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Janus Berlin o el anti-club para el Siglo XXI

La compañía de Dan DeNorch y que incluye a Lotic o a M.E.S.H. surge en la capital electrónica europea como rechazo a la perfección y cualquier dictado establecido; una práctica club sintecho que hace trizas las reglas estéticas, tecnológicas, visuales y sonoras.

29.03.16
Frankie Pizá

Decir que Janus Berlin o lo que hay a su alrededor es radical y totalmente novedoso sería arriesgado, ya que aunque nació en 2012 con esa intención, el sonido que impulsan desde su primer evento minoritario es una contestación a algo establecido y que toma herramientas ya concebidas para retorcerlas y forzar una mutación.

Es una reacción en un entorno no original o que directamente se ha acabado interpretando de forma hostil. Al fin y al cabo es como el afrocentrismo o algo similarmente residual, que a grandes rasgos es una manera de recuperar el link perdido con África de una comunidad afroamericana totalmente dentro del sistema estadounidense a partir de comienzos del Siglo XX.

Janus Berlin fue creado por Dan DeNorch en Berlín y sus componentes son Lotic, M.E.S.H. y KABLAM, hoy por hoy los tres artistas presentes en sellos como PAN o Tri Angle Records. Sus fiestas han ascendido al mismo tiempo que su ideología y sus integrantes como una alternativa al club tal y como lo conocemos.

Todos usan CDJs al actuar, y tanto en su puesta en escena como discurso teórico están presentes varios aspectos interesantes; tienen carteles totalmente ilegibles e inconexos, a voluntad; sus fiestas están llenas de vuelcos y arrebatos, a voluntad; es una esencia y conducta club sintecho, no ligada a ningún lugar concreto donde deba ponerse o desarrollarse, a voluntad; son groseros, descarados e imperfectos en la ciudad estandarte de la perfección electrónica, a voluntad.

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Contra la dictadura de la continuidad.

«The whole point of it used to be to not make the music stop and now the range is much larger. It’s like the introduction of oil paint. Before it was all flat, and then you could paint depth. In a lot of ways, that piece of technology is really crucial to what the sound is and what it means and how you’re playing. That’s everything. It’s all about that relationship.»

–Dan DeNorch.

Apretar el botón de «start» y seguidamente, transcurrido el tiempo que el DJ contemple como necesario, presionar «stop». Puede parecer un gesto totalmente obvio e insignificante, aunque según el contexto en el que se efectúe ese simple movimiento puede convertirse en algo totalmente radical.

La figura que tenemos del DJ actual se asocia, en la música de club, invariablemente a la continuidad y a la progresión. Mezclar, transiciones, crear una línea narrativa interconectando música similar o de muy diferente procedencia. Justamente tenemos a Berlín, una ciudad que en ocasiones se reduce a «capital» de la cultura Techno europea y que durante los años nos ha transmitido una conducta de baile basada en la precisión, la limpieza, la uniformidad, el sonido nítido y de calidad.

Empezar a 78 BPM, trascender bruscamente hasta los 140 BPM y de repente parar y volver a empezar. En ciertos lugares, que los invitados de una fiesta realicen estos descarados cambios puede ser visto como un atentado a la normal realización del evento. Algo como un delito.

Ésta es una forma de actuar que no concebiríamos si ese alguien detrás de la cabina está manejando vinilos y tocadiscos; resulta que este hábito ligado a una total imprevisibilidad es más fácil de conseguir con unos CDJs. Son estas las principales herramientas de expresión sonora para Janus Berlin y en las que reside una de las claves de su conducta revolucionaria. Efectos, cambios de tempo constantes, imposibilidad de mantenerse quietos, loops, y otros recursos son parte de su idiosincrasia.

De alguna forma, Janus han adaptado lo que ya comenzaron al frente de la hoy disuelta noche de club GHE20G0TH1K Venus X y Shaun Ross (Hood By Air); fue en Nueva York y a partir del 2009, cuando ambos dieron forma a una «actitud club» sin lugar específico para ser llevada a cabo. GHE20G0TH1K fue visto con el tiempo como casi una subcultura de club en la gran manzana, y en una entrevista en 2013 su co-fundadora Jazmin Venus Soto decía esto:

“It’s a new world order, like punk for the street. “[GHE20G0TH1K] has caught on a lot because people have a need to be themselves, and a lot of people are frustrated by societal expectations.”

–Venus X.

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Un comportamiento club rebelde y con algo de contestatario que se genera a partir de una frustración, donde la gente va vestida sin cánones o pautas y la selección musical se reparte de forma cruda y visceral, con total libertad para ser todo lo surrealista e imprevisible que quiera ser.

