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Minimal Wave: oscuridad sintética glacial

06.03.15
Pau Cristòful

Desde hace unos cuantos años, una de las tendencias imperantes en la música ha sido el revival ochentero del post-punk y del pop sintético de tintes sombríos. Pese a su estatus underground, una de las personalidades clave de esta escena recuperada es Veronica Vasicka. Además de ser una de las fundadoras de la East Village Radio y de llevar también el subsello Cititrax (más enfocado el techno pero igualmente destacable), esta neoyorquina es sobretodo conocida por rescatar y compilar gemas de finales de los 70 y principios de los 80 que toman el amateurismo del punk a la vez que anticipan los sonidos del synth pop. Estos artistas parten de Kraftwerk y del techno primario y en muchos casos se impregnan de las melodías contagiosas del italo disco. Su música se acostumbra a catalogar como italo, new wave, cold wave o synth pop. En 2005 Vasicka fundó un sello que los agrupó a todos: Minimal Wave.

Todos estos géneros comparten los fríos ritmos mécanicos y el tono retrofuturista (a menudo distópico), pero el factor diferencial de las grabaciones de Minimal Wave es su espíritu DIY, su producción de un forzado bajo presupuesto, su aura amateur y, como su nombre avanza, su estructura minimalista. Se trata de un seguido de artistas (en su mayor parte europeos) que partieron de la sonoridad de referentes como Pere Ubu, Suicide, Devo, Talking Heads, Blondie, DNA y PiL, aunque el lanzamiento realmente determinante fue el del single «Warm Leatherette» de The Normal: poco más de tres minutos en los que Daniel Miller (director de Mute Records) imprime una voz robótica que cabalga sobre una base fría y repetitiva. Simple a más no poder, pero sin embargo una de las piezas más influyentes de la música electrónica. Posteriormente, también fueron esenciales los primeros discos de formaciones como OMD, Depeche Mode y The Human League.

A diferencia de las grandes bandas de synth pop de los 80, en la época de la Minimal Wave se grababa todo con sintetizadores analógicos (aún no se había extendido el uso del MIDI) y las publicaciones contaban un presupuesto reducido y una tirada limitadísima, prácticamente siempre en formato casete. A banda del espíritu amateur y de su carácter fresco e inmediato, esta escena también comparte con el punk un sistema de distribución basado en círculos reducidos y fanzines, el más destacable de los cuales fue el canadiense CLEM (Contact List of Electronic Music).

Repasando las referencias más notables publicadas por Vasicka, uno se encuentra casi siempre con un mismo perfil: el de una banda muy joven (a menudo se habla de grupos que se formaron cuando sus integrantes apenas tenían 15 años) que aprovechó el abaratamiento de los sintetizadores y las máquinas de ritmos para crear temas en sus casas sin apenas intención comercial. Años más tarde, algunas de estas grabaciones han ascendido a la categoría de joyas de culto y Veronica Vasicka es considerada unánimemente como la mayor experta en el tema. Por esta razón, los periodistas acostumbran a encargarle los artículos a ella (es el caso de la entrevista a Futurisk que publicó en The Quietus y de la excelente lista de referencias favoritas que firmó para FACT). Por esto mismo, cuando Peanut Butter Wolf quiso publicar una antología de esta escena en su influyente sello Stones Throw pidió a Vasicka que la asesorase. El resultado fue «The Minimal Tapes Volume 1» (Stones Throw, 2011), un recopilatorio de 14 temas que acercó estos temas a un público un poco más amplio.

Sin embargo, anteriormente Vasicka ya había publicado diferentes recopilatorios en su propio sello («The Lost Tapes«, «The Found Tapes» y «The Hidden Tapes«, dedicados a artistas europeos, norteamericanos y de otras zonas del mundo, respectivamente). Ella misma se encarga de la remasterización de los temas (muchos de ellos inéditos) y los publica en un cuidado packaging que roza lo fetichista. El resto del catálogo del sello contiene más de 60 referencias, entre las que destacan el EP homónimo de Oppenheimer Analysis (que sirivió como excelente carta de presentación de la discográfica), «L’Espionne Amait La Musique» (2009) de Moderne, «Circuit 7» (2009) de Radio Boys, «Decadence» (2010) de Deux, «Player Piano» (2010) de Futurisk y «Cities of Steel and Neon» (2011) de In Trance 95. Muchos de ellos se encuentran en la lista de reproducción que hemos preparado.