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5 años después de Powell

Ha pasado un lustro desde que el primer EP del británico e inicio de Diagonal pusiera boca abajo cualquier concepción ligada a la música de club.

01.04.16
Frankie Pizá

«I remember the first time I heard Suicide it was like the thing I’d been searching for in contemporary electronic music but never quite found.»

–Powell.

Calamitosos tambores y cajas impactan con sequedad y se desarrollan de forma torpe y descentrada en el comienzo del corte «The Ongoing Significance Of Steel & Flesh». Están mal grabados, mal ajustados, son simples, torpes, y más bien parecen recortados de algún ensayo de una banda de principiantes Rock, como si alguien hubiera decidido comenzar una composición electrónica a partir de ese ritmo desaliñado.

Esas baterías no tienen reverberación alguna y parecen haber sido grabados por una tercera persona en vez de por Oscar Powell, un tipo británico instruído en el Drum ‘n’ Bass y las selecciones del legendario Andy C desde muy joven y que aunque estuvo creando Techno al uso durante mucho tiempo, todo ese material fue a la basura tras entrar en contacto con la «actitud» y sonido post-Punk/New Wave.

La primera música del productor en Diagonal tiene aspecto de error; secciones instrumentales que transmiten la austeridad y radicalidad de la New Wave combinados de forma irracional y poco ortodoxa con planteamientos electrónicos experimentales.

Aunque más bien estamos ante las conclusiones creativas de un joven aburrido de los estereotipos establecidos en la música de club; puede parecer que Powell es otro de esos artistas que han basado su discurso en el desacierto, pero él mismo ha confirmado que su música no ningún resultado disparatado, sino una convicción muy clara.

Revolucionar la música de club a voluntad no parece fácil, y tampoco lo es configurar o dar forma a un corte del primer Powell. Desastres elaborados con precisión y que combinaban la eficacia y ritmos esqueléticos del post-Punk, el carácter minimalista y estoico de Pan Sonic y la potencia y fisicidad del Techno, generando algo que no existía hasta el momento y que al contrario de lo que pudiéramos pensar, no transmitía «mal humor», sino diversión.

Su estética sonora irrumpió para dar un giro a las concepciones de forma descarada: Powell decidió crear un discurso que huyera de la linealidad o la continuidad, y más bien se expresara en diagonal, de forma transversal. Desperfectos, explosiones de sintetizador, guitarras desnudas que sorprenden de forma insolente, ruidos que golpean y se desvanecen en una forma electrónica intensa y que hizo añicos cualquier patrón conocido. Literalmente le dio la vuelta a la música de club.

Desde su debut y el primer release de Diagonal en 2011, Powell ha ido potenciando su fanfarronería y actitud gamberra, aunándose su puesta en escena y personalidad con el propio carácter de su música, además de aportar un contexto que parecía inviable para la discográfica Diagonal que comparte con Jamie Williams. Su sonido es ahora más compacto, más accesible, aunque sigue conservando el natural énfasis de transitar por los extremos que ya se apreciaba en su primer EP.

Parecía difícil encontrar proyectos que casaran con la mecánica Powell, aquella que dispone los elementos instrumentales en carne viva y de la forma más inesperada, pero a medida que Diagonal ha ido creciendo, lo ha hecho el roster y su identidad editorial; desde el «mentor» de Powell, el veterano experimental Russell Haswell, a Prostitutes, Death Comet Crew, EVOL, Not Waving o Consumer Electronics, muchos proyectos de nuevo cuño o consagrado pasado se han ido identificando con los valores de la marca.

Su audaz planteamiento como sello y el apoyo temprano de auditores reconocidos como Karl O’Connor para la música de Powell le colocó en el sitio adecuado con la fórmula adecuada, definiéndole como uno de esos individuos capaz de pavimentar su propio camino en la música de club; aunque su carrera está ahora en un punto crucial, pocos están a su nivel, y tenemos que nombrar a Actress, Zomby, Burial, Aphex Twin o Rustie para poder alinearlo.

Un factor clave de la música de Powell que se ha mantenido hasta sus primeras referencias destinadas a un público mainstream a través de XL Recordings, ha sido la sensación de violencia de sus tratamientos y la crónica inestabilidad. Aunque si hoy tenemos que comparar a ese primer EP con sus últimas canciones, tales como «Sylvester Stallone», observaremos que Powell ha ganado en contundencia y lo que antes era irracionalidad, es ahora una racionalidad suya y personal.

Powell ha seguido cultivando ese enfoque anti-música de baile en acciones que están fuera de lo estrictamente musical; Powell sabe ser el primero en reírse de sí mismo y quitarle hierro a su concepción creativa, demostrándolo a menudo en sus vídeos o fotos promocionales, aunque también sabe aportar más significado a su ideología utilizando otros recursos externos que refuerzan su idiosincrasia.

Lo de Steve Albini y el single «Insomniac» fue un nuevo vandalismo aplicado a la música electrónica, una forma de reutilizar un comentario furioso de una mente anticuada en contra de la música electrónica, ridiculizándolo y a la vez incluyéndolo como un elemento más de tu canción y videoclip.

La agria contestación del respetado productor californiano a una petición informal de Powell en términos de derechos de sampling acabó con el de XL triturando el cabreo de Albini y utilizándolo en beneficio propio; aireando vilmente esos pensamientos desfasados propios de un sujeto que demoniza la música electrónica y planteándolos como una emulación escrita de la repulsión que inicialmente convenció a Powell para crear un sonido que no existía

El ingreso de Powell en XL Recordings y la preparación de su sonido para el mainstream es un síntoma de que la cultura de masas acaba restando visceralidad y vaciando cualquier actitud artística disruptiva, tarde o temprano. Aunque en Powell, precisamente, un Punk desbocado con la misión de alterar lo que entendemos por música de club, éste movimiento tiene aspecto de intromisión: como si una célula defectuosa se haya infiltrado dentro del sistema y acabe destruyéndolo.

Powell es el cabeza de cartel en el próximo Lapsus Festival que se celebra el día 2 de abril en Barcelona.