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Universal Music Group dice «NO» al modelo de exclusividad de Apple Music y Tidal

Lucian Grainge, el ejecutivo musical más importante y al frente de UMG, va a poner el freno al modelo de la distribución exclusiva en servicios de streaming.

24.08.16
Frankie Pizá

«Is this really helping Frank Ocean’s career?»

«OF COURSE NOT!»

Hace más o menos una semana surgía la confirmación de que Apple Music había firmado un acuerdo de «exclusividad» con Cash Money Records. Antes de que el texto fuera modificado, Bryan «Birdman» Williams, el fundador de la empresa que primero impulsó Warner Music Group y figura dentro de la red de editoriales controladas por Universal Music Group, lo confirmó en Instagram.

De buenas a primeras, la alianza podía traducirse en que la compañía de Cupertino poseería los derechos de distribución del nuevo material de Lil Wayne, Nicki Minaj, Young Money y por supuesto, Drake, primer gran artista en ligarse a Apple Music tras un acuerdo de 19 millones de dólares, según las fuentes.

El analista musical Bob Lefsetz, que periódicamente lanza su propia newsletter a través de su página web, revela en su último post el comienzo del final de este política establecida por servicios como Apple Music o Tidal: retener en exclusiva la distribución de un título musical concreto antes de que se libere hacia otras plataformas.

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Según Lefsetz, el actual CEO de UMG, Lucian Grainge (en la segunda foto), envió un extenso correo electrónico a todos los sellos del emporio el pasado lunes advirtiendo de los problemas de estos acuerdos y ordenando detener esta práctica.

UMG tuvo 10 de los álbumes más vendidos del 2015, con un 38,5 % de porcentaje en las ventas musicales del curso. La negativa de UMG afecta a artistas como Kendrick Lamar o The Weeknd, además de a la estrella Taylor Swift y puede significar el primer paso para que Apple tenga que cambiar sus planes de expansión.

Lefsetz comenta que «there’s a conspiracy between Apple Music and the industry to change the game, to get everybody to pay for a subscription by putting hit content behind a paywall.» 

Además, argumenta:

«Apple should be investigated by the government for antitrust. How do you compete with the world’s richest company that’s got endless cash on hand? You can’t. It’d be like expecting hillbillies to get into Harvard if slots went to the highest bidder. The rich get richer and the rest of us…we’re left out, just like in America at large, which is why Bernie and Trump got traction, the usual suspects doing it for themselves have rigged the game in their favor, and now the music industry is trying to do this too.»

El post se centra en el lanzamiento del nuevo material de Frank Ocean, y durante el texto el analista afirma que este tipo de acuerdos no benefician a la carrera del músico, comentando cosas en este tono:

“Most people don’t give a crap about the new Frank Ocean album. We’ve got an industry that promotes marginal products that appeal to few and makes them unavailable to most people? That’s hysterical!”

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En el caso concreto del cantante, que ha seguido a una situación similar como la ocurrida con Chance The Rapper (donde el artista, a pesar de lanzar su disco con Apple Music, se empeñaba en recalcar que era «independiente»), los rumores dicen que el posible acuerdo con la compañía le ha podido costar su contrato con Def Jam.

Según The FADER, «Endless» se lanzó unas horas después de que el contrato con el sello finalizara, y tanto el copyright del álbum visual como el de «Blond» dirige directamente a Apple Music.

«While the full credits to Blond haven’t been released yet, iTunes and Apple Music both attribute the album’s copyright to Boys Don’t Cry, possibly the name of a new independent entity, or maybe just a placeholder.»

Aunque la forma en que Apple Music o Tidal cierran sus acuerdos con los artistas y discográficas es todavía una incógnita, el modelo de distribución exclusiva no parece convencer a los grandes ejecutivos de la música. Lefsetz tilda los movimientos de la empresa tecnológica de «antiguas»:

«We need a free tier. We need a place where casual fans can experience new music. We’re in the business of building lifelong fans, but how do you do this when you can’t hear the music first, when you’ve got to overpay to experience it, that’s a twentieth century model but we’re deep in the twenty first!»

Sea lícito o no, Apple Music ha desvelado un nuevo modelo de industria discográfica en la que con el permiso o la negativa de las propias editoriales, el control lo tiene la compañía que fabrica los dispositivos en los que se consume la música.

Queda esperar a cómo se desarrollan los nuevos acontecimientos de cara a final de este 2016, tiempo en el que otros grandes lanzamientos tendrán lugar. De nuevo, y como pasó con el revolucionario modelo p2p instaurado por Napster, la industria musical rechaza de forma natural un sistema que no pueda controlar con precisión.

«Shame on you Frank, and shame on everybody else who takes money from Apple and screws fans. There’s enough money in music without taking every last buck, and the joke is on you, for thinking so short term, you want your music available to everybody, because in these days of information overload we need nobody, everybody is superfluous, you don’t want to enter the marketplace with one hand tied behind your back.»

–Bob Lefsetz.