#Noticias

A pesar de Amazon, las regalías siguen siendo el gran problema de la industria musical

Si el servicio presentado por la compañía de Jeff Bezos tiene mejores precios es porque ellos mismos cubren la diferencia con respecto a Apple Music o Spotify.

17.10.16
Frankie Pizá

Cuando el año pasado Deezer tuvo que suspender su oferta pública de venta (que insinuaba una recaudación de 300 millones de € para la empresa), como principal causa se citaron «las condiciones del mercado».

La industria musical moderna y la forma en la que todas las partes reciben su beneficio está llena de cortafuegos e intermediarios. Por cada dólar que Spotify gana, 85 centavos van a parar al pago de regalías. Y la empresa sueca no ha hecho más que crecer tanto en cuota de suscripciones como en beneficios.

Hoy por hoy y cuando comienza a palparse una mejoría en cuanto a la rentabilidad del negocio en términos generales, nadie se explica que Spotify y Apple Music dirijan alrededor del 60% de sus ganancias globales a las discográficas y los artistas sigan sin observar una equidad en cuanto a la repartición económica.

En otro mercado relacionado con el entretenimiento, Netflix es rentable. La compañía invirtió hace poco alrededor de 120 millones de dólares en la producción de la serie The Get Down, el doble de lo que invirtió inicialmente en House Of Cards, el primer emblema de la plataforma.

Aunque Netflix defraudó a sus inversores a principios de año al no llegar a los 2 millones de abonados, sus acciones han subido un 15% en este 2016 y han casi duplicado sus ganancias en la primera mitad de curso con respecto a 2015.

Entonces ¿por qué Netflix está creciendo y ganando dinero mientras que Spotify tan solo puede pensar en sostener los acuerdos con las grandes discográficas?

tiu-noticias-amazon-regalias-industria-musical-amazon-music-unlimited-jeff-bezos-netflix

Netflix renegocia las licencias para el contenido de su catálogo continuamente (el flujo de entradas y salidas es constante), y prácticamente el 60% del mismo son producciones originales (las mismas que atraen a la gran mayoría de los nuevos creyentes en la empresa y justifican por sí solas el importe mensual). En otras palabras: Netflix reinvierte el capital que viene de las suscripciones en crear cada vez más contenido original.

En la presente arquitectura del negocio musical, tan solo Apple Music se está esforzando no actuar simplemente como un vehículo para la reproducción, aunque no sabemos cuánto tiempo más durará este énfasis: el servicio no es rentable, la empresa tiene otras muchas cosas a las que hacer caso y Universal Music Group ya le ha cogido manía a sus tratos directos con los artistas.

Amazon presentó Amazon Music Unlimited la semana pasada, y lo hizo con un modelo que apunta directamente a Spotify. Lo más destacable de la estrategia fue sin duda los precios: 4 dólares para usuarios del Amazon Echo, 8 dólares para los suscritos a Amazon Prime y 10 dólares como cuota general.

Con una base de datos de suscriptores mucho mayor y más longeva que cualquier otro competidor, Amazon busca ganar usuarios para sus servicios premium de comercio electrónico con un nuevo atractivo: un servicio musical idéntico a Spotify. Aún así, y según diversas fuentes, Amazon puede estar cubriendo los 2 dólares que separan su precio mensual del de Spotify o Apple Music.

Amazon estaría pagando la misma cantidad de dinero a las discográficas por poseer la música en su servicio, y no existirían rebajas de ningún tipo. Si Amazon es capaz de ajustar el precio, es porque puede abonar la diferencia que se ahorrará cada usuario.

Es muy probable entonces que aquella idea que teníamos de que la música iba a ser cada vez más barata acabe retrasándose. A pesar del esfuerzo de algunas compañías, el mercado musical sigue recibiendo nuevos competidores.

En un análisis precedente ya dimos a conocer la viabilidad de la tecnología Blockchain para cambiar la ruta que las ganancias siguen en la industria musical; un modelo más justo y transparente que sigue siendo poco menos que utópico.