#Artículos

Sobre la espiritualidad de Internet: Bogosi Sekhukhuni y Angelboyz Choir

Una nueva generación de artistas sudafricanos propone ideas sonoras y conceptos que hacen converger los adelantos tecnológicos con la espiritualidad y la filosofía bantú.

14.04.16
Frankie Pizá

Internet nos está haciendo a todos iguales. O más bien está incrementando la variedad de comportamientos, personalidades y estilos de vida posibles. La red y lo que ocurre en ella es disperso, aunque tenemos masas de audiencia perfectamente contabilizada. Notamos como la idea del «individual» evoluciona pero también cómo se refuerza la sensación del «colectivo». Podríamos admitir que todas estas valoraciones son ciertas, o más bien, sentimos que son ciertas.

Parece una carretera de doble sentido en la que las dos direcciones se unen y desunen constantemente, al unísono. No es muy distinto a nuestra experiencia IRL; consideramos real lo que tiene peso o podemos tocar, pero creemos mayoritariamente en religiones en las que una abstracción impalpable como la fe es el elemento principal. La idea que tenemos de nuestro «yo» digital no dista mucho de nuestro «yo» en la mente de otra persona.

La hiperrealidad es un vicio pasajero porque hoy por hoy aún observamos nuestra vida en Internet como observamos nuestra vida exterior y viceversa. La hiperrealidad es un síntoma de nuestro mundo moldeado y dependiente de los medios de comunicación y el consumo de información.

«There is a friction or time lag when one uses the same eyes looking at our Internet lives to understand our IRL lives.»

–Bogosi Sekhukhuni.

Todos estamos conectados. Internet es la base y medio de expresión mediante el que se manifiesta la conciencia colectiva que agrupa nuestros repetitivos comportamientos e interacciones en grandes mayorías y en última instancia, en una gran unidad global.

A pesar de que no disponemos de esa perspectiva al realizar nuestras acciones rutinarias o esporádicas en Internet, nosotros somos parte activa de cada uno de los fenómenos y tendencias que se extienden en la red. Desde la viralidad de un insignificante meme a los movimientos igualitarios o diferentes modas que con nuestros hábitos y huellas en la red contestamos, contribuimos a construir o a popularizar.

Según Anacleto Olo Mibuy, la filosofía bantú «se concentra en la normatización automática de los comportamientos grupales y en la conducción de todos hacia un objetivo común cuyo camino no se hace, necesariamente, desde ninguna individualidad».

A diferencia de la filosofía occidental y sus metodologías basadas en la curiosidad del sujeto ante los fenómenos de la naturaleza, en la filosofía africana no existen corrientes, ni escuelas ni maestros, ya que «está fundamentada en la creencia que da razón y justifica la existencia del hombre en medio de la naturaleza y con la naturaleza».

TIU-articulos-angelboyz-choir-2

A menudo vista con ojos y términos occidentales, la filosofía y cultura bantú es una total desconocida fuera de África, y la mayoría de documentos antropológicos que existen no la analizan desde dentro.

Esencialmente es un «conjunto de pueblos e individuos unidos por una misma cosmovisión», en la que la magia tiene un papel importante y en la que el individuo tiene una relación simbiótica con la naturaleza: ser en la naturaleza, ser con la naturaleza, ser naturaleza.

En el mundo bantú, «se acepta la superioridad del mundo espiritual sobre el mundo material y no se descartan las divisiones de la realidad», comenta Anacleto en su contribución al libro Perspectivas antropológicas sobre Guinea Ecuatorial.

Entonces, la filosofía bantú e Internet coinciden en que conceptualmente se interpretan a grandes rasgos como un «pensamiento global»; visto así y a través de esta comparación, pueden observarse connotaciones espirituales en la red y su trascendencia global.

La agencia NTU se centra en «los diferentes futuros espirituales» de Internet, explorando las posibilidades y puntos de encuentro entre las creencias/filosofías antiguas y las tecnologías emergentes. Fundada por el artista conceptual sudafricano Bogosi Sekhukhuni (en la foto) junto a Nolan Dennis y Tabita Rezaire, sus trabajos están orientados a desarrollar ideas que se encuentren en la intersección entre los adelantos tecnológicos, la espiritualidad y el arte contemporáneo.

En concreto, Sekhukhuni cree en la idea de que la «juventud negra» está destinada a «llevar a nuestras sociedades a niveles superiores en términos de experiencia y comunión colectiva», una creencia basada en sus estudios de la filosofía bantú: «My studio practice has been drawing more and more from ideas in Bantu philosophy and older African teachings about the nature of reality.»

Él es el ideólogo detrás de Angelboyz Choir, proyecto sonoro que ha servido como banda sonora a una de sus instalaciones recientes y que comparte con Angel-Ho, Fela Gucci y Desire Marea del dúo FAKA Neo Mahlasela (Hlasko).

Entre Bogosi y el activo en Halcyon Veil y NON Worldwide Angel-Ho han creado una narración en forma de mix titulado «Battle Of The CBDemons», donde cuentan la historia de una «unit of the ANGELBOYZ tribe … who are summoned by the OT Coven to defend their bodies and the City against a wave of CBDemons who have run amok spreading agitation and seeds of darkness in the year 2015».

Imaginan una batalla de épica futuro-apocalíptica Anime en la que sus violentos conglomerados electrónicos son «artillería»: «a spiritual technology that, through an interface, generates a Mer­ Ka ­Ba field around the user. Allowing the user to travel through dimensions and space at will.»

«Battle Of The CBDemons» fue estrenado en DIS Magazine y se compone de 11 cortes en los que la ruptura, los cambios frenéticos y la agitación son habituales; el de Ciudad del Cabo y el de Johannesburgo recurren a una ficción futurista que amenaza a su supuesta especie para contextualizar una banda sonora tan nihilista y post-apocalíptica como la configurada por Chino Amobi y Rabit en «The Great Game: Freedom From Mental Poisoning».

Entre la rabia contenida, efectos, disparos y desesperación electrónica encontramos un remix del «Love Lockdown» de Kanye West; Angelboyz Choir encuentran en el formato continuado de este mix la mejor forma de expresar sus inquietudes en cuanto al futuro se refiere, contribuyendo a la actual redefinición de la música de club e imaginando una tribu de africanos aumentados, evolucionados genéticamente; un mañana en el que la tecnología llevará impresa, para bien o para mal, cualidades como la espiritualidad.