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Lee Moses y el Soul desgarrado creado en Atlanta

Entre Jimi Hendrix y Willie Hightower, el músico autodidacta lanzó uno de los mejores álbumes de la historia del Soul y durante décadas ha sido uno de los grandes enigmas del género en el Siglo XX.

07.07.16
Frankie Pizá

Hay muchos títulos que valdrían ese galardón: el impecable debut de Willie Hutch, el único álbum de Alice Clark, el directo de Sam Cooke en el Harlem Square Club, el diccionario de Otis Redding o alguna de las obras que Marvin Gaye liberó sin las ataduras creativas de la Motown.

Otro sería el «Time And Place», el único álbum de un Lee Moses que jamás pudo presenciar la reputación que sus singles adquirían décadas después de ser grabados. Murió en 1997, sumido en la depresión y enganchado a las drogas en su Atlanta natal, allí donde se había curtido a partir de la década de los 60 como músico de sesión y en clubes.

Su voz: en ella hay sufrimiento y una pureza difícil de encontrar. Rasga sus cuerdas vocales como se rasgan los riffs de guitarra que normalmente decoran sus interpretaciones en grabaciones como «My Adorable One» (cover de Joe Simon), «Reach Out, I’ll Be There» (cover de los Four Tops) o «Day Tripper» (cover de los Beatles).

Esos fueron sus primeros singles, lanzados en una serie de singles en 7″ pulgadas desde 1967; fueron todos producidos por el también de Atlanta Johnny Brantley, productor que Moses había conocido cuando ambos coincidieron ayudando a un jovencísimo Jimi Hendrix.

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Su historia guarda grandes similitudes con la de Baby Huey: prácticamente al mismo tiempo, ambos músicos y cantantes lanzaros un único álbum (en el caso del de Richmond, fue lanzado de forma póstuma por Curtom tras su muerte en 1970), los dos tuvieron una vida convulsa y sus últimos días estuvieron relacionados con los estupefacientes.

Por si fuera poco, ambos eran semblantes en cuanto a sonido: una fusión rota, austera y virgen, sin apenas artificios o segundas lecturas de Rock, Soul y Funk.

Moses grabó el álbum en 1971 para Maple Records, Brantley le produjo y le acompañaron músicos de los Ohio Players y su propio grupo, The Deciples. Tras varios intentos más de relanzar su carrera, se abandonó en Nueva York y finalmente regresó a su localidad natal.

La reedición de Light In The Attic es la primera oficial en vinilo de lujo desde el lanzamiento del álbum, aunque el contenido ya se ha reeditado anteriormente en CD en varias ocasiones. Llega para aportar algo de luz sobre el que ha sido uno de los grandes enigmas del Soul contemporáneo en el Siglo XX. Con una entrevista a la hermana del músico y notas de Sarah Sweeney.