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«In Movement» invoca el Jazz más necesario

Jack DeJohnette dirige a Matthew Garrison y Ravi Coltrane en una reformulación del himno "Alabama" y uno de los mejores títulos del género en este 2016.

19.07.16
Frankie Pizá

A pesar de su popularidad, de su peso histórico, desde hace décadas cuesta que los seguidores conecten realmente con un disco de Jazz al margen de lo puramente estético.

El consumo de clásicos, reediciones y esenciales copa un mercado por naturaleza minoritario y la atención del oyente se subdivide en cientos de inputs que pasan por delante de la idea de «adentrarse» en un disco de Jazz.

De alguna forma, las ventas constantes de «Kind Of Blue» o «A Love Supreme» eclipsan a propuestas actuales y tenemos la sensación de que hoy en día es muy difícil que vivamos un nuevo «imprescindible» del Jazz.

Para muchos aficionados del género su pasión se limita a conseguir un nuevo disco antiguo o revivir alguna de las escenas del pasado en las que el Jazz tenía un sentido más allá de lo estrictamente musical: capturar y desarrollar nuevas vanguardias, servir como instrumento de reivindicación, ser el vehículo de reconciliación de los afrodescendientes con sus raíces.

Kendrick Lamar ha conseguido reinventar levemente el concepto del género presentándolo como la base musical de su activismo, y músicos como Kamasi Washington o Thundercat han llegado a audiencia inusitadas con un discurso fuera de lo formal y más cercano a lo espiritual.

->Kendrick Lamar es el Jazz para las nuevas generaciones<-

Son dos ejemplos de que el contexto es lo más importante para los que observan el Jazz desde fuera: que un MC decida dejar espacio a ese tipo de instrumentación y un sello como Brainfeeder apueste por álbumes como «The Epic» o «Fool» contribuyen a expandir la filosofía a nuevas generaciones. Es vital que el Jazz vuelva a implicarse y se sienta tan capaz en las luchas actuales como lo fue en las del pasado.

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Obviamente sigue habiendo propuestas, aunque para encontrarse con proyectos como ZS, Makaya McCraven, Binker & Moses, Vijay Iyer o Matana Roberts se requiere énfasis y contexto previo: los medios generalistas y los que de alguna forma cubren la actualidad musical apenas documentan lo que está pasando en el Jazz. Seguir la actualidad de titanes como Joe McPhee o Cecil Taylor o descubrir a intérpretes como Tumi Mogorosi es cuestión de interés y algo de suerte.

De todas formas, una de las cosas que se echa en falta del Jazz actual es su implicación en temáticas sensibles; tan solo algunos artistas se salen de la tangente y olvidan su rol de estetas para plantear cuestiones y exponer problemáticas. Pocos sienten que su mensaje pueda llegar a oírse fuera de las limitaciones de la escena Jazz.

Hoy en día el género está repleto de ejercicios de estilo, reiteración, homenajes formales y reforma de estándares; así es difícil que un ciudadano cualquiera sin conocimientos musicales se identifique con algunas obras. «In Movement» es uno de esos álbumes que sin olvidar la idea de rendir tributo al pasado vuelve a situar en el presente a momentos jazzísticos repletos de significado.

Jack DeJohnette tiene 73 años y su dinámica, su urgencia y precisión como baterista no ha cambiado apenas: lo que se altera con cada uno de sus discos es su increíble versatilidad. El de Chicago vivió en primera persona las grandes revoluciones del Jazz: creció musicalmente junto a Keith Jarrett, estuvo al lado de Jackie McLean, al lado de Miles Davis en la etapa «Bitches Brew» y sabe bien lo que es empujar las barreras formales. Su profunda relación con la Association for the Advancement of Creative Musicians (AACM) de Chicago persiste a día de hoy.

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En su vida, ha tocado con una amplia lista de innovadores: Joe Zawinul, Wayne Shorter, Sonny Rollins, Freddie Hubbard o Herbie Hancock son algunos nombres de un enorme catálogo. El impulso que sigue moviendo a DeJohnette tiene que ver con siempre rodearse de vástagos que sepan sacar lo mejor de él:

«The secret is to just keep myself surrounded by innovative and creative musicians that stimulate me. As Miles would say, ‘Be prepared to play what you don’t know.'»

–Jack DeJohnette.

Él ha visto crecer a Matthew Garrison (bajista, arreglos electrónicos) y Ravi Coltrane (saxofonista); tocó con sus padres hace décadas (John Coltrane y Jimmy Garrison) y en el primer encuentro musical grabado del trío el peso del linaje resuena desde la primera nota. El disco editado por ECM contiene homenajes a Miles, al baterista Rashied Ali, a Jimmy Hendrix (en «Two Jimmys») o incluso a Earth, Wind & Fire, aunque su principal reclamo es la revisión de la conmovedora elegía de Coltrane padre «Alabama».

Se trata de una de las composiciones más recordadas y universales de Coltrane, y acercarse ni tan siquiera a ella debería atemorizar a cualquiera. «Alabama» fue una reacción musical que se grabó dos meses después del acto terrorista por la supremacía blanca perpetrado en la 16th Street Baptist Church de Birmingham (Alabama). Allí murieron 4 niñas y hubo 22 heridos y estuvo relacionado con el movimiento de Birmingham encabezado por Marthin Luther King, Jr.

La original de Coltrane (acompañado por Garrison padre) transmite primero duelo, luego resignación y por último dignidad: el trío conserva esos sentimientos pero aumenta la intensidad y la inquietud instrumental, llevándola a un nuevo nivel que suena más oscura y catártica. Escuchando esta toma liderada por DeJohnette nos damos cuenta de que el himno mantiene su fuerza y gana en resentimiento cuando se impregna del contexto actual.

Paradójicamente, existen muchas coincidencias con la realidad presente y el clima de tensión racial que se vivía en 1963: la marcha purgatorial de Coltrane reformada por nuevos intérpretes en «In Movement» alerta sobre la idea de que el Jazz no está muerto. Está vivo y la actualidad reclama su presencia.