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Trump: desastre y verdugo

La relación de Donald Trump con la comunidad musical global provoca reacciones y circunstancias de todo tipo.

27.01.17
Frankie Pizá

Hace tan solo unos días saltaban las alarmas: Brian Eno parecía alinearse en favor de Donald Trump y sus primeros actos políticos en una entrevista con The Guardian que rezaba «We’ve been in decline for 40 years – Trump is a chance to rethink.»

Ante la mala interpretación general, el artista británico ha tenido que esclarecer la situación matizando sus declaraciones en un post oficial en Facebook; lo que Eno quería decir es que Trump quizá resulta una oportunidad para «comenzar de cero».

En el mismo comentario ha dicho que «Trump le parece un completo desastre».

Algunos de los puntos del mensaje remiten a un punto de vista general de la situación en Estados Unidos y Europa:

“That said, what I think is an even greater disaster is that we in the US and the UK – and increasingly the rest of the world – live inside political systems that can produce absurd results like these.”

“My hope—the only hope really—is that Trump in office will reveal himself for what he really is, and that the public will roundly and unequivocally reject him and everything he stands for – his terrible policies, his jingoism, his arrogance, his childishness, his lies, his prejudices and his small-mindedness. In rejecting Trump we’ll also start to take down the whole malignant media-political structure that so lovingly nurtured him.”

La otra cara de la moneda en cuanto a la relación de la comunidad musical con el nuevo presidente de Estados Unidos la ha dado estos últimos días Chrisette Michele, la cantante afroamericana que «no pensó ni siquiera en decir que no» a la invitación para cantar en la inauguración de Trump.

En una entrevista con Billboard, Michele desvela que además del desprecio generalizado con el que se ha tenido que enfrentar públicamente, también su familia le ha dado abiertamente la espalda tras su polémica decisión.

Spike Lee retiró su música del próximo proyecto que está preparando para Netflix y el propio Questlove comentó que «le pagaría para que no actuara». En la entrevista, la intérprete clarifica que si lo hizo fue con un «propósito», y que para ella fue una forma de representar a todos esos colectivos y minorías que están siendo menospreciados por las nuevas reglas de Trump.

Según ella, fue «una declaración». En cualquier caso, y tras la actuación, Michele se encontró con la estampa de un Trump que se negó a estrechar su mano. En la entrevista, después de comentar que «ha sido repudiada», dice:

«I’m the black poster child for discord right now, and he’s not going to shake my hand?’

Cuando Trump salió elegido, ya hablamos de que la música era una de las grandes perdedoras. Cuando se acercaba la inauguración oficial, surgieron todo tipo de alergias, algunas incluso de carácter electrónico.