#Entrevistas

Disboot: La Verdadera Escena

01.10.14
Frankie Pizá

A partir de la creación de Disboot en 2008 a manos de Fernando Ayesa (alias Uxuka) desde el mismo corazón del barrio barcelonés del Poblenou, hasta la vuelta al ruedo del sello a principios de 2014 tras una parada en el camino para rearmar ideas y coger fuerzas, han pasado 5 años. Un lustro en los que la palabra ‘escena’ ha aparecido en demasiadas conversaciones, tanto especializadas como en la calle, para referirse a un supuesto y sano grupo de artistas, promotores y clubs de música electrónica alrededor de la capital catalana.

Disboot, el sello que está de vuelta con todos nosotros, tiene mucho que ver y decir en esta eterna discusión: ellos estuvieron antes que muchos otros y empezaron a nutrir la supuesta escena con artistas hoy consagrados como Downliners Sekt, Nehuen o C156. Su visión única -y siempre con perspectiva underground- de la IDM y la bass music les ha colocado como uno de los pilares de la ‘escena’ de Barcelona.

Gestionado siempre desde una especie de ‘comuna’ de artistas, Disboot nace de la semilla de Reboot, colectivo que organizaba fiestas underground en la Ciudad Condal. A base de cubrir el necesario nicho y del trato directo con el artista, Disboot se formó como la plataforma editora que es hoy. La noticia de su vuelta al ruedo, tras el necesario alto en el camino para enderezar el rumbo con más fuerzas (y en parte tras tocar el cielo con el éxito de Downliners Sekt), tenemos de vuelta a la plataforma con nueva etapa e integrantes en la familia: Sunny Graves y Mans O.

El primero es un perro viejo de la capital catalana (Simon Williams hace de las suyas desde 2002 escondido tras Jahbitat y como mitad del dúo Narwhal), que ahora bajo Sunny Graves edita el esencial “Bayou EP”, un excelente batiburrillo de drone, ambient y minimalismo de pedigrí. El segundo parece ser una apuesta segura, con un Román Daniel inspiradísimo en un “Macaya EP” recién editado en formato digital. Charlamos con ellos para descubrir qué los mueve y cómo se sienten en su nueva casa, Disboot.

“En el presente no tengo otros proyectos. Aparte de alguna colaboración suelta, llevo un par de años dedicado a Sunny Graves, experimentando procesos y buscando generar un discurso sonoro personal. La motivación (para grabar el EP) fue llegar a sentir que las cuatro piezas que lo componen eran el reflejo absoluto y honesto del punto hasta donde había llegado con dicha búsqueda en ese momento”, cuenta Simon. El resto de respuestas a nuestro cuestionario, a continuación:

En otros de tus proyectos casi siempre experimentas con las bondades de la tecnología más arriesgada, como el sintetizador analógico único y fotosensible que utilizaste para “Oscillations”. ¿En Sunny Graves también utilizas la tecnología más ‘experimental’ como medio de expresión?

Sunny Graves: El sintetizador que mencionas lo he utilizado varias veces en directo y para algunas grabaciones propias. Partiendo del diseño de ese instrumento (que fue concebido por Ricard Solà y la artista visual Julia Mariscal específicamente para el proyecto «Oscillations»), estamos diseñando otro que parte de un principio similar pero con otras variables, características, funciones y maneras de controlarlo, con mayores posibilidades de generación de sonido y más adaptado a mis necesidades de producción y interpretación en directo.

Junto con esto y algún otro aparato inestable, también suelo utilizar software que hasta cierto punto se podría llamar ‘experimental’, como por ejemplo un programa que llevo años utilizando llamado Gleetchlab que sirve para manipular e interpretar muestras de audio en tiempo real de una forma bastante particular, entre otras funciones. Está siendo un proceso de ensayo y error continuo muy interesante, pero espero poder llegar a entenderlo mejor, utilizarlo de una manera más consciente y así poder incorporarlo en los procesos de composición, etc.

El uso de dicha tecnología más arriesgada o ‘hand-made’, ¿es un intento de experimentar nuevas formas de composición e interpretación, o dicho de otro modo, de alejarte de la estandarización de los métodos de producción musical en la música electrónica? 

SN: En cierto modo, sí. Tanto en el plano del directo como en el de la producción, estaría bien no tener que depender tanto del ordenador y de ciertos programas ya que dentro de las posibilidades que ofrecen también me influyen a trabajar de una forma relativamente habitual, lineal y, hasta cierto punto, demasiado obsesiva o perfeccionista. Pero sea lo que sea que se utilice, me parece esencial que el ‘proceso’ (ya sea tecnológico y/o emocional) sea libre de sorprender. Los supuestos «errores» son lo que a veces terminan siendo lo más interesante. De ahí lo que puede llegar a definir una sonoridad «propia», que aparte de estar bastante vinculada a la tecnología, creo que tiene mucho que ver con la persona, su discurso, su capacidad de expresión y obviamente lo que busque transmitir.

Sorprende el manejo que haces en la producción para conseguir sonidos tan orgánicos y vívidos como un rueda de teléfono antiguo (‘Ghosts’). ¿Se trata de un sampleo o lo consigues mediante manipulación?

