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Suena a Night Slugs

Repaso a las 3 vidas del sello más influyente de la música de club actual.

22.09.17
Frankie Pizá

Texto de Sebastián Soriano.

LowKeyMoves hacen posible que Bok Bok, Sweyn J, Lady Amz compartan cabina con Lowprofile este próximo 24 de septiembre en LAUT.

“Suena a Night Slugs” o “es un track a lo Night Slugs” son algunas de las expresiones más repetidas a lo largo de estos años en la escena de la música de club.

El sello londinense no solo ha alcanzado la etiqueta de culto en sus casi 8 años de vida, si no que ha mantenido un estatus de eje transformador de la electrónica orientada al baile gracias a un incansable esfuerzo por no caer en fórmulas, invitándonos a descubrir escenas locales y sonidos que, en la mayor parte de los casos, han terminado formando parte del repertorio musical de aficionados y activistas de la ‘Club Music’.

Cuando Alex Sushon y James Connolly (Bok Bok y L-Vis 1990, respectivamente) plantearon convertir su fiesta periódica en el sello que actualmente conocemos como Night Slugs, lo hicieron por la necesidad de dar un hogar a la música de artistas cercanos, cuyos tracks no parecían captar la atención de sellos de la misma forma que lo hacían en ellos dos.

Así fue como en enero de 2010 apareció «Square One» de Mosca, su primera referencia y el comienzo de una primera fase del sello caracterizada por bajos prominentes, sinuosas líneas de sintetizador desafinadas con gusto, y una sonoridad que irremediablemente proyectaba en la mente esas imágenes futuristas cargadas de los colores luminosos que reflejaban sus primeros artworks.

Lo que vino después con los EP’s de Lil Silva, L-Vis 1990 o Girl Unit continuó forjando su personalidad, gracias a la capacidad de los artistas por trascender la herencia musical de las islas británicas y buscar la inspiración en otras escenas del mundo.

De este modo, en octubre de ese mismo año llegó una de las piezas más determinantes de esta última década, «WUT» de Girl Unit. Un track que bebía directamente del Southern Rap de Estados Unidos, y que fue considerado casi de forma unánime por la prensa y la escena como uno de los singles de ese año.

El impacto de este track lo conocemos todos/as, Girl Unit ayudó a romper definitivamente (otros como Rustie o Hudson Mohawke ya trabajaban en ello) las barreras rítmicas de la Bass Music británica, forjó el comienzo de una nueva tendencia en la que los patrones e influencia Hip Hop inundaron la música de baile más vanguardista, e incluso favoreció la aparición de lo que finalmente se convertiría en el Trap más EDM.

A este EP le sucedieron otras grandes piezas como los dos primeros EP’s de Jam City o el debut del propio Bok Bok y Kingdom en Night Slugs con «Southside» EP y «Dreama» EP, respectivamente. Unos trabajos que ya asentaban el cambio en la sonoridad del sello a la búsqueda de un estilo más abrasivo. De esta forma, en 2012, surge «Club Constructions Volume 1» de la mano de L-Vis 1990.

Compuesto por cinco tracks, Connolly marcó las primeras directrices de una segunda etapa en la que esas líneas de sintetizador, habituales hasta ahora, desaparecen casi por completo en pos de crear tracks incisivos y minimalistas con patrones 4×4 que rápidamente fueron catalogados como DJ Tools.

Sin embargo, más allá de lo estrictamente musical, la importancia de ‘Club Constructions’ como proyecto reside en las reglas que definen los tracks que componen el catálogo. Night Slugs creó un manifiesto que establecía unas “recomendaciones” sonoras para aquellos productores que quisieran enviarles música.

Esto forjó, en gran medida, el inicio de una tendencia en la Club Music que nos acompaña hasta la actualidad. Los tracks etiquetados como ‘Drum Trax’ o ‘Club Tools’ comenzaron a ser un recurso habitual entre la comunidad Club en alojada en Internet, y las réplicas al sonido ‘CC’ han sido constantes.

Fue aquí cuando el sonido característico de este movimiento puesto en funcionamiento por la editorial comenzó, por sí mismo, a contextualizar iniciativas electrónicas que permanecían solitarias en un pasado cercano. El caso más preciso es hablar del precedente que se puede encontrar en cortes como «Free 4 All» de Errorsmith, publicado en 2002 y que sigue constantes y premisas similares a las propuestas por ‘Club Constructions’.

Si atendemos de manera objetiva, no hay mucha separación conceptual ni en términos estéticos entre «Drum Track» de Helix, por ejemplo, y «Stiff Neck».

Paralelamente, Jam City lanzó la que probablemente sea la pieza más descriptiva del género en estos últimos años, «Classical Curves». Un álbum esencial, y con el que probablemente no podríamos hablar como lo hacemos ahora mismo de sellos como NAAFI, Staycore, Her Records, o la comunidad Classical Trax.

