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Irresistible liberación: Prince como autovía directa al futuro

En la era de Ronald Reagan, un sujeto como Prince comprendió que las divisiones, géneros, estilos y roles tan solo frenan la evolución musical. A través de una visión propia en continua reinterpretación, adelantó desde la eliminación de fronteras hasta los conceptos del remix, "clean" y "explicit" en el mundo del Hip Hop.

25.04.16
Frankie Pizá

El chico de Minneapolis fue algo nuevo en todos los sentidos; creó una nueva música que ni sonaba igual a nada ni se expresaba igual que nada conocido; construyó su propia ficción de cómo sería el futuro derrumbando convicciones como los roles raciales, sexuales, morales y musicales.

Como una autopista temporal alternativa en la América de Ronald Reagan, Prince se manifestó como un ente 100% innovador que entendió que los géneros y estilos, delimitaciones y normas al fin y al cabo, tan solo frenaban la evolución de la música.

La búsqueda irresistible de liberación y eliminación de divisiones fue su principal grandeza y factor más trascendente en su obra; una conclusión global y algo que hay que tener claro antes de abordar su enrevesada cronología.

La trayectoria de Prince puede observarse como un continuo y propio énfasis en la imposibilidad de ser definido; como una serpiente resbaladiza que se escapa de cualquier constricción posible. Una de sus principales ambiciones siempre fue envolverse en un enigma que tan solo él podía resolver. Intentar dar prioridad al detalle o al sujeto puede causar que perdamos de vista las cosas realmente importantes.

Sus creaciones y persona iban ligadas de forma sólida y metafórica; desde sus deseos y vicios más sucios se expresaban en su música y letras, y su trayectoria camaleónica y versatilidad es un sinónimo de su carácter igualmente cambiante y perverso. Hablaba abiertamente de sexo con un trasfondo espiritual y profundamente católico o viceversa, mencionando a Dios y al momento contando lo que había en el rincón más sucio de su mente.

Su obra era algo vivo y sometido a continua reinterpretación; letras y versos de canciones o piezas no oficiales eran modificados o reutilizados en otras canciones (u otros proyectos sobre los que él tenía el mando), mientras que segmentos instrumentales de algunas jam sessions se reciclaban de igual manera dando como resultado un nuevo single, una versión extendida o alternativa.

Algunas canciones de Prince han ido ganando con el tiempo valor dentro de su repertorio, escalando posiciones en sus preferencias según sus circunstancias personales y contexto; otras, se han cortado y rehecho en multitud de ocasiones. Tanto oficialmente como en privado, Prince fue el primer artista en remezclarse a sí mismo en incontables ocasiones y desde variables puntos de vista; desde un cambio de palabra en una frase a una sustitución de instrumentos o arreglos, pasando por nuevas incorporaciones vocales.

La obra de Prince fue un archivo del que no hay datos concluyentes por ahora ni documentación total, un enorme tejido en forma de bootleg en el que todo corría riesgo de revaluación y del que conocemos la punta del iceberg.

«Controversy», el single, lanzado 6 semanas antes que el álbum completo del mismo nombre, son en total 7 minutos de Prince regodeándose en su condición indefinida en todos los aspectos, desde el físico al mental. Prince insinuando su condición de icono, de modelo a seguir en un futuro en el que todos deberían ser como él:

 «People call me rude / I wish we all were nude / I wish there was no black and white / I wish there were no rules.»

–Prince en «Controversy».

Prince se canta a sí mismo y se reconoce como una cápsula para el viaje en el tiempo, escribe sobre su condición controvertida y anticipa una «nueva generación» («new breed»), algo que también podemos observar en «Sexuality», segunda canción de ese cuarto álbum para Warner Bros. lanzado el 14 de octubre de 1981. Allí se habla de una sociedad «libre de prejuicios» y ciertamente el objetivo es el mismo, tan solo diferenciándose ésta última en sus connotaciones sexuales y apuntes críticos.

Las dos canciones están presentes en un álbum que a menudo se considera menor y no vence en la comparación con «Dirty Mind» o «1999», y ambas han seguido procesos muy distintos dentro de la escala de valores del propio Prince.

Después de su epifanía espiritual en los 90, «Sexuality» ha sido uno de los singles más mancillados y perseguidos por la nueva espiritualidad del músico debido a su apología sobre la importancia del sexo en nuestras vidas. Al contrario, «Controversy» se mantuvo en su repertorio y fue ganando fervor, entre otras cosas por incluir un padre nuestro.

Se suele ligar a Prince con la predicción de algunos de los hábitos más comunes en el Hip Hop mencionando a «When Doves Cry», sus percusiones, piano y ausencia de bassline, la forma en que espitaba algunas letras el de Minneapolis, su pinta de chulo, su concepto de gang y sobre todo la forma en que adelantó el formato «mixtape» antes de que se definiera por sí solo. También por cómo se burlaba de la policía en composiciones desafiantes como «D.M.S.R.» («Police ain’t got no gun, you don’t have 2 run»).

En un reciente ensayo en su honor, Questlove califica a Prince «more hip-hop than anyone», mientras que DâM-FunK lo ve como el ejemplo más fuerte del concepto «G». Como revela el ejemplo de la canción «Sexuality», los conceptos de «clean» y «explicit» tuvieron en Prince su primer significado. Tras la aparición de «Little Red Corvette» Prince elaboró en tiempo real varias nuevas versiones de la misma composición, extendiendo y reestructurando sus partes instrumentales y preparando al single para cualquier necesidad.

Hoy, en 2016, con Prince muerto e incinerado, se sigue hablando del concepto de «álbum inacabado» y en «continuo reajuste» poniendo como ejemplo a «The Life Of Pablo», reciente y polémica obra de Kanye West sin a menudo citar que el chico de Minneapolis tuvo ese impulso y realizó ese mismo ejercicio durante toda su carrera creativa.

Prince fue un tipo que se escribió en una mejilla la palabra «SLAVE» (en los Premios Brit de 1995), aclarando en el momento de su feudo con Warner Bros. que «él no poseía su propia música» y que «cuando se le impide a una persona dejar de hacer lo que quiere hacer, se es un esclavo». En aquel momento visto como un nuevo ejemplo de controversia, ahora sabemos que Prince profetizó la forma en que la industria trataría a los artistas y sirvió como ejemplo de cómo se debía contestar.

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