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Vessel: «Soy capaz de actos y pensamientos violentos y lo he querido reflejar con mi música»

"Creo que la violencia forma parte de nosotros tanto como nuestra tendencia al amor, el gozo o el dolor y que debemos encontrar la forma de exteriorizarlo de algún modo".

29.01.15
Pau Cristòful

Con poco más de 25 años y una trayectoria ligada al colectivo Young Echo de Bristol, Vessel ha firmado dos LPs para Tri Angle que se cuentan entre las obras de música electrónica más interesantes de los últimos años.

El primero, «Order of Noise» (Tri Angle, 2012), combinaba techno abstracto y texturas industriales con ecos dub.

Con «Punish, Honey» (Tri Angle, 2014) ha ido más allá y ha firmado un álbum devastador que avanza mediante un beat ralentizado pero demoledor.

Para la producción de este último álbum, Vessel fabricó una serie de instrumentos rudimentarios que le proporcionaran sonoridades inexploradas y ciertamente el resultado recuerda a la experimentación de Einstürzende Neubauten y a la brutalidad desalentadora de Swans (de hecho la idea de autofabricarse los instrumentos le vino leyendo una entrevista a Thor, batería de la banda).

Después de recibir aplausos unánimes en festivales de referencia internacional como el Unsound de Polonia, este fin de semana actuará en Barcelona y Madrid.

Hablamos con él para descubrir los detalles de la grabación de «Punish, Honey» (Tri Angle, 2014), así como los sentimientos que manifiesta con su música, el planteamiento de sus lives y sus planes de futuro.

Empezaste a producir cuando apenas llegabas a la mayoría de edad. ¿Cuándo despertó tu interés por la música y qué te impulsó hacia la electrónica?

Siempre he sido un apasionado de la música. Empecé a producir música electrónica porque me pareció una buena forma de expresarme individualmente, sin necesidad de tener que formar una banda.

El rasgo más destacable de “Punish, Honey” (Tri Angle, 2014) es que una gran parte de los sonidos que escuchamos en los temas provienen de instrumentos rudimentarios que fabricaste junto con tu padre. Además, es la primera referencia en la que usas hardware electrónico.

¿Qué te inspiró para tomar tal decisión?

Se trata de proponerse retos.

Me parecía demasiado cómodo trabajar con software, así que busqué la forma de motivarme mediante nuevos riesgos. Basar el álbum en estos instrumentos autofabricados fue como volver a empezar de nuevo.

¿Buscabas el carácter monolítico y violento que marca el disco desde un principio o bien fue tomando forma a partir de los resultados con los instrumentos?

Ambas cosas.

Tenía una leve idea de lo que buscaba, pero obviamente fue mutando y ajustándose durante el proceso. A veces un imprevisto puede cambiarlo todo en un segundo.

Por otra parte, creo que la violencia forma parte de nosotros tanto como nuestra tendencia al amor, el gozo o el dolor y que debemos encontrar la forma de exteriorizarlo de algún modo. No me considero una persona agresiva, pero soy capaz de actos y pensamientos violentos y lo he querido reflejar con mi música.

Escuchando el disco, es difícil imaginarse como son los instrumentos que crean los diferentes sonidos…

Los más usados fueron dos guitarras armónicas y dos instrumentos de viento de longitud variable.

También utilicé muchos otros instrumentos con un sonido más esotérico, como unos globos gigantes rellenos con arroz o una pieza de metal a la que golpeaba con un martillo.

Para que te hagas una idea, el sonido de la guitarra armónica se puede escuchar sin procesar en la intro de “Drowned in Water and Light”. Es parecido al de una campana.

¿Cuáles han sido tus principales inspiraciones durante la producción del disco?

Sorprende que en algunas entrevistas menciones a artistas tan poco usuales como la banda experimental The Shadow Ring o a Hildegard Von Bingen, compositora de cantos gregorianos del S. XII.

¿Cómo llegaste hasta ellos?

Creo que es inútil desgranar las diferentes influencias del álbum, no aportaría nada útil.

Considero cualquier visión válida para alguien si la persona en cuestión reconoce estos elementos en mi música. Hay gente a la que el disco le recuerda a Swans o a Gary Glitter, de modo que para ellos realmente existen estas referencias en mi música. Identificarlas es un trabajo que no me corresponde.

Por otra parte, hace un par de años un amigo me descubrió un montón de nuevos artistas entre los cuales había The Shadow Ring, que desde entonces se han convertido en una banda muy importante para mí.

Antes hablabas de la necesidad de reinventarte y evolucionar y ciertamente tus referencias abordan una amplia variedad estilística, desde el postdubstep de los primeros EPs a este último álbum, pasando por el Techno abstracto e Industrial y el Dub de tu primer LP, “Order Of Noise” (Tri Angle, 2012).

