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Los indicadores no mienten: el vinilo parece seguir adelante

Warner Music Group se suma a los proyectos de "reedición" por demanda popular, mientras que el mayor fabricante de tocadiscos de alta gama prevé subir exponencialmente su producción.

29.03.17
Frankie Pizá

Este sí es un indicador de que un formato vuelve a tener presencia «real» en el mercado y la industria musical: que una de las tres grandes discográficas reserve una porción de su presupuesto a crear un sello únicamente dedicado a fomentarlo.

Otros indicadores de menor relevancia fueron que en 2016, en un terreno de abundante movimiento cultural como UK, las ventas de vinilo superaron a las ventas de descargas digitales.

Warner Music Group presenta Run Out Groove, su iniciativa para competir con decenas de servicios parecidos. Es decir, la idea de que los propios compradores y aficionados decidan lo que se va a reeditar.

Hay muchas variantes del mismo concepto, aunque siempre se explota la herramienta del crowdfunding; hay servicios que prensan pequeñas cantidades de títulos únicamente lanzados en formato digital, empresas que quieren ayudar a sellos independientes a hacer realidad sus sueños con el formato físico y otras comunidades que funcionan como pequeños colectivos en los que ellos mismos se pagan sus ediciones especiales, etc.

Existen dudas sobre la «necesidad» real de este tipo de recursos, cada vez más predominantes; como ya apuntábamos aquí: al observar que uno de los objetivos de Vinylised era la de «obtener más títulos digitales en vinilo” comentábamos que cabría preguntarse «si aquellos artistas que optan por el formato digital realmente no prefieren que su música llegue a prensarse en plástico».

Y también existen dudas sobre la rentabilidad del proceso; servicios a muy baja escala, como Omertà, iniciativa de UK que permite llevar al formato vinilo mixtapes de Hip Hop únicamente disponibles en versiones digitales, apenas tienen comunidades de una centena de personas.

Warner Music Group está en otro contexto y otra situación: para una gran multinacional con cada vez más beneficios venidos del streaming, invertir en contentar a una microescena como la de los consumidores de vinilo es casi un gesto caritativo.

Billy Fields, representando a la empresa, ha dicho que «la comunidad de crate-diggers está tomando el timón», y llama «nicho» al mercado al que se dirige este proyecto:

“We are crowd-sourcing niche but in-demand selections from our vast vault to be pressed on high-quality vinyl, and it’s going to be a lot of fun to see where the community decides to take us.”

Run Out Groove funcionará siempre a partir de los títulos licenciados dentro del vasto catálogo de la discográfica, proponiendo series de 3 posibilidades para que los propios fans decidan con sus votos qué disco va a reeditarse.

El primer seleccionado es «It’s All Live Now», una colección de interpretaciones en directo de la banda Echo & The Bunnymen grabadas en Suecia.

Para el siguiente elegido, aquel que volverá a las cadenas de producción de vinilo, tenemos otras 3 opciones: el recopilatorio de Solomon Burke, «Best Of Atlantic Soul 1962-1965»«Now Here Is Nowhere» de Secret Machines«Down By The Old Mainstream» de Golden Smog.

Para una compañía como Warner Music Group, este tipo de iniciativa también sirve para ajustar los gustos del público a nivel global; saber más sobre las preferencias actuales, desde qué artistas siguen teniendo relevancia al marco de edades o tipos de gente que busca títulos en formato analógico.

El boom del vinilo es una realidad, estemos o no de acuerdo: otro indicador es la publicación de los números oficiales de la empresa SEV Litovel (en la foto central), en la República Checa. Se trata del mayor fabricante de tocadiscos de alta gama del mundo, y al parecer ha cuadruplicado su producción desde el año 2009 a 2016.

«No veo el final del crecimiento» ha comentado el director general de la firma, Jiri Mencl, que estima una producción de 150.000 unidades en tan solo tres años. De hecho, SEV Litovel ha abierto una nueva planta de producción que ha costado unos 7,2 millones de dólares para satisfacer las optimistas previsiones de demanda.

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