#Entrevistas

La última banda secreta de Europa

25 años de culto para Akauzazte.

22.06.17
Frankie Pizá

Fotos de Asier Gogortza.

Texto y entrevista de David Puente.

“En el último año no hemos acumulado muchas grabaciones. Es algo que tiene que ver más con las dinámicas. Ahora todos somos padres o vamos a serlo en breve y el procedimiento de trabajo no es el mismo».

«Grabamos el disco que salió en Màgia Roja y a partir de ahí nos hemos dedicado a preparar los directos. Con lo que ahora mismo no estamos creando. Tenemos un poco olvidado el estudio. El siguiente paso será crear nuevas canciones con la formación que tenemos ahora y conseguir el tiempo suficiente para grabarlas».

«Lo que está claro es que en estos 25 años el desarrollo de la tecnología ha influenciado mucho nuestro sonido. El uso del ordenador, el de algunos pedales para hacer loops, eso también ha modificado nuestra manera de hacer música”.

Un conocido comenta en la puerta del Hangar que ya era hora que Akauzazte se dejasen caer por Barcelona. Me explica exaltado que lleva mucho tiempo esperando este concierto. La banda guipuzcoana cumple 25 años de carrera y hasta ahora no había tocado en Barcelona. Vienen de parte del colectivo Màgia Roja que los trae como colofón del line up de la segunda edición de su ciclo Nova Ona.

Discordian Community Ensemble, Jaco y Cadena completan el elenco de este mini festival celebrado el sábado 20 de mayo en el espacio del Poble Nou que Màgia Roja utiliza cuando espera más parroquia de la que cabe en su local:

“Hemos recibido invitaciones para venir por aquí pero nunca nos habíamos animado. Pero sí que nos gustan los directos. Llevamos 25 años de carrera, pero con parones, hemos rehecho la banda y al poco hemos arrancado de nuevo, hemos vuelto a parar. Un ritmo algo irregular como para ofrecer directos con una periodicidad controlada”.

Piden hacer la entrevista momentos antes del concierto. Una vez se acaba su aquelarre, entre campestre, rupestre, industrial y cavernícola, nos percatamos de por qué lo han preferido así. Lo han dado todo y más sobre el escenario.

El sello Màgia Roja, con una década de experiencia como logia masónica editorial, cuenta con espacio propio en la calle Alzina de la zona norte del barrio de Gràcia. Un club cultural por el que se deja caer hasta altas horas de la madrugada un nutrido grupo de aves nocturnas que ya hace tiempo ha agotado el itinerario de clubs históricos de la ciudad que van con el piloto automático en sus programaciones.

Sesiones de DJ de uno de sus fundadores, Víctor Hurtado o de otros invitados como Gonzalo Castillo o Enrique Doza, que se salen de lo establecido a ritmo de industrial, new wave y otros ritmos marciales y marcianos. Entre las cuatro paredes de este pasillo con barra y escenario al fondo se han podido ver propuestas como las de Nieve Fuga, Rayo 60, Música Veneno, No Parfum o Sons of Bronson.

“Akauzazte es la última banda secreta de Europa”, advierte la literatura promocional del colectivo que anuncia a este grupo vasco a los que les ha publicado su último álbum, “Etzazuaka”, con  un imponente par de toros en la portada: “Los de Màgia Roja nos llamaron porque estaban interesados en reeditarnos una maqueta que ya tenía un tiempo y coincidió que en ese momento estábamos grabando un disco, así que les comentamos que nos apetecía más que nos sacaran algo nuevo. Y así surgió la relación”. Algunas mezclas finales son obra de Xabier Erkizia y la masterización del vinilo corrió a cargo de Stephen Bishop en Newcastle Upon Tyne.

Así que nos ponemos delante de los cinco integrantes de la banda –”y nos falta el técnico que también opina”– para refrendar lo escrito por Antton Iturbe en un artículo titulado “Música en las entrañas” publicado en esta misma web en otoño de 2015).

Estamos sentados alrededor de un banco de la placita de justo enfrente del Hangar, una estampa con reminiscencias de tardes eternas de lo aburrido en aquellas barriadas de los 80.

Pero la banda que nos ocupa se circunscribe a un entorno que no tiene tanto que ver con edificios altos de los despojos del desarrollismo. Más bien, su música nace de la ocupación de espacios rodeados de verdes campiñas en el corazón de Guipúzcoa. O eso es lo que imagino.

“Nos reímos de todas esas etiquetas que nos relacionan con lo rural. De hecho, hemos venido distraídos todo el viaje riéndonos de todo eso. Somos de un pueblo de Guipúzcoa, no hay nada más. Por naturaleza somos de allí con lo que eso representa. Luego la gente tiende a definir las cosas y a nosotros pues nos ha tocado esta que nos relaciona con la tierra. Tampoco le damos mucha importancia. Si no conoces al grupo pues entiendo que necesites una descripción del mismo”.

“Los directos no es que sean un sacrificio del todo, pero te diría que nos cuesta mucho salir para tocar, organizarnos para preparar y montarlo todo…Además ahora nos cuesta todo un poco más por las diferentes dinámicas que llevamos en nuestras respectivas familias. Este punto ahora es clave”. Me cuentan que son una banda incapaz de cumplir con tres conciertos seguidos.

“Una vez hicimos dos conciertos seguidos y al acabar dijimos que nunca más. No es lo nuestro. Acabamos reventados en los conciertos, nos suponen mucho… Nos consume. Creo que lo vivimos mucho… Así que nos hemos decantado por pocos conciertos y muy escogidos. La música que hacemos te lleva a eso. A consumirnos en vivo”.

