#Entrevistas

Early Bird: el impulso interior de Cret

25.10.16
Aleix Mateu

Fotos por Lera Kelemen.

Alejandro es un músico catalán de formación clásica: desde los 11 años estudia violín en el conservatorio. Debido a su inquietud y su gran alijo de influencias que escapan del entorno académico, nació Creț, uno de sus alias personales entre el que se esconde para experimentar con sonido.

El violín es su herramienta principal, pero también el field recording, los espacios en los que toca y, sobre todo, la imaginación y la empatía para encontrar construcciones musicales que hagan mover al oyente en la misma dirección que él: pura sinestesia.

Hablamos con él para conocer qué hay detrás de su música y su proyecto de publicar dos piezas musicales a la semana a través de las redes sociales, un itinerario que nació después de su estancia en Rumanía.

Como definirías tu música?

Son trabajos que me gusta pensar como paisajes sonoros improvisados. Entre una pieza y otra el resultado suele ser bastante dispar, no porque lo busque o porque lo quiera especialmente, simplemente es como me expreso naturalmente.

Depende del modo en el que trabaje obtengo resultados que siguen más o menos un lenguaje similar y así puedo clasificar la música que hago bajo diferentes pseudónimos y proyectos que tengo abiertos.

Concretamente en Creț las canciones tienden a coger un fuerte valor cinematográfico. Cada canción se fusiona con una ilustración para generar un espacio, situación o personaje que forman parte de un mismo universo. Bajo esta premisa invito al oyente a descubrir y explorar un mundo abierto completamente desconocido que se va generando semanalmente.

Lo curioso de este proyecto es que empezó cómo un ejercicio paralelo a uno más serio y calculado que aún no ha salido. En Creț estoy publicando estudios íntimos. Es mi manera de aprender a utilizar el material que he adquirido recientemente (pedales, especialmente el looper, el Microkorg, etc.). Son ensayos de improvisación, de sonido, de grabación y de soltura con el instrumento. Mi manera de ir asentando ideas y de tener nuevas.

Simplemente decidí publicar el material que iba grabando para ponerme el listón más alto. Ahora cada vez que me siento a tocar pienso que el resultado de esta improvisación podría ser escuchado por cualquier persona y que no es una simple improvisación, tiene que tener un sentido y un concepto suficientemente poderoso como para no afectarme únicamente a mí sino a otra persona que puede ser completamente opuesta.

Son ejercicios que me ayudan a generar un discurso. De hecho este proyecto ya lo empecé en Rumanía con canciones sin publicar y que grababa únicamente con el violín y el PC (mis únicas herramientas allí, entonces). Un concepto simple y una melodía improvisada de 1 minuto.

Qué tratas de expresar con ella?

De un tiempo a esta parte he intentado tomar consciencia de esta pregunta. En un pasado no me había interesado tanto. Antes simplemente veía lógico expresar aquello que tenía en el interior, lo que fuera del momento. Pero era así, vago, turbio. Ni siquiera era consciente de qué era lo que tenía dentro, ni mucho menos sabía entonces con certeza qué expresaba.

Sin embargo, durante este año (influenciado sobre todo por mi viaje a Rumanía) he pasado por un proceso de introspección y de atenta observación a lo que introducía en mi y lo que producía yo mismo. Me he encontrado siendo incapaz de escuchar mucha música, caminando hacia una especie de silencio muy concreto del cuál estoy muy lejos todavía.

Intento que mi música sea un sueño y una experiencia. Un refugio para aquél que lo escucha y que si no le puede aportar amor o paz al menos no le cause ningún tormento. Yo soy mi propio conejillo de indias: genero el tipo de sonidos que a mí me gustaría escuchar. Mi meta es producir lo que quiero sentir cuando escucho algo.

En general intento que mi música cumpla tres aspectos:

–  El narrativo, refiriéndome a la capacidad de la música de crear un hilo conductor que genera historias y estimula la imaginación.

