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Propiedad intelectual, sintetizadores, Behringer

30.03.17
Frankie Pizá

Sabemos de la última convulsión en el mercado tecnológico orientado a la creación musical: Behringer, una marca popular por sus bajos precios y productos «inspirados» en otros de mayor calidad (en componentes, acabado y circuitería), amenaza con clonar sintetizadores icónicos sin ningún tipo de vergüenza o atención a la propiedad intelectual.

No es ni la primera ni será la última vez que esto ocurre: el mercado de la tecnología está lleno de copias y derivados, de actualizaciones y reediciones, de adaptaciones y «clones». Aunque nunca nadie ha sido tan agresivo en sus supuestas intenciones.

Behringer planea clones del Minimoog, el ARP 2600, el OSCar y el legendario polifónico Oberheim OB-Xa. Según las declaraciones de Uli Behringer, fundador de la compañía, la marca y hasta cuatro equipos de desarrollo estarían trabajando en más de 20 nuevos productos entre reediciones, cajas de ritmo, sintetizadores y nuevos productos.

En foros especializados y otras apariciones, Behringer apoya su estrategia en la idea de que las patentes industriales del hardware y sus componentes han expirado, siendo ya de «dominio público». A pesar de su seguridad, la propiedad intelectual en algunos casos sigue estando en manos de otros titulares.

La delgada línea entre la copia y la réplica es muy fina, al parecer, y la desinformación sobre los términos legales en este ámbito es muy profunda. Ya en el año 2000, Behringer compró Coolaudio, una empresa especializada en la fabricación de imitaciones de chips usados en hardware de Dave Smith o Elektron.

Las reacciones de otras empresas no se están haciendo esperar: Mary Curtis, viuda de Doug Curtis y ahora al frente de OnChip Systems (Curtis Electromusic), habló directamente desde la página en Facebook de la compañía alrededor de la clonación de los míticos chips VCO CEM3340, utilizados en muchos sintetizadores legendarios.

Curtis salió a la palestra para esclarecer que «sólo hay un fabricante del auténtico CEM3340 diseñado por mi fallecido esposo, Doug Curtis».

Por cierto: Moog Inc. acaba de anunciar que dejará de producir el Minimoog Voyager XL, modelo lanzado en 2010 para conmemorar el 40 aniversario del Minimoog. El sintetizador ha sido utilizado por gente como Brian Eno, Trent Reznor, Moby o Kanye West.

En las próximas semanas ampliaremos información sobre este terreno aclarando qué tipo de libertad puede tener una empresa como Behringer con este tipo de estrategia comercial.

En la imagen de portada, una de las últimas creaciones de Behringer, el DeepMind 12, un sintetizador que supera los 1.000 euros en el mercado.

Actualización (4-04-2016): Las patentes en este ámbito expiran a los 20 años, aunque una marca registrada puede ir renovándose en el transcurso del tiempo.

Behringer no es la primera marca que clona los circuitos de Moog Inc. o Curtis Electromusic; el principal agravio de los implicados, en concreto la familia Curtis, viene porque Behringer parece no querer acreditar los nombres originales de los chips.

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