuál ha sido tu postura a lo largo de estos años?

S: Mi interés por la tecnología y los nuevos sistemas de producción siempre ha existido pero desde el punto de vista íntimo y profundo, nunca he renunciado a la honestidad, elemento que me parece fundamental en un creador y esto me lleva a la reflexión de si la evolución tecnológica y personal es real cuando mantienes esa honestidad ó si son simplemente accidentes y uno siempre pertenece a un mismo lugar: “tu Yo”.

Para terminar, tus proyectos actuales parecen unir Música-Investigación-Ciencia y Educación, quizá yendo incluso un paso mas allá en lo expuesto en las pregunta anteriores. ¿Podrías describirlos brevemente?

S: Ciertamente existe una relación de mi música actual con mi interés, entre otras muchas cosas, por cuestiones científicas. Mi nuevo disco, que espero que vea la luz en septiembre “Una historia de Agua”, está basado en mi interpretación en torno a la posibilidad de que las moléculas del agua contengan información (memoria) de todos los lugares por los que han pasado, lo que nos empujaría a una comprensión radicalmente diferente de la naturaleza.

También sigo adelante con el proyecto de realizar arquitecturas sonoras para unidades de neonatología, junto al Dr. Iván Carabaño, intentando crear música que libere el estrés de los neonatos, proyecto que espero tener concluido para septiembre. Sigo manteniendo una estrecha relación con el arquitecto Lorenzo Alonso, con el que intento plasmar musicalmente todos sus conceptos en torno a la nueva ciudad y el efecto de las tecnologías en las nuevas sociedades.