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Kara-Lis Coverdale: lo bello de lo bestia

Un repaso a la breve pero prometedora trayectoria de una de las artistas de música ambiental más interesantes de la actualidad.

19.02.16
Pau Cristòful

Foto principal de Marcelo Quiñones.

Kara-Lis Coverdale es una de las nuevas voces a tener en cuenta en el terreno de la música ambiental y la electrónica experimental.

Pese a que sus obras parecen estar aún reservadas a los melómanos más atentos, prueba de su valor es el hecho de que sus contribuciones hayan sido claves para reconfigurar el sonido de Tim Hecker. Kara-Lis Coverdale ya participó en su último álbum, «Virgins» (Kranky, 2013), pero su aportación es especialmente evidente es en su próximo disco, «Love Streams» (4AD, 2016), en el que el titán del Ambient recuerda también a la épica espacial en alta definición de Oneohtrix Point Never.

Se trata de un álbum mucho más accesible que la discografía anterior de Tim Hecker y todo apunta a que será uno de los trabajos destacados del género en este 2016. Sin lugar a dudas, parecen evidentes las similitudes entre «Love Streams» (4AD, 2016) y producciones como las que Kara-Lis Coverdale firmó en «Aftertouches» (Sacred Phrases, 2015).

Volviendo al caso que nos ocupa: para entender el sonido de Kara-Lis Coverdale es imprescindible conocer su faceta como organista (desde los 14 años) y sobretodo su papel al mando de la composición musical de una pequeña iglesia luterana de un pueblo de Ontario (Canadá). Pese a que esta joven se declara no cristiana, la mística sacra propia de la religión ha marcado fuertemente su obra.

Kara-Lis Coverdale cursó un máster en música en la Western University y realizó una tesis interdisciplinar en la que estudió el timbre y las construcciones de realismo en el sonido grabado, perfeccionando la técnica de producción que ha marcado su obra hasta la fecha. Una vez finalizados los estudios se mudó a Montreal, donde trabaja como organista en una de sus iglesias.

Foto: Scott Pilgrim

Así pues, tras un prescindible EP de solo piano al estilo Satie, «Tryptich I» (2012), la productora empezó a despuntar con «A 480«, cinta de casete que vio la luz en 2014 de la mano de Constellation Tatsu. De un modo parecido a como lo hizo recientemente Donato Dozzy junto con Anna Caragnano en el álbum «Sintetizzatrice» (Spectrum Spools, 2015), en «A 480» (Constellation Tatsu, 2014) Kara-Lis Coverdale parte de muestras vocales y las reconfigura virtualmente para dar lugar a una serie de bucles de arpeggiators de épica sci-fi a tempo medio. Ya en este trabajo se puede apreciar la dualidad que contrasta en la obra de la artista: las piezas de «A 480» (Constellation Tatsu, 2014) suenan angelicales a la vez que impregnadas de un halo misterioso y una cierta tensión, como si algo no terminara de ir del todo bien.

A este primero casete le siguió otra cinta, «Aftertouches» (Sacred Phrases, 2015). Ésta combina una marcada base de minimalismo y sensibilidad neoclásica (pensad en Steve Reich o Max Richter, por ejemplo) con despuntes relucientes y aureolas digitales que emergen y se funden en el cojín ambiental. A medida que los temas avanzan linealmente, los loops se van intensificando, expandiendo y superponiendo lentamente.

Otra vez, Kara-Lis Coverdale partió de las grabaciones vocales de una coral para crear gran parte de los sonidos de «Aftertouches» (Sacred Phrases, 2015). Como muy bien apunta Bobby Power en este artículo publicado en Decoder, un referente claro sería la primera de las dos composiciones «Plays John Cassavetes» (Staubgold, 2001) que publicó Ekkehard Ehlers, aunque a éstas les tendríamos que sumar los despuntes que relucen en la obra de Kara-Lis Coverdale.

Ejemplo de «Aftertouches» (Sacred Phrases, 2015) es la pieza «Touch Me & Die«, en la que una base etérea y frágil de lo que suena como flautas y xilófonos minimalistas va quedando abrazada progresivamente por placenteras mantas ambientales.

El vídeo de la pieza, co-dirigido junto con Kara Crabb, muestra un seguido de texturas y motivos New Age y hi-tech acordes con la nomenclatura post-Internet que presenta la mayoría de temas de la cinta (títulos como «Ad_renaline» o «Icon /c«, por ejemplo).

Después de este trabajo más puramente bello, Kara-Lis Coverdale presentó su proyecto más notable e interesante hasta la fecha, a la vez que su disco más abstracto. En el LP «Sirens» (Umor Rex, 2015), la canadiense ha colaborado con el productor de Drone LXV (aka David Sutton).

Con este trabajo, los compositores añaden un fuerte carácter conceptual a sus producciones. El título del disco hace referencia a la peligrosa seducción de la tecnología y, con su contenido, los artistas pretenden diseccionar la violencia de la era digital.

Ante semejante declaración de intenciones es mejor recurrir a la entrevista que Kia Pouliot realizó a Kara-Lis Coverdale para The McGill Tribune:

«We began to explore disembodied violence and virtual reality, and realized these forms of aggression don’t really involve blood at all.»

«We wanted to design, from scratch, a soundscape for the distinct pleasure and ecstasy that lies in this safe nook of disembodied experience.»

Para desarrollar su idea, Kara-Lis Coverdale y LXV han añadido muestras distorsionadas y desfiguradas de corales de guerra, golpes a sacos de boxeo y el sonido de cuerpos cayendo sobre colchones a una base etérea y serena de órganos y ambientes sintéticos.

Foto: Marcelo Quiñones

El resultado recuerda la dualidad de la cinta «A 480» (Constellation Tatsu, 2014), pero en una versión mucho más disgregada y complexa. Sirva como ejemplo la primera pieza de este último disco, «Tunnel Vision«: el tema empieza con unas campanillas chispeantes apoyadas sobre un cojín de órgano, sobre el cual se construyen auras luminosas pero no relucientes, sugerentes pero no cómodas. La canción avanza con un piano clásico ligeramente disonante que se va multiplicando y alterando, filtrado por el prisma digital. Finalmente, unas voces fragmentadas y temblorosas cierran el corte.

«Sirens» (Umor Rex, 2015) es mucho más original e interesante que la mayoría de álbumes de ambient, que quedan aparcados en una medianía sin personalidad y destinados al fatal olvido. En la parte final del disco destaca «Subfall (to)«: después de un crescendo de densidad guiado por un faro intermitente que se intuye entre la neblina ambiental, aparecen unas campanas que parecen anunciar nuestra redención con épica sobria.

Después de semejante muestra de talento, esperamos fervorosamente el nuevo trabajo del dúo. Según la entrevista que Marcos Hassan les realizó para Tinymixtapes, «Fractures» será un trabajo complementario de este «Sirens» (Umor Rex, 2015). Kara-Lis Coverdale concluye:

«I would say maybe Sirens is a landscape and Fracture is the drill tearing into it.»

Kara-Lis Coverdale actuará en la próxima edición del MUTEK [ES]. Puedes consultar su programación en la web del festival.