¿No sientes también de la necesidad de construir un sonido personal e identificativo, aunque luego lo abordes desde diferentes perspectivas?

Sí, pienso que es crucial definir una estética concreta y creo que poco a poco lo estoy consiguiendo, aunque eres tú quien lo debe juzgar.

De todos modos, es cierto que me es difícil profundizar en las ideas, por lo que parece que me falte focalización, aunque yo sí veo un rasgo personal común en mis diferentes producciones.

Por otra parte, creo que estancarse en un sonido propio que no evolucione es deshonesto y redundante, además de faltado de vitalidad.

Teniendo en cuenta esta tendencia a evitar la rutina, ¿crees que seguirás usando instrumentos autofabricados en tus próximas producciones o bien se trata de un período determinado?

¿Has empezado a pensar en tu siguiente referencia?

Tengo algunas ideas nuevas pero de momento no dispongo del tiempo suficiente para desarrollarlas. Aún no sé como las manifestaré, pero imagino que habrá más instrumentos y más interacción entre estos y el software.

Me obsesiona la idea de ser capaz de expresarme de la forma más dinámica posible, así que estoy abierto a cualquier opción.

Tus primeras publicaciones son EPs y no te planteaste grabar un álbum hasta que no te lo propusieron desde Tri Angle.

Cuentas que grabaste tu disco debut bajo una cierta presión, pero en cambio no has tardado demasiado en editar su sucesor, en el que has podido indagar y experimentar muchísimo más en términos de producción. ¿Te sientes ahora más cómodo con las amplias posibilidades de expresión que ofrece el formato álbum?

No lo sé. Aún no he sacado ningún EP que realmente me importe. Quizás esto cambiará este año.

Ciertamente el formato álbum permite una mejor elaboración narrativa, aunque también influye que probablemente sea un desastre produciendo EPs.

¿Buscas conscientemente mezclar lo experimental con lo bailable en tus producciones?

No.

En otras ocasiones has manifestado que mediante el uso de instrumentos buscas sentir la música de una forma física.

Desgraciadamente, no puedes usar estos instrumentos en tus directos. ¿Intentas de alguna forma trasladar esta experiencia corporal en tus actuaciones?

En mis lives la música cobra vida mediante mi performance: me dejo llevar delante del público y con suerte comunico algo vital.

Intento que mi reacción física ayude a la gente a conectar con mi música. Es la gran diferencia entre los directos y cuando escuchas los temas en casa.

¿Ha evolucionado tu directo a medida que has ido sumando actuaciones? ¿Qué margen dejas a la improvisación en tus lives?

De momento no ha progresado demasiado porque no he tenido tiempo de desarrollar nada nuevo.

Mis directos son una mezcla entre material pregrabado e improvisación. Si el sitio suena bien y la gente está entregada, acostumbro a improvisar más y a ofrecer mejores actuaciones.

¿Cómo decidiste contar con las visuales de Pedro Maia para tus lives?

Pedro es un gran artista. Él me contactó, se ofreció para colaborar y así empezó todo.

Creo que sus visuales tienen un gran peso en mis directos, realmente aportan un valor añadido.

Has rechazado repetidamente la idea de producir o actuar junto a una banda de músicos, aunque recientemente has colaborado con la formación de música contemporánea Immix Ensemble en un concierto especial que realizasteis juntos en la Tate Modern de Londres.

¿Estás ahora más interesado en interactuar con otros músicos e instrumentos?

Ha! Me gustaría, pero he tocando con bandas y siempre es muy complicado. Quizás el próximo año. Estoy interesado en trabajar con artistas de diferentes disciplinas, ya que encuentro que la mayor parte de la música electrónica es muy codificada y estrecha de miras.

En un inicio contaste que creías que «Punish, Honey» (Tri Angle, 2014) contenía un componente muy inglés, aunque luego la prensa lo ha sobredimensioando.

¿En qué sentido crees que este álbum, tan oscuro y violento, refleja Inglaterra?

No me refería a nada político, sino que simplemente observé que el disco contenía algunos elementos que me sonaban «ingleses».

¿Cuál es el presente del colectivo Young Echo ahora que varios miembros habéis conseguido notoriedad individualmente?

Desconfianza, envidia y apatía.

Finalmente: hace dos meses publicaste la primera referencia de Fuckpunk, sello que diriges junto a Ossia y que parece estar enfocado a la electrónica más distorsionada y ruidosa.

¿Qué planes tenéis para los próximos meses? ¿Existe una fecha de lanzamiento para la segunda referencia (que contará con Pete Swanson e Ike Yard)?

Tenemos planeado sacar un montón de discos interesantes con música de un amplio abanico de artistas. Aún no tenemos fechas de lanzamientos, aunque la próxima referencia está al caer.

Vessel actuará el sábado 10 de diciembre en la sala Upload de Barcelona con motivo del festival Bicefal.