Una pieza que ahondaba en todas las influencias del sello hasta ese momento, situando como protagonista principal a esa sonoridad industrial tan en boga desde entonces, y que convertía al LP en una pieza de maquinaria pesada empujándote hacia estados de ansiedad y tensión muscular.

Se trató de una declaración de intenciones en toda regla, y la confirmación de una segunda fase en la que la imaginería 3D con tintes ochenteros y color neón terminó por transformarse en renders realistas y ambientes lúgubres que ayudaban a definir la nueva línea editorial de NS.

Si ahora echamos la vista atrás, los últimos años de la música club se han visto teñidos de este estilo agresivo y directo del que NS es en gran parte el artífice (no podemos olvidar mencionar aquí a su sello hermano Fade to Mind o colectivos como Qween Beat, KUNQ, GHE20G0TH1K o NAAFI), pero en muchos casos, en la búsqueda de ese sonido particular productores y sellos afines a esta tendencia no solo han perdido la oportunidad de dotar de personalidad su música/catálogo, sino que también lo ha hecho la capacidad de añadirle humanidad.

Un hecho que es precisamente el que parece haber iniciado la fase actual de Night Slugs, y también de Fade To Mind.

Desde la llegada de Kelela a su círculo con la participación de la mayoría de productores de ambos sellos en su trabajo «Cut 4 Me» de 2013, las líneas que separaban su sonido de club del pop actual, dominado por el Hip Hop y el R&B, comenzaron poco a poco a unirse abriendo la puerta a una nueva fuente creativa con la que nutrir su música.

Esto no es fruto de la casualidad. Si repasamos este articulo para Self-titled Mag, Bok Bok menciona «Scream» de Michael Jackson y Janet Jackson como una de sus influencias añadiendo que “si Michael puede sonar así de loco, entonces definitivamente Night Slugs puede hacer música pop”.

Anteriormente, ya hubo ejercicios de este tipo como el álbum «Neon Dreams» de L-Vis 1990 en 2011, pero la honestidad con la que NS ha estado acercándose últimamente a un sonido más accesible probablemente no hubiera sido posible sin todos estos años experimentando no solo con su música, sino a través de DJ sets en los que, desde sus orígenes, siempre han profesado su inclinación por los vocales y estructuras pop presentes desde el funk de los 80’s, y hasta llegar a la música urbana contemporánea.

Únicamente faltaba un contexto, especialmente en UK, como el actual para dar un paso definitivo.

«Cut 4 Me» (lanzado en Fade to Mind) supuso la primera piedra, pero luego llegaron piezas como «Melba’s Call» de Bok Bok junto a ella, en la que continúa entreviéndose esa nueva perspectiva de la música de club con la que NS parece querer llenar la pista no solamente de reacciones físicas si no también emocionales; y «Dream a Garden» de Jam City, un LP con el que Jack Latham volvió a sentar un precedente en su trayectoria al alzarse como compositor (más que beatmaker) y vocalista, en un álbum de espíritu NS pero apariencia Pop.

Desde entonces, los ejemplos de este tipo han ido sucediéndose poco a poco. Remezclas de Bok Bok para J Hus o Mura Masa, o el nuevo single de L-Vis 1990 con Flohio y Cassive en «Yeah Yeah» siguen desvelando el leitmotiv y las influencias de una tercera fase que también queda patente en el recopilatorio «Night Slugs All Stars volume 3».

Ahora mismo, el esqueleto que sustenta la música del sello sigue inalterable, pero su aspecto es más humano que nunca. Obviamente, este no ha sido un camino solo de ida. La vertiente más pistera sigue en plena forma con las incorporaciones de Neana y J Heat, la música de Helix o las propias producciones de los miembros originales del sello, pero el universo de Night Slugs parece haberse llenado nuevamente de color.

Aunque esta vez ya no son solo neones, luces estroboscópicas y futuros distópicos creados en 3D. Su nueva visión la encarnan los tonos y acontecimientos del entorno que nos rodea, de la realidad más cercana y las emociones que nos provocan. Night Slugs ahora es de carne y hueso.

Finalmente, aunque estas líneas podrían haberse enfocado también a tratar el legado del sello en materia social por su esfuerzo por convertir el club en un lugar más seguro e inclusivo; o del cultural, por dar visibilidad y apoyar incondicionalmente a escenas nicho como el Jersey Club, el Ballroom y la FDM, quizás nada de eso hubiera sido posible si Alex Sushon y James Connolly no hubieran creído que la música de club, y por ende el espacio construido para escucharla, podían ser diferentes.

Tan diferentes como todos esos artistas que comparten su visión, e incluso aquellos que han llegado a entenderla, puedan seguir imaginando. Falta por ver a donde llevará esta nueva etapa, pero todo apunta a que Night Slugs van a seguir trabajando por acercar el discurso sin modificar su lenguaje.