#Artículos

La cuestión de reeditar a África en Occidente

La singular polémica entre Markus Presch y Frank Gossner vuelve a destapar cuestiones como el "colonialismo" implícito de la tarea de editoriales como Voodoo Funk o PMG, además de a quien beneficia o quien tiene derecho real para este tipo de apropiación.

08.11.16
Frankie Pizá

Gracias a Breixo Martínez por avisarnos sobre esta información. 

Quién tiene derecho a reeditar y quién no lo tiene podía parecer un debate desgastado en nuestros tiempos. Nada más lejos de la realidad.

Según Morgan Greenstreet, el conductor del blog Afropop Worldwide, la escena de los sellos y coleccionistas que reeditan material y grabaciones provenientes de África es pequeña y «está muy unida». A pesar de este ambiente fraternal que debe existir entre sellos como Soundway o, por ejemplo, Strut Records, existen distintas realidades e intereses que no se pueden obviar.

Con el auge del formato de la reedición en vinilo, favorecido por un público específico que aprecia encontrarse grabaciones antiguas e irrecuperables empaquetadas de una forma cuidada en sus estanterías, África y su pasado musical se ha reforzado como una de las principales fuentes de contenido para esta tarea.

Llevamos casi una década descubriendo a marchas forzadas todas las grandes revoluciones sonoras que acontecieron en el continente gracias a editoriales que documentan lo que pasó en las fructíferas décadas de los 60, 70 y 80 en países como Nigeria, Ghana, Angola, Zambia o similares.

Algunas de las cuestiones recurrentes que debemos preguntarnos ante la sobredosis de material «rescatado» de músicos africanos es a quién beneficia realmente y si realmente es lícita tal apropiación por parte del primer mundo; algunos de los fundadores de editoriales de este tipo suelen jactarse de su labor dando a entender que están «ayudando» a los artistas a recibir lo que en el pasado les fue negado, pasando por alto que un sello discográfico no es ni mucho menos una organización sin ánimo de lucro.

Al margen de los criterios morales que determinemos, sin la labor de personas como, Egon, Markus Presch o Frank Gossner (en la foto principal), algunos artistas hoy justamente admirados seguirían enterrados en el olvido.

La controversia no suele ser habitual en este nicho tan particular; hace unos días, el propio Gossner (fundador del blog y sello Voodoo Funk/Lagos Disco Inferno) lanzaba un polémico post en su Facebook acusando al mencionado Markus Presch de haber pertenecido a organizaciones neonazis en un pasado reciente.

Gossner, en un post que titulaba Nigerian Reissues, Brown Shirts and Electronic Nazi Noise acusaba directamente a Presch de ser neonazi; fundador del sello PMG/Presch Media GmbH (Psychedelic Sounds International), Markus es el responsable de reediciones que van desde los Funkees a Geraldo Pino.

Como Max Presch, el austríaco es el 50% del dúo Rasthof Dachau (nombre inspirado en el popular campo de concentración ubicado en Munich) y propietario del sello Steinklang Industries, que lleva como presentación esta definición: “Power noise and death electronic cult label”.

En el texto, Gossner apunta que el sello ha lanzado versiones del himno nazi, carátulas con inspiración en el partido y que el dúo musical de Presch ha puesto títulos a sus composiciones inspirándose en Joseph Goebbels.

Ambos implicados en la polémica han reaccionado mutuamente: Presch confirmó los datos, aunque comentó que se trata de un «pasado remoto» y que todo puede ser producto de los «celos y la codicia», mientras que Gossner refuerza su posición diciendo que el austríaco es un «mentiroso patológico».

Presch comentó que muchos de los artistas africanos a los que están reeditando «están muy agradecidos», ya que «les están pagando muy bien»; de hecho, uno de ellos, Steve Black mostró su apoyo al fundador del sello con una extensa declaración en la que venía a decir que «lo que importa es el ahora».

En su respuesta oficial a las acusaciones (que se puede leer en repetidas ocasiones en este foro), Presch comentó literalmente:

«We at PMG are paying our African artists very well and tin Nigeria are many people very thankful to us nowadays, also in other places in Africa.
Many poor people became real friends now and their lifes turned to much better. Anyone please feel free and ask our artists, You can find several of them on facebook.
We also actively support help-organisations in different parts of Africa (and not only there) with our work and also with a real lot of money.
We bought two big pieces of land close to Lagos and we have already started building up a school there for poor pupil including farm-land, to be self-sufficiant from outside (of course we have all official Nigerian Government contracts).»

La polémica ha continuado durante días: Presch afirmando que todo es debido a una brecha en la relación entre ambos sellos provocada por la licencia de material de la Kelenkye Band, mientras que Gossner comenta abiertamente que lo de su post en Facebook es «tan solo el comienzo en cuanto a los negocios sucios de PMG».

El update de Greenstreet pone sobre la mesa toda la información, e incluso se permite la licencia de recomendar una pieza escrita de Boima Tucker en la que ya se trataban los «matices coloniales» de esta fiebre de los DJs y coleccionistas blancos por el «gran descubrimiento musical de África».

Lejos de juzgar el pasado de una persona y sus actividades privadas y comerciales sin datos reales, o evaluar si estamos ante una simple batalla personal que va a levantar una gran polvareda, lo singular es observar en qué se puede transformar la creciente competitividad de un sector en el que algo así no ocurre con frecuencia.

Un terreno editorial en el que no estamos acostumbrados a la transparencia en cuanto a las licencias, derechos de autor y porcentajes que se acuerdan entre las diferentes partes implicadas.

TIUmag solo es posible gracias a tu apoyo económico: suscríbete a nuestro Patreon y accede a contenido exclusivo.