#Fresh talent

Fresh Talent: Post Malone

"White Iverson" es un nuevo himno para la generación Hip Hop emotiva, positiva y, como todos los seres humanos, inestable.

08.05.15
Frankie Pizá

La sociedad y las nuevas generaciones, así como las que deberían ilustrar o pavimentar el terreno, están confusas y viven en una profunda crisis existencial que lo inunda casi todo. La positividad de segunda mano, la auto-ayuda y los principios morales de escaparate se extienden en todas las disciplinas provocando desde interpretaciones banales a discursos ejemplares y visionarios como el de Lil B, profeta o meme, bufón o genio del Hip Hop contemporáneo y las nuevas formas de narrativa emocional y dispersa.

Le han seguido ILoveMakonnen o Yung Lean, amplificando ese nuevo léxico dentro del género en el que los adolescentes de hoy se sienten más identificados, mucho más que con las batallas o furia de Public Enemy o el lujo de Kanye West: la inestabilidad, las problemáticas de la edad y la ansiedad son rasgos implícitos del joven de hoy, con demasiado a su alrededor como para no perder la orientación.

Post Malone se ha situado en muy poco tiempo a la carrera de nueva sensación del mood, con una lírica calmada y flotante en la que trata con honestidad y sorprendente tranquilidad espiritual temáticas como las motivaciones, la muerte o la tristeza. Entona con una sensibilidad, expresividad y sosiego en «White Iverson» (su mayor éxito hasta el momento y motivo principal de su primera mixtape que está por venir) que parece mentira que esté comparando su reciente ritmo vital con la carrera (de más a menos) de la estrella de la NBA y último jugador franquicia de los Philadelphia 76ers Allen Iverson.

«When I started ballin’ I was young/ You gonna think about me when I’m gone/ I need that money like the ring I never won/ I won.»

El asentado en Texas tiene un carisma similar estéticamente hablando (incluso físicamente) con otro exponente de este tipo de nueva sensibilidad Hip Hop, como es Pepperboy; en cualquier caso el rapper pueblerino nunca ha tratado un aspecto tan profundo de su personalidad como ilustra Post Malone, que a grandes rasgos está compartiendo con el oyente su sensación de decepción por sí mismo.

Un «ya no soy lo que era y me estoy dando cuenta» dibujado en clave Hip Hop y transmitido en positivo que provoca una rotunda disonancia con lo que ha sido el género todos estos años: una muestra de fuerza bruta antes que debilidad emocional, una muestra de nihilismo antes que valor espiritual.

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