#Artículos

Moodymann y su genealogía: Un tributo a Kenny Dixon Jr.

Detrás de su voz nocturna, se encuentra el mitómano, aquel artista comprometido con sus antepasados musicales y la ciudad de Detroit hasta el día en que alguno de los dos desaparezca.

18.02.16
Frankie Pizá

Recuerdo estar obsesionado con el sample principal de «Mahogany Brown», la primera versión aparecida en el LP del mismo título en 1998 (antes de su extensión en el «Black Mahogani» de 2004); quedé cautivado por aquellas estilizadas notas, su profundidad y finura, el desarrollo orgánico de la pieza, muy distante a las estructuras más mecanizadas y densas que en aquel tiempo estaban utilizando algunos contemporáneos, tales como Theo Parrish (Sound Signature y KDJ nacieron prácticamente al unísono).

Aún hoy retomando el corte, no puedo evitar sorprenderme de que en realidad sea una muestra la que Kenny Dixon Jr. está haciendo suya; en concreto, utiliza la melodía principal e instrumentación del «Afternoon Of A Faun» de Walter Murphy, el innovador Disco de la década de los 70.

A Moodymann le encantan ese tipo de composiciones, las que contienen motivos Jazz Funk con el órgano y la percusión como principales recursos; basta contemplar el fragmento sonoro sobre el que se construye «Shades Of Jae», otro esencial de su discografía y que se genera a partir de la repetición del «Spunky» de Bob James.

Siguiendo con lo que puede ser visto una forma de expandir y salvaguardar la devoción del detonador Electrifying Mojo por Prince, Moodymann también siente predilección por el genio de Minneapolis; nadie antes que él convirtió al Prince más cerca de la pista de baile (el de, por ejemplo, «Erotic City») en los cimientos de un corte Techno («U Can Dance if U Want 2» está plenamente inspirado en «All The Critics Love U In New York»).

TIU-articulos-tributo- moodymann-Kenny-Dixon-Jr-silentintroduction

Son tres ejemplos pero podrían ser muchos más: observemos las diferentes formas en las que Moodymann ha utilizado al Marvin Gaye de los 70, el de composiciones como «Got To Give It Up» o «Come Get To This«, o cómo se apoyó en su tragedia personal para crear uno de sus EPs más determinantes («Tribute! The Day We Lost The Soul», en el que se recogían narraciones radiofónicas y televisivas del día en que el cantante fue asesinado por su padre en 1984), incluso las veces que ha comenzado uno de sus mixes con el legendario final del «Distant Lover», con únicamente la conclusión instrumental final que Marvin solía extender en sus conciertos.

Son los claros signos de un mitómano: su música, a pesar de los cambios y las etapas diferenciadas, continúa pareciéndose a una reverencia perpetua, un homenaje singular a sus antepasados artísticos y en concreto a la ciudad de Detroit.

La forma en la que Moodymann muestrea no es solo sampling al uso, existe una conciencia detrás de todo ese mosaico de emociones y escenas del pasado a las que suele añadir instrumentación, voces, erotismo, fragmentos de películas y nocturnidad: Moodymann es toda una genealogía hecha música.

Al igual que en los films de Quentin Tarantino o Martin Scorsese, las variopintas influencias sintetizadas y reinterpretadas son las principales herramientas de base; desde las artes marciales y el carisma de Bruce Lee («Emotional Content») a delirantes grabaciones de George Clinton, cualquier cosa es susceptible de aparecer en alguno de sus tracks, desde aquellos que tengan forma definida a aquellos que no la tengan.

Mirad aquella rareza que fue «Technologystolemyvinyle», un extenso corte con alegato inherente incluido (Moodymann es un férreo defensor de la utilización del vinilo, un purista analógico consumado) en el que es capaz de dar coherencia a un solo de batería, a la Lafayette Afro Rock Band, fraseos de piano y divagaciones de guitarra al estilo George Benson. A pesar del inusual desarrollo y las alteraciones constantes en esa suerte de conglomerado de pasiones, se percibe perfectamente a Moodymann en esa composición.

TIU-articulos-tributo- moodymann-Kenny-Dixon-Jr-mahoganybrown

Moodymann posee su propio mood identificable creado a partir de una constante negritud, lujuria adherida a cada percusión y una pasión y tradicionalismo casi religioso: un mito en sí mismo creado a partir de mitos.