–  La búsqueda de experiencias sinestésicas. Sobre todo mediante la capacidad del sonido de evocar imágenes y texturas.

–  La generación de paisajes sonoros. Esto está muy relacionado con el segundo aspecto, pues si he conseguido generar mediante mi música que el oyente relacione lo que oye con una sensación concreta que no sea auditiva (solamente), muy probablemente la experiencia le va a provocar la evocación de un espacio o situación.

Para esto últimamente también me apoyo en la combinación que creo con las ilustraciones hechas por mi hermano Dave MG, pequeños leading texts que escribo en mis redes sociales y recurriendo a lo obvio (no tanto en Creț pero sí en otros proyectos) utilizo el field recording.

 Cuales son tus principales influencias?

Con miedo a transformar esta pregunta en una autobiografía debido a la gran multitud de fases que he pasado, contestaré a modo esquemático relacionando diferentes artistas con el campo de la música en el que me han influenciado:

Las primeras semillas plantadas en mi interés musical y creativo fueron los grandes compositores: Vivaldi, Bach, Mozart, Beethoven, Paganini, Tchaikovski, Ysäye, Rachmaninov, Debussy, Satie, Ravel, Messiaen, Schönberg, Stravinsky… A este mismo nivel fundamental situaría a los intérpretes: Heifetz, Oistrakh, Menuhin, Glenn Gould y en otra categoría a Ara Malikian.

A nivel de improvisación he sido inspirado por Bill Evans, John Coltrane, Jon Rose, Warren Ellis, Andrew Bird y Charlemagne Palestine.

Mi desarrollo más personal fue por la gran influencia de mi entorno cercano gracias a gente como Andreu García (Ubaldo, Odd Labu, The Noise of Mutt, ex Ensemble Topogràfic), Carlos Martorell (Shoeg, Ensemble Topogràfic), F/E/A, VLIVM, KLS o Lera Kelemen, y mi estadía como miembro en el grupo Purkinje.

Como conceptualistas he bebido mucho del universo generado por Dream Catalogue (HKE, telepath, 2 8 1 4 y Shima33) y también de Daniel Lopatin y sus alter egos (probablemente del que más, Oneothrix Point Never).

A nivel de ocio siempre me ha gustado escuchar bandas sonoras. En el pasado sobre todo a Joe Hisaishi, Yoko Kanno y a Vangelis. Ahora más a Nick Cave & Warren Ellis y Aivi & Surasshu, entre otros. También he escuchado a muchos grupos japoneses como Sajjanu, nisennenmondai, Mono, Tokyo Karan Koron, Shugo Tokumaru, Takahiro Kido, tenniscoats, toe, Suishou no Fune… y música celta de la mano de Loreena McKennitt, Kate Covington, Carlos Nuñez, Hanekke Cassel…  pero en especial el álbum «A Celtic Tale: The Legend of Deirdre«, por Mychael y Jeff Danna. Con canciones como Loch Etive que tienen mucho paralelismo con lo que yo estoy haciendo actualmente o que me gustaría hacer debido a su carácter experimental, ambiental y narrativo.

La figura que quizá ha cambiado notablemente mi manera de percibir la música (y quizá el arte y ciertos aspectos de la vida en general) fue el compositor Arvo Pärt que ha tenido una gran influencia en mi vida espiritual y más íntima.

Últimamente debido a mis dificultades para escuchar otro tipo de música he dedicado mi tiempo a indagar en la música sacra, en general de la tradición ortodoxa rumana, pero también de la tradición occidental (Perotin, Johannes Ockengheim, Josquin des Prez, Hildegard von Bingen, Bach…).

No me gustaría olvidarme de figuras que me han marcado de alguna forma quizá más indirecta como Robert Fripp, Brian Eno, Brian Wilson, King Crimson, Pink Floyd, John Frusciante, Omar Rodríguez-López, Sigur Ros, Cristobal Tapia de Veer, Rebecca Sugar, Dostoievski, Jodorowski, Victor Erice

Como imaginas la localización perfecta para interpretarla?

