#Entrevistas

Early Bird: desde la intimidad de la habitación de Thalab

Conocemos al dúo de artistas asentados en Londres antes de que publiquen su EP debut.

28.11.16
Aleix Mateu

Desde una habitación de Londres Max y Oscar hacen música.

De 20 y 19 años respectivamente, primos emigrados de Barcelona comparten algo más que sangre y habitación: ellos son Thalab, proyecto en el que fusiona el Indie de guitarra con electrónica suave desde la intimidad de su cuarto inglés.

Como ellos mismos inciden, su música nace de sus influencias musicales: es evidente su pasión por el Mount Kimbie de «Cold Spring Fault Less Youth» y su forma de leer la intersección de las guitarras con el Dubstep más minimalista.

Autoetiquetados como bedroom producers, es a lo que nos remiten sus canciones cuando escuchamos piezas como «2 Sails«, adelanto de lo que será su EP debut: su sonido es hijo de su habitación y del ethos DIY.

Max es quién se encarga de la mitad electrónica de la música y de la producción. Oscar, por su parte, se encarga de los arreglos de guitarra, las letras y la voz, a pesar de que a veces esta separación de roles desaparezca por completo.

Su primer EP verá la luz en febrero de 2017 a través del sello londinense Juicebox Recordings.

Como definiríais vuestra música?

No muy bien… nos es difícil alejarnos e intentar definirla.

Sabemos lo que nos gusta y lo que no nos gusta, y a partir de allí trabajamos. A veces ni eso. Es música hecha en casa: no sabemos si eso se aprecia o no, pero forma parte de nuestro acercamiento. Cada canción es una idea que hemos estirado por un lado diferente. No nos ceñimos a una dirección concreta, depende mucho del día y de donde nos lleve la canción. Un follón.

Qué tratáis de expresar con ella?

Nos gusta jugar con las cuerdecitas emocionales de cada uno. Hasta a nosotros mismos nos puede producir sensaciones diferentes una misma canción. “2 Sails” por ejemplo, tiene una letra y feel juguetón que nos gustó combinar con algo más intenso y nostálgico.

Las letras las trabajamos con cuidado, pero intentando no perder la espontaneidad y gracia de una primera idea. Eso se puede perder muy fácilmente. En el nuevo EP hay un poco de psicoanálisis de segunda, mitología, ambientación cutre idealizada y problemas de jardinería.

Al final todo viene de lo personal, pero ya nos gusta que cada uno cada uno lea y sienta cómo le llegue.

Cuales son vuestras principales influencias?

Que nos caigan más cerca, podríamos nombrar a Mount Kimbie, Metronomy, David August, o Devendra Banhart entre otros. Pero la verdad es que escuchar, escuchamos de todo.

Fela Kuti, Charlie Parker, Dylan, mucho Blues, mucho Cuba, mucho Brasil… Al ser dos es interesante ver cómo compartimos algunos (bastantes) gustos, pero después cada uno va trayendo un poco de lo suyo a la mesa.

Esa disparidad de influencias se oye en las canciones, creemos. Justo ahora hemos sacado una playlist en Spotify con dos horitas de mélange sabrosito. Ahí se entiende un poco lo que suena en casa, la ducha o la cocina, a diferentes horas del día.

Como imagináis la localización perfecta para interpretarla?

Es gracioso porque se nos suele ligar con paisajes exóticos o paradisíacos. Mucho cóctel, mucho sol. Será el ser español.

La verdad es que para nada, aquí en Londres hace frío y los días son sucios, y así se han criado las canciones. Diríamos que las canciones han salido bastante flexibles y abstractas en cuanto al decorado que les podría tocar. Lo mejor para nosotros, al menos, es el concierto de sudor y ladrillo: allí los contrastes tienen su gracia. Poco cóctel y mucha luz loca.

Vuestra propuesta es accesible y encaja con la electrónica más Indie. Qué diferencias aportáis respecto a otras bandas del mismo estilo?

Hay cosas muy bonitas. Hay mucha mierda suelta también. No sabemos donde quedamos nosotros, pero hacemos lo nuestro con cariño y con ganas de crear algo nuevo. Creemos que las etiquetas o géneros lo hacen todo un poco estático.

Cambiamos y jugamos con la música para no aburrirnos, tanto en casa grabando como en un bolo. Con las últimas canciones hemos aprendido a dejar entrar ideas que antes apartábamos. Hay más humor, más espontaneidad e ideas tontas que funcionan por que sí. Se acerca más a quién y cómo somos nosotros. Tomarnos muy en serio sería un error. También olemos bien.

Cantáis en inglés y parecéis poner los ojos fuera de España. Dónde encontráis el lugar ideal para vuestra música?

Lo del inglés vino muy naturalmente, nunca fue una decisión consciente. Sí que es verdad que empezando la movida musical por Internet es difícil centrarse en un país concreto, y no lo hemos hecho. Vivimos en Londres desde hace más de un año y es una ciudad con mucho lío.

El lío nos va genial ahora. Tampoco olvidamos que Barcelona tiene una energía y movimiento musical que da gusto. Al final es campo base.

Qué podemos esperar de vuestra música a corto plazo?

Tenemos un EP acabado y muchas ganas de verlo salir. Las cuatro canciones fueron escritas, grabadas y producidas en nuestro cuarto entre invierno y verano, y cada una tiene su pequeña vida. Les tenemos un cariño especial, y nos apetece que se oigan (bien altas).

Si Dios quiere saldrán en febrero y habrá una ‘launch party’ en Londres para celebrarlo un poco. Allí estrenaremos el nuevo live que llevamos preparando. Estamos muy contentos con cómo está quedando y nos hace mucha ilusión poder llevar las canciones a territorios interesantes, poder experimentar de nuevo con lo que tenemos en mano.

Será muy visual y muy físico: es muy fácil perderse en la electrónica y dejar los instrumentos.

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