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«Cuando ponía una canción sentías que la ponía para ti».

François Kevorkian recuerda a Larry Levan y al Paradise Garage en una nueva entrevista.

15.07.16
Frankie Pizá

«When we threw a street party in Manhattan—to have the part of King Street where the Garage was renamed to Larry Levan way—22,000 people showed up. That’s how devoted people still are. When you talk to people who were there you can sense that it was not a normal club. That’s not to say bad things about other clubs, but it was on a different level altogether, and Larry himself was the incarnation of that.»

El DJ y productor francés usa la palabra «devoción» para referirse al sentimiento que aún hoy despierta el recuerdo y la mitología del Paradise Garage, el club neoyorquino que pasó a la historia por llevar al máximo nivel el espíritu de la música de club y tener detrás de sí como director de orquesta a Larry Levan.

No es la primera, ni será la última vez que François Kevorkian habla sobre sus vivencias y las vibraciones únicas que allí se vivieron, en los escasos 10 años que el club estuvo abierto en el bajo Manhattan.

En una extensa entrevista para THUMP enfocada exclusivamente en sus memorias sobre el Paradise Garage, Kevorkian recuerda la congregación que hace unos años toda la comunidad y aficionados del club llevaron a cabo para conseguir que la King Street se renombrara como la Larry Levan Way; además profundiza en la mística del Paradise, favorecida de algún modo por el poco material visual existente, y formula su propia teoría sobre el esencial cambio del clubbing con respecto a aquella época:

«There is something fundamentally different in the approach people have to clubbing these days: it’s profit driven. The Garage didn’t serve alcohol, they didn’t have a liquor license, there was no bar in the middle of the dancefloor. The club owner of the Garage was really, really devoted to music, to the community.»

Kevorkian habla de las diferencias esenciales entre The Loft y los dominios de Larry Levan, origen y perfección, y del tiempo en el que coincidieron el ascenso del Garage y el ocaso de las fiestas de David Mancuso. Por otro lado, el artista relata el sentimiento común que comparten todos los que asistieron a las noches del club, aquel que algunos pueden expresar con palabras y otros no:

«I’d been to other great clubs, but nothing like that. It was unbelievable, and Larry had a very charismatic approach to music. When he played a song you felt like he was playing it for you. It felt like the song that was on was on because you liked it. That’s a remarkable feeling. I had no idea who Larry was at the time, either.»

Puedes leer la pieza al completo aquí. En la foto, Kevorkian posa junto a Levan y Walter Gibbons.