Son sonidos que pertenecen a mi habitación y en general a espacios pequeños. Por el romanticismo me imagino tocando y haciendo loops en una cápsula espacial orbitando el planeta, cargada con mí equipo y con vistas al espacio (ya llevo semanas con esta coña, rollo Chris Hadfield). También sería compatible un escenario similar en una cápsula submarina y navegando por fosas abisales inexploradas.

Además me gusta tocar en parajes naturales (bosques, la playa, últimamente voy mucho a tocar por la noche al puerto de mi ciudad) y edificios abandonados (en Rumanía había uno al lado del río que era mi favorito). Es interesante experimentar con la acústica de cada lugar y cómo el entorno se acaba convirtiendo en parte de nuestro instrumento.

Cual es tu formación musical?

Desde los 11 años estudio violín en el conservatorio. Me saqué el grado profesional de música el año pasado junto a un grado superior en sonido y tengo intención de seguir estudiando música.

Es cierto que lo que estoy haciendo ahora no sería lo que es si no hubiera hecho el conservatorio y agradezco haber estudiado allí por las facilidades obvias que me ha aportado, pero creo que lo que más me ha formado ha sido mi estancia en grupos durante más de 4 años y la madurez adquirida durante mi reciente estadía en Rumanía, dónde he tenido mucho tiempo para mí mismo, analizarme, practicar y experimentar. Y no hablo sólo de experiencias musicales. De hecho creo que lo que me ha formado más en este tiempo ha sido precisamente lo no musical.

He experimentado un cambio en mi forma de tocar, percibir y de sentir.

El momento en el que descubrí el tipo de música que me gustaría hacer si alguna vez tenía un proyecto en solitario fue durante el primer concierto que hice con Ubaldo (y con mi hermano a los visuales) en la Blueproject Foundation. Ese día tuvo algo mágico y revelador.

Me motivó muchísimo el rollo improvisado, ambient, toy music, reverb natural, paredes blancas… Hasta ese momento no había sentido de forma tan vívida esos conceptos que ahora de alguna forma definen mis cimientos.

También un momento similar fue grabando el proyecto 5 con Groove2070 (Edmond) y Pux (Pau), para el trabajo final del grado de sonido. Un proyecto narrativo, ecléctico y experimental, bajo un concepto que se divide también en lo sinestésico (la vida de una planta representada en música por nosotros, en imagen por mi hermano y en poesía e imagen por Lera Kelemen).

Como adaptas esa formación clásica con experimentación electrónica?

Pues es un proceso que sale sólo, natural ¿no? Es mi lenguaje. La formación clásica está de forma latente en mi interior y sale siempre por mucho que quieras cancelarla. La teoría aprendida, la técnica… está todo ahí y es difícil desprenderse totalmente aunque nunca me he sentido fuertemente vinculado a nada de ello (quizá ahora que lo tengo más lejos es cuando lo siento más cerca).

La experimentación electrónica es mi forma de desaprender y aprender de nuevo y es mi manera actual de expresarme. He desmontado el puzzle y ahora utilizo las piezas para mojarlas en tinta y pintar con ellas en las paredes, pero la mano aún es torpe.

Qué podemos esperar de tu música a corto plazo?

Pues cómo he mencionado antes vagamente, pronto sacaré mi primer LP, «Human Actions«, bajo un proyecto paralelo que aún no ha salido.

Sobre Creț la idea es continuar con las 2 canciones-ilustraciones por semana en Soundcloud e Instagram y estoy incubando la idea de crear algo de mayores dimensiones utilizando los recursos que he generado.

Además este año tengo intención de empezar a mostrarme en solitario por los escenarios. Mi primer concierto bajo el nombre de Creț ya tiene fecha y lugar. Estaré en el Pumarejo de Barcelona el 18 de noviembre.

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