SN: Es una rueda de marcador de teléfono antigua: se trata de una grabación posteriormente procesada que registré de una de las partes de una máquina de impresión de los años 60 que tienen en L’Automática – la imprenta que manejan unos amigos cercanos en Gracia (Barcelona), donde también imprimimos los insertos que acompañan el 12″ del EP.- El uso de este sample en específico, además de que sentí que funcionaba bien a nivel rítmico y ‘textural’, era un intento de rendirle tributo a ésa máquina, a las personas que la han utilizado, a ése sitio. En otras palabras, reconocer a los «fantasmas» que habitan en él. 

El elemento visual en tus directos parece ser uno de los pilares de la experiencia de tu música. Cuéntanos un poco más acerca del trabajo junto Ariadna Serrahima y Joaquín Urbina.

Sunny Graves – Spring (Slow Return) from disboot on Vimeo.

(Preferiblemente visualizado en un espacio oscuro en HD pantalla completa y a un volumen óptimo).

¿Hasta qué punto crees que la música experimental –en general- puede funcionar sin imágenes a su alrededor?

SN: Creo que sin duda puede existir apartada de lo visual. Claro está que la música sin imágenes sigue siendo lo que es, tal como una pieza visual sin sonido. El elemento visual le puede aportar otra dimensión al sonido, y viceversa. Bien logrado, existe la posibilidad de llevar una obra (o un directo) y al espectador a un sitio distinto al que quizás no llegaría sin imagen (o sin sonido).

Vienes de tocar en festivales tan dispares como Sónar o L’Estrany de Banyoles. ¿Qué tal han sido ambas experiencias?

SN: Ambas experiencias han sido brutales y muy positivas. En Sónar tuve la oportunidad de tocar en uno de los sistemas de sonido mas potentes y de rango y respuesta de frecuencias más amplio que había tocado hasta ahora. L’Estrany fue interesante: debido a circunstancias meteorológicas, la organización tuvo que montar el sistema dentro de un polideportivo. Era un buen sistema pero el espacio presentaba una reverberación fuerte.

El 4 de Octubre estaré tocando en el VillaManuela Festival (Madrid) y el 14 de noviembre estaremos haciendo el A/V show junto con Ariadna Serrahima y Joaquín Urbina en el MIRA Festival. Con muchas ganas de probar los sistemas allí.

Acabas de recalar en Disboot, uno de los sellos underground con más proyección de Barcelona. ¿Cómo surgió el flechazo?

Mans O: Un día me presentaron al señor Dr.Res y se interesó por lo que hacía. Él estaba metido en Disboot y eso supuso un gran reto al principio ya que no vi muy claro qué material le podía pasar. Al cabo de unas semanas coincidimos en un concierto de Dean Blunt y Headbirds, allí me pidió que le pasara una demo, coincidiendo con que esos días ya tenía «Macaya» grabado y supe que podía confiar en ese paquete. Se lo pasé, le gustó y se lo envió a Uxuka. Entonces la flecha se quedó clavada y no he parado de recibir cosas buenas de su parte. Encima, sacar algo al lado de muchos de mis productores nacionales favoritos es todo un honor.

¿Cómo definirías en tus propias palabras “Macaya”, tu debut? ¿Qué sonidos y sensaciones has querido buscar en las cuatro canciones?

MO: «Macaya» es una oda a un espacio en concreto, el lugar de donde han salido los temas. Aunque los cuatro cortes, en cuanto a sonido, estén muy desvinculados ya que expresan cosas muy distintas, cada uno es una experiencia que existía en mi subconsciente.

La verdad es que Macaya EP suena celestial y muy fresco. De las múltiples referencias que podríamos destripar de tu sonido, me gustaría pararme en las reminiscencias pop: ¿cuál es tu bagaje musical en este aspecto?

MO: La verdad es que se han utilizado muchos adjetivos y estilos para describirlo, cosa que me parece bueno y los matices pop que se han comentado varias veces me sorprenden, porque al principio pensaba que no sería fácil o ‘cómodo’ de escuchar. Supongo que el protagonismo de las líneas melódicas, que funcionan como elementos semi-líricos, ha acolchado todos los elementos más percusivos o menos comunes y por eso llega bien. En cuanto al bagaje, ¡no sé! Vengo mucho del Hip Hop, el Jazz, Funk y electrónica.

¿De dónde sacas los samples que pueblan la mayoría de tus tracks? ¿Cómo sueles ensamblarlos los unos con los otros? ¿Te surgen de manera premeditada o bien los buscas por ensayo y error?

MO: En «Macaya» he utilizado samples en las percusiones/baterías, pero la mayoría de melodías y sonidos son tocados ya que suelo trabajar sobre la marcha, a base de ir probando mientras construyo y escucho a mi intuición.

Estuviste en la edición del Cau d’Orella de este año ¿Qué tipo de live tienes pensado en tus sets?

MO: Últimamente he recortado en temas antiguos y he añadido cosas nuevas, que siguen un poco la trayectoria que empezó «Macaya». Normalmente llevo un par de controladores, un sampler + micro y un sintetizador. Procuro hacer algo digno sin hipotecarme demasiado, quiero disfrutarlo y poder modificarlo fácilmente pero sobretodo que sea un discurso que haga mover la materia gris y el cuerpo (si se puede) de aquellos que estén presentes.

Por Beto Vidal

Foto Sunny Graves: Javier Tles

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