“Nuestra relación con la música viene de la autogestión. Es decir, operamos desde el antiguo matadero del pueblo y llevamos ya 21 años funcionando desde allí. Es un espacio que se dedica a montar actividades y además tenemos allí el local de ensayo. Siempre hemos estado relacionados con la gente del entorno. Nos hemos encargado de traer grupos con los que ya teníamos alguna relación, a ese espacio que tiene un buen aforo, caben unas 200 personas».

«Es un espacio okupado desde hace 21 años pero la banda lleva más tiempo allí, 25 años cumplimos este verano (tal y como reza su web, su debut se produjo “en el verano del maldito 1992 (500 años del comienzo del nuevo genocidio)”.

«Ese espacio lleva funcionando desde los años 80, que es cuando empezaron a aflorar con fuerza los gaztetxes, centros sociales ocupados o espacios alternativos autogestionados donde confluyen diferentes proyectos culturales. En Azkoitia existía un gaztetxe que servía como local para ensayos y el ayuntamiento acabó cediendo un local en el antiguo matadero. Pero había otro espacio más grande que estaba abandonado y nosotros decidimos entrar y darle vida”.

El edificio del Matadero se levantó en un lejano año de 1861 y en torno a este desolladero en tiempos de los primeros procesos de urbanización en Euskadi se creó más de cien años después la asociación cultural Matadero Ekintzak, hacia el año 96, desde allí se emite también la emisora Kontrako Eztarrixe.

La banda aglutina a cinco músicos desde hace tres años:

“Pero hemos sido incluso más en el grupo. Como te comentábamos antes, la formación ha ido variando. En un momento nos quedamos sólo tres, pero llegamos a ser hasta siete en la banda. Luego fuímos cuatro, luego tres y últimamente somos cinco. La banda ha ido desarrollando un sonido que no se ha calculado previamente».

«Al principio, en las afueras del matadero había mucho escombro y chatarra de dos vagabundos que se dedicaban a vender cobre y demás.  Te estoy hablando de los 80. Ese entorno nos condicionó bastante, encontrábamos de todo para nuestros ensayos. Además escuchábamos constantemente a Einstürzende Neubauten, una banda con la que, además de convertirse en importante referencia musical, guardamos algunas similitudes como banda que va mutando con el tiempo».

«Teníamos veinte años y nos gustaba aprovechar todo lo que teníamos a mano para expresarnos. De hecho, empezamos como grupo sin nombre, sin pretensiones, empezamos alrededor de un cuatro pistas. Queríamos aprender cómo se usaba, le fuimos viendo un montón de posibilidades. Trabajamos la primera maqueta de manera totalmente improvisada. Temas que se grabaron al vuelo y así salió el primer trabajo de la banda. Uno de nosotros igual grabó una canción, otro igual tres”.

“¿Algo especial para el 25 aniversario? Tocar un par de canciones que ya tienen veinte años. El director de cine Joaquim Jordà decía que 20 años no son nada. Así que 25 años para nosotros no son nada tampoco”.

“Con el tiempo la chatarrería dejó de estar por allí y entonces pasamos a tocar las guitarras. El entorno ha tenido mucha importancia en nuestra música».

«Entrados en la década pasada, cuando éramos tres en la banda, nos dimos cuenta que nuestros directos requerían demasiados loops y demasiadas cosas pregrabadas y que no llegábamos al sonido que queríamos conseguir, con lo que optamos por volver a abrir el grupo para que nos pudiéramos ayudar entre todos los integrantes».

«Lo que está claro es que Akauzazte no existiría si no existiese el “mata”. Si estuviéramos en otro lugar seríamos otra cosa, haríamos otro tipo de música”.

El gaztetxe de Arrasate es otro de los espacios libres donde se les ha podido escuchar. Porque salir a tocar, igual no son muy de giras, pero entre los locales en los que se ha podido ver a esta banda al margen del circuito comercial y convencional se encuentran algunos tan variopintos como la pizzería Xurrut de la localidad de Gorliz. Visto lo del Hangar, me cuesta imaginar cómo tuvo que ser aquello.

“Nos conocemos de la calle. Yo soy de Azpeitia, de donde es originario Ignacio de Loyola, el fundador de los Jesuitas, y estos son de Azkoitia que están a cuatro kilómetros, vamos que nos conocemos todos en la zona. Estamos en el centro geográfico de Guipúzcoa. Siempre ha sido una zona muy católica, muy conservadora. Ahora todo se ha diluido y está ahí pero antes era una zona de tradición muy cristiana”.

Les pregunto a los miembros de esta banda si el hecho de utilizar instrumentos del folclore vasco responde a alguna reivindicación, nacionalista o de tipo organológico.

“No tenemos voluntad de reivindicar nada, pero sí que utilizamos instrumentos de nuestro folclore. De hecho, queremos incorporar más, pero es difícil porque con todo el ruido que sacamos es difícil que se pueda apreciar algún matiz nuevo. A la hora de grabar esas incorporaciones siempre es más fácil que sacarlas en directo que siempre quedan eclipsadas. Con guitarra, batería y bajo todo bien. Siendo cinco y saliendo tan poco hemos traído mucho equipo y todo se complica. Amplis de guitarra, bajos, trompetas, un par de baterías…”.  

En su directo llama la atención la doble batería que en muchos momentos del directo suena acompasada. Alguien me comenta que ese doble bombo podría abrir más juego creativo. Carrillos hinchados al máximo para conseguir que los instrumentos de viento encuentren grietas por el cargado aire del Hangar.

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