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“A Palé”, el flexing del futuro

Rosalía entrega un nuevo hit. La intensa instrumental es obra de la misma artista, junto con El Guincho y Frank Dukes.

08.11.19
Antoni Ripoll

En 2019 hemos visto a Rosalía exprimiendo un disco conceptual cuya relevancia está fuera de toda discusión. Es cierto que recordaremos “El Mal Querer” por haber borrado límites entre tradición y modernidad con el suficiente ingenio como para seducir a una audiencia amplia. Pero al fin y al cabo en el LP debut su identidad estaba protegida detrás de un relato ya creado, de una representación.

La construcción de una identidad artística es un proceso largo y complicado. Hace falta mucho tiempo y mucho presupuesto para generar una sensación homogénea en los públicos. Literalmente todo es decisivo: una patinada del estilista, una Story confusa, un silencio sonoro; cualquier acción es susceptible de alterar este intangible castillo de arena. Y cuanto más amplia la audiencia, mayor el riesgo.

“A Palé” es directamente una patada a este mindset. La esencia de Rosalía sigue estando ahí pero no hay ninguna preocupación por gustar, ni en la forma —dos partes en dos minutos, siendo la principal una intensa pero cristalina construcción bass que bien podría haber firmado en su momento Baauer o Hudson Mohawke— ni en la estética —más cercana a la nueva feminidad de FKA Twigs que a un tibio homenaje a Frida Kahlo— ni en el contenido.

Rosalía por fin nos dice qué siente al estar en la cima. Ya conocemos esa sensación porque Cardi B o Megan Thee Stallion no hablan de otra cosa. Pero pocas veces nos lo han contado así. Aquí la exaltación de la riqueza no tiene matices cómicos (“Milionària”) ni el diseño de sonido obedece a un hit de estadio (“Aute Cuture”).

No hay miradas atrás. Todo es visceral y nada invita a la reflexión. “A Palé” es una celebración de su ahora, una oda a la superficie y a la vanidad como motor creativo. Pocas cosas tan liberadoras como saber quién eres y mostrarlo sin esperar validación.