#Artículos

Welcome to the great game: Decodificando un clásico contemporáneo

La imagen apocalíptica como amenazante y próxima realidad, una purga sonora de nuestros pecados como sociedad avanzada y un título en el que Rabit y Chino Amobi marcan un posible camino a seguir para la reinvención conceptual de la música electrónica.

15.03.16
Frankie Pizá

«Lord, History is weary
of her unspeakable liaison with Time,
for Time and History
have never seen eye to eye:
Time laughs at History
and time and time and time again
Time traps History in a lie.»

–James Baldwin

La historia del ser humano en la civilización moderna es la historia de una desinfección paulatina, un prolongado envenenamiento mental; somos una especie subyugada a la que se le ha aniquilado la capacidad crítica, cualquier conciencia de clase y se ha domesticado como la cultura occidental, en un gesto de supremacía y dominación, hizo con las comunidades sometidas.

Hoy nadamos en la hiperrealidad que hemos diseñado para nosotros mismos como la sociedad posmoderna tecnológicamente avanzada que somos; la excesiva oferta para la libre expresión es en realidad una condena, la autocensura se ha impuesto a la crítica en humanos temerosos aunque silenciados por la saturación y vamos en el camino de perder el contacto con nuestro pasado, el que a menudo reducimos a universal simbología.

Nuestra condición humana en la actualidad despierta alegorías y comparaciones de todo tipo, así como análisis futuristas que nos ayudarán a comprender lo que está por venir; nuestra voluntaria esclavitud al modelo ultracapitalista y sus comodidades se puede equiparar a lo ocurrido con cualquier despunte artístico o musical, donde disciplinas, géneros, movimientos, acciones de oposición, contracultura y voces subversivas han sido asimiladas, anestesiadas, adheridas, sponsorizadas y restadas de significado por el mainstream y las grandes corporaciones.

Cualquier raza, sociedad o expresión artística alienada en el pasado puede servir de ejemplo; cualquiera que quiera oponerse al progreso y dirección transhumanista debe hacerlo en el mismo escenario al que hemos asistido a esa opresión sistemática, desde dentro y con el deseo utópico de revertir la situación o reivindicar principios ya difuminados; cualquier fantasía apocalíptica de un futuro distópico que hayamos leído o visto representada, se convierte ahora en una imagen intimidante, próxima.

De alguna forma, el furioso poema de James Baldwin Staggerlee wonders, citado al principio de este artículo, propone un escenario que bien podría ser descrito actualmente; el escritor de Harlem dio forma a la obra en plena amenaza por una crisis nuclear, poniendo al descubierto la estrategia occidental sobre la raza negra y advirtiendo sobre un modelo de castración cultural que se ha repetido a gran y pequeña escala hasta nuestros días.

Es un poema lleno de ira y angustia, pero también de ironía y valentía. Esencialmente una fotografía de nuestros tiempos que ha ido cobrando veracidad a través de las décadas; en 2014, y con el movimiento #BlackLivesMatter alcanzando notoriedad, Beacon Press publicó una interesante lectura de la pieza por parte de Jericho Brown, ambientada con imágenes de disturbios policiales, protestas y abuso de las autoridades hacia la comunidad afroamericana.

Es una de las muchas influencias y referencias que trasplanta y reutiliza «The Great Game: Freedom From Mental Poisoning», una obra musical que se puede interpretar como un viaje real al presente (recuerden el primer viaje de Neo al mundo real tras conocer la existencia de Matrix), una ilustración y señalización del infierno que hemos creado al abrazar la modernidad, una puerta de atrás abierta con el propósito de purgar nuestra alma tras la intoxicación mental y que se proyecta a modo de «reportaje» sonoro de 38 minutos de duración.

La única imagen que rodea al título creado por Rabit y Chino Amobi es una fotografía en perspectiva y desde abajo, de la escultura de Rodin, Las puertas del infierno. Aquella gran alegoría sobre el amor y la condena que va inherente en el sentimiento y la condición humana fue el resultado de la inspiración en La Divina Comedia de Dante y en los poemas de Baudelaire en Las flores del Mal. En el contexto en el que se incorpora la instantánea, los protagonistas son aquellos contaminados por lo que pueden ser las ruinas de su propia cultura.

«The Great Game: Freedom From Mental Poisoning» es una imagen, una imagen real de lo que somos, planteada a modo de arrepentimiento y rechazo; un gran collage esotérico en el que se interrelacionan comentario político y social, sonidos de nuestra alarmante y desquiciada sociedad de consumo y medios de comunicación adulterados, una exaltación de todo aquello corrompido que nos envuelve dispuesto para curar nuestro malestar existencial o más bien como táctica o herramienta opositora en sí misma. Dispuesto como gasolina para encender nuestra conciencia.

Alrededor del minuto 9, una voz comienza a repetir «the man in the dead machine», mientras sonidos de explosiones, disparos, máquinas acechantes y un campo de batalla se desarrollan en paralelo; otra referencia a una «imagen apocalíptica», ésta vez basada en el poema de Donald Hall del mismo nombre y que comparte comportamiento nihilista con el archivo de audio cuidadosamente elaborado por Amobi y el productor de Houston.

Con vistas de una reconceptualización futurista en la música electrónica, una ruptura con el deseo de progreso que había marcado desde el futurismo toda su evolución hasta nuestros días, ésta obra marca un antes y un después por su carácter y diferentes lecturas. Cuando vivimos la aparición de diferentes reflejos artísticos que condenan nuestra situación, critican la sociedad deshumanizada y reclaman gracias a los recursos digitales un cambio de dirección, la pieza puede servir como el mejor modelo y básico creado hasta el momento para analizar esta cuestión.

En ella se divisan las identidades y rasgos de los dos sellos discográficos que han liderado tanto Rabit como Chino Amobi: Halcyon Veil, con su respuesta grotesca, austera y siniestra a la artificiosidad cultural y estética que nos domina, NON Worldwide con su legión de activistas y guerrilleros de la diáspora africana luchando por un replanteamiento de su legado y contribución a la sociedad. Un mix que despierta deseos de urgencia en el oyente y sienta las bases de dos proyectos que están inflamando la música electrónica con su necesaria agresividad.

Al adentrarse en «The Great Game: Freedom From Mental Poisoning», no solo escuchamos un conglomerado industrial contemporáneo y cibernético, que a su vez explota características del ruidismo, la síntesis instrumental del Grime o la banda sonora de ciencia ficción, escuchamos los sonidos de nuestra propia desesperación como especie.

Una manifestación sonora nociva y con una intensidad disruptiva única que pone en tela de juicio los vicios, defectos y señales de nuestra sociedad que entendemos como comunes y ya tenemos asimilados. Una de las bacterias que dan comienzo a una nueva realidad para la música electrónica, una disciplina que por primera vez expresa su malestar con el entorno y rechaza acompañarnos allí donde la tecnología y el consumo está decidiendo que debemos estar.