Disparidad de estilos, tendencias, sonidos y residuos resultan en una nueva cultura de club que se parece mucho a cómo pensamos hoy y cómo vemos el mundo: una visión condenada al puntillismo informativo que por su aceleración y cantidad, provoca que perdamos datos por el camino y tan solo lleguen a nosotros ideas superficiales que se conectan en nuestro cerebro de forma incoherente.

Un modelo sintecho de música de club. Una teoría que puede llevarse a la práctica en cualquier lugar. A diferencia del Footwork, el Bounce, el Baile Funk o el Jersey Club, se trata de un movimiento que no tiene un sitio fijo donde habitar; esos otros estilos mencionados se han instaurado en identidades sonoras omnívoras como Janus, pero si alguna vez pasan de moda o son descartados en los sets de la plataforma, seguiremos pudiendo viajar a Río de Janeiro, Nueva Orleans o Chicago para seguir escuchándolo. Al fin y al cabo, esos géneros están ligados al sitio donde nacieron, y el contexto social a su alrededor ha conseguido que sean lo importante que son.

El único requisito en GHE20G0TH1K, si pudiera llamarse así, era contar con unos CDJs. El estilo disparatado y agresivo a la hora de actuar detrás de la cabina de Venus X fue inspirado por Total Freedom, productor aunque eminentemente DJ relacionado con Fade to Mind y que es mencionado, por su proceder con los CDJs, como influencia esencial tanto para GHE20G0TH1K como Janus.

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Contra la dictadura tecnológica.

«It’s also about the technological supremacy in music: certain music won’t make it to certain ears because of the technological limitations that it’s been created with.»

–Dan DeNorch.

Es teóricamente aceptable que Janus haya surgido de forma consciente como un antónimo del Berlín electrónicamente ejemplar y pulcro. La de la ciudad alemana es una escena de club icónica que requiere unos estándares de calidad, tanto a nivel sonoro, como musical o de los propios sistemas de audio que soportan y transmiten ese material. Está edificada sobre unas reglas.

Janus, y como ellos mismos han desvelado, intentan dar espacio a música y escenas que normalmente no conseguirían tener cuota en Berlín, siendo víctimas de esos cánones. Movimientos muy locales o modestos que no piensan más allá de una producción o mástering doméstico, minúsculas escenas como los mencionados Jersey Club o el Ballroom contemporáneo suelen ser protagonistas en sus sets. Y nadie hubiera dicho jamás que este hecho también pudiera ser interpretado como un gesto, en cierta manera, de rebeldía.

En la ideología Janus no hay requisitos y las limitaciones tecnológicas no son sinónimo de exclusión en ningún caso; como en otros aspectos, Janus se alimenta de sonidos que conviven en los márgenes por un motivo u otro y rechazan de forma extravagante y descarada lo establecido en cuanto a belleza, calidad y perfección.

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Contra la dictadura del buen gusto.

Lotic comentó sobre su mixtape «Damsel In Distress» (2014) que la intención era que fueran «the worst 25 minutes of your life», puntualizando que la creó como una «anti-mixtape» en la que no era posible bailar ninguna parte de la misma. En otros momentos, ha admitido que su grosería y poca agilidad cambiando de registros o BPM en las actuaciones no eran algo fortuito.

«Pissing people off is important in the club because it’s a rejection of the way music becomes popular.»

–Lotic.

Los carteles de las fiestas Janus son normalmente imposibles de leer o descifrar, y su inspiración o punto de partida llega otra vez como una contestación al flujo de saturación y sobredosis de estímulos que nos ha impuesto la sociedad de la información. Son una representación visual de la obtusa y retorcida hibridación sonora de sus fiestas y de cualquier forma huye de consideraciones o criterios estéticos.

Janus recoge tendencias y estilos desde lo gótico a lo corporativo, desde el manga, al romanticismo, los códigos QR y hasta las obras de Frida Kahlo para generar una imaginería hecha a base de residuos, chatarra y componentes sueltos. Porque Janus rechaza radicalmente lo formal y desencadena su potencial como el anti-club a través de un frenesí capaz de arrollar en lo sonoro, visual y carismático.

«Infectar de fealdad», según el mismo M.E.S.H. comentó hace unos años, y probablemente sea un resumen adecuado para las intenciones de un concepto club que desde la teoría y la práctica a conseguido crear un sonido distintivo, a base de «reciclaje» y sin tapujos de ningún tipo que ya se está formalizando e intentando encapsular en el sello que ellos mismos dirigen.

Un tratamiento sonoro que les une a otros sellos y plataformas como NON Worldwide o Halcyon Veil, y no solo por coincidencias estéticas: los tres sellos buscan una reconceptualización en el futuro de la música electrónica rechazando lo que hasta ahora comprendíamos detrás de ella.

Lotic y M.E.S.H. representarán a Janus Berlin en el inminente Lapsus Festival del próximo 2 de abril en Barcelona