Su idiosincrasia sugerente, en una intersección equilibrada entre el refrito Funk, el Jazz, el Deep House, la música Disco o el Soul, lleva siempre consigo algo de sexualidad inherente, hipnotismo y siempre tiene a la insinuación como actitud preferente

«Radio», aquella suerte de introducción aparecida en «Mahogany Brown«, cuando el término «black techno» ya resonaba al igual que el misterio sobre su identidad, proponía 7 minutos de cortes, extractos musicales, narraciones, entrevistas ficticias y alguna pista del primer pasado musical de Kenny Dixon (en el tándem K-Stone, proyecto Hip Hop en el que colaboró como productor en 1992, antes de su maxi debut en 1994 y de inaugurar su propio sello recurriendo a sus iniciales, KDJ).

Siempre desde un perfil bajo, subterráneo, Moodymann es un artista que ha ido gradualmente desvelando sus secretos y a sí mismo al gran público; sus primeros maxis abusaban de samples y pequeñas dosis de su propia identidad musical; poco a poco sus creaciones fueron adquiriendo una cadencia particular, disipando esa vitalidad y crudeza inicial, y en su debut en largo a las órdenes de Carl Craig y Planet E («Silentintroduction», 1997), dejó escapar los primeros indicios de su profunda voz y narración, además de formalizar su relación creativa con su colaboradora más usual, Norma Jean Bell.

Su actitud anti-promoción, su aversión a las fotografías y a las apariciones en público (algo que compartió con otro icono de su tiempo, Mike Banks) fue progresivamente utilizado como maniobra de distracción; el halo de misterio y enigma sobre su clásico rostro a modo de logotipo, aquella ilustración que se repetía en todos sus 12″, ayudó a crearnos la idea de que estábamos ante alguien irreal, ayudó a fomentar una fenomenología alrededor del nombre de Moodymann.

TIU-articulos-tributo- moodymann-Kenny-Dixon-Jr-forevernevermore

Aquel misticismo se mantuvo hasta bien entrado 2010, momento en el que la RBMA consiguió sentar en un taburete a la personalidad junto a Benji B en Londres, en una de las poquísimas entrevistas concedidas. Aquel espectáculo o «despertar» social de Moodymann supuso un antes y un después en su carrera.

A partir de ahí sus apariciones en público aumentaron y automáticamente muchos sustituimos aquella idea personal sobre Dixon por su rostro y risas allí sentado, escoltado por aquellas tres «asistentes» y repartiendo Hennessy a los participantes. Un retrato tímidamente lujurioso que contrastaba constantemente con su discurso en aquella charla de más de 2 horas, que podría reducirse al momento en que comenta que sus «chicas» son «su MPC, su SP-1200, su bajo y sus pianos».

Personalmente y a nivel creativo, observo tres etapas diferenciadas en Kenny Dixon Jr. Primero la que va desde su «I Like It» en 1994 a su debut en Planet E con producciones tan dispares como «Dem Young Sconies», «Answer Machine» o «I Can’t Kick This Feeling When It Hits», momento en el que ganó el respeto de toda la segunda generación de productores de Detroit y puso sobre la mesa su enorme versatilidad y singularidad como creador. Despúes su etapa gloriosa en Peacefrog y como tercer la que comienza en «Picture This», aquel EP gratuito que lanzó vía Scion AV en 2012. Otra más podría proponerse a partir de su primer CD mix editado oficialmente, su reciente colaboración a la serie «DJ-Kicks» de !K7 Records.

En su recorrido han aparecido y desaparecido figuras como las de Andrés, Amp Fiddler, José James, Sherard Ingram (Urban Tribe), Marcellus Pittman, Rick Wilhite (3 Chairs) o Nikki O, hemos observado inclinaciones hacia el R&B y títulos excéntricos como aquel «The Telephone EP» en 2011, pero en más de 20 años de trayectoria su sofisticación ha permanecido intacta. Al igual que su compromiso con su escenario y ciudad natal, donde comienza y termina la inspiración para Kenny Dixon.

Recuerdo la primera vez que leí en la galleta «Inspirations From A Small Black Church On The Eastside Of Detroit»: pensé en un nativo con un talento sin igual plenamente conectado a su moribundo hábitat urbano, un tío que como él mismo comentó en la entrevista con Benji B, a pesar de la realidad de su ciudad, él va a «morir junto a esa hija de puta». Esa especie de pacto espiritual de algunos artistas de Detroit con su ciudad es lo que hoy en día mantiene su escena y la historia que han dejado tras de sí.