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Nuestro Primavera Sound 2013

28.05.13
Jordi Isern

Tres días de festival que darían para un post-pergamino sin final, pero aquí hemos hecho una selección de lo que teníamos más ganas y más nos apetece reseñar. Seis conciertos de entre las 200 bandas que pasaron por el Fòrum. Todas de letra pequeña, pero de horizonte gigante. Este es nuestro Primavera Sound.

POOLSIDE

Foto de Xarlene

El nombre incluyendo el paisaje veraniego de una piscina, su artwork evocando aguas y su sonido solo disfrutable con un sol bien fuerte llenaba de clichés su concierto. Y así fue. A las 18h de la tarde, en un calmado Ray-Ban, fueron desfilando los temas de su Pacific Standard Time (Day & Night, 2012). El predominante bajo de Nikolic con el protagonismo suficiente y su voz aguda al límite de desafinar, con el juego de sintes dieron brillo a la actuación casi-inaugural del Primavera. Fueron muy celebrados “Kiss You Forever”, “Slow Down” y directamente bailadas su popular cover del “Harvest Moon” de Neill Young y la final “Take Me Home” con un inifinito estribillo. Las palmeras se ondulaban, la brisa del Mediterráneo nos llegó a todos, y de no ser por el precio de las bebidas, hubiese sido perfecto encargar un daiquiri.
 

WOODS

Foto de Daniel Boluda

Eran uno de esos nombres aparentemente pequeños, programados a primera hora (19:15h del primer día), en un escenario menor (el Vice, en la otra punta del mastodóntico Heineken), pero con los días previos se notaba que eran de los que el boca-oreja había causado un mayor impacto. Y así sucedió. Con la explanada debajo de las placas fotovoltaicas llena de una masa de atrevidos, y quizás por la hora, demasiado curiosos y parlantes. El sonido tampoco fue el ideal, así que de no estar bien posicionado, llegabas a escuchar el eco de lo que eran las canciones de Woods. Si no tenemos en cuenta el contexto, tampoco nos quedamos con el concierto que esperábamos. Las canciones salían frías, y ni tirando de su repertorio más reciente y laureado –Bend and Beyond (Woodsists, 2012)– con temas como “Size Meets The Sound” o “It Ain’t Easy”, siempre alargadas de manera un tanto forzada, no llegaron a lucir, a pesar de contar con la aparición del sol, como todos queríamos.

SOLANGE

Foto de Sebastien Dehesdin

Triunfadora y con el ego por las nubes, Solange ya había ganado desde antes de salir al escenario, y su actuación no hizo más que confirmar todas las expectativas que recaían sobre su melena afro. Con el Pitchfork hasta la bandera, y con algo de retraso en el minutero, salieron sus acompañantes, con dos coristas y un actor secundario de Oscar como es Dev Hynes, para poco después emerger de la oscuridad con una cazadora verde chillón. Un “Some Things Seems To Never Fucking Work” para empezar, y ya vimos claro que iba a ser un show de altura, de los que no estamos acostumbrados por aquí. Todo milimetrado y clavado a la perfección. Su voz sin vacilar ni una nota, las coreografías impecables y el tempo estudiado hasta el último detalle. Nada al azar, pero todo con apariencia improvisada y de concierto único. Repasó a fondo su mejor trabajo hasta la fecha, el True EP (Terrible Records, 2012), con “Love Lockets” o “Bad Girls” donde se recreó con su voz, también recuperó “Sandcastle Disco”, del disco anterior. Hubo tiempo incluso para verla fuera del mono de trabajo, quejándose abiertamente de que el micro se acoplaba cuando hizo una intentona de salir fuera del escenario por un lateral, y antes de lanzar el “Losing You” para pedir que dejaramos los teléfonos de una puta vez y bailáramos todo lo que pudiésemos. El final con el cover de “Stillness Is The Move” de Dirty Projectors dejó claro que es la reina, que no le va a temblar el pulso en su asalto a la dinastía y que sabe andar como un funambulista entre lo comercial y lo no tan accesible.

TITUS ANDRONICUS

[Demasiado pogo para unas fotos]

Sí, Patrick Stickles –frontman de Titus Andronicus– llevaba una encima digna de primeras filas para Daphni, y sí, rajó de lo lindo del propio Pitchfork en el escenario de ídem, sobre cómo les auparon en los dos primeros discos, y el tercero lo pusieron a parir sin razón. Les llamó “estúpidos” en un castellano digno de guiri de Las Ramblas con camiseta del Barça y sombrero mexicano. También es cierto que sonaron a banda amateur tabernera, descompasados y con más ganas de seguir de fiesta por el festival que de lanzar canciones. Pero lo cierto es que el público estaba en las mismas. Guitarras a las 3 de la mañana equivalen a pogos desequilibrados, desconocidos que se vuelven amigos a los que abrazarse, sudor ajeno sin ascos, y mucha cerveza, y para esto no hay mejor que berrear temas como “No Future Part III: Escape from The Future”, “A More Perfect Union” o “Titus Andronicus”. Épico. Tanto para lo bueno como para lo malo.

DISCLOSURE

[Demasiado tarde para unas fotos]

Como si jugasen en casa. Escenario recogido como era el Pitchfork, a las 04am y con una audiencia sedienta de lo que ellos traían: hits, bajos, letras muy cantables y fiesta en general. La puesta en escena es impecable. Batería electrónica, un bajo, varios teclados… todo lo más manual posible. Incluso algunos temas incluyeron sus propias voces. Es de agradecer el atrevimiento de un directo de estas características, por mucho que vaya en declive de la seguridad de sonar fideles a las grabaciones. Empezaron con “When A Fire Starts To Burn”, que estrenaron justo un día antes, y por supuesto que no faltaron “You & Me”, “White Noise”, o el regalo para el final de la cada vez más enorme “Latch”. Era el aniversario de Guy, el mayor de los hermanos Lawrence (ojo porque mayor significa 22 años), algo que nos quedó claro a la quinta vez que Howard, el hermano pequeño (y aquí sí que pequeño, es pequeño: 19 años) pidió una ovación para él. Esos pequeños tics, y algo más de ritmo –hubo pequeños parones– y ya tendremos a unos auténticos magos de la electrónica más canalla y festiva.

THEE OH SEES

Foto de Sebastien Dehesdin

Sirvieron de abrigo y calefacción en un momento en que los jerseys se hubiesen vendido a precio de oro. Entrar en ese mundo de 10 filas de pogo era recuperar la temperatura corporal y empezar a quitarse capas. Parece que no fallan en directo, y ni en un escenario al que les sobraban tres cuartas partes –su set se prepara con todos los componentes haciendo piña en el centro– fallaron: consiguieron llenarlo y hacer que retumbara a lo largo del ATP. Incluso los temas de su último disco –menos saltarines y más instrumentales– fueron bien acelerados y no supusieron una bajada de intensidad. Sin saber mucho por qué, fue el único grupo al que vi hacer un bis. Tras finalizar, anunciaron que aún tenían tiempo un par más de canciones, y cómo se agradeció. Que repitan cuando quieran.

Fotos: Poolside por Xarlene, Woods por Daniel Boluda, Solange y Thee Oh Sees por Sebastien Dehesdin