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El único álbum de los Supreme Jubilees reeditado por Light In The Attic

17.02.15
Frankie Pizá

«Prepare to dance and contemplate death all at the same time.»

En 2013, Numero Group confeccionaba la que es una de las mejores y más sustanciales recopilaciones orientadas al Gospel más o menos desconocido, titulada «Good God! Apocryphal Hymns» y que incluía por primera vez un single del oscuro grupo californiano The Supreme Jubilees (entre otros protagonistas, también se encontraba el enigma Otis G. Johnson), una formación de esmoquín formada por hermanos y primos a finales de la década de los 70 y que en activo tan solo lanzó algunos 45 rpm y un preciado LP (vendido normalmente a partir de 500 Euros en el mercado negro).

«It’ll All Be Over», grabado en 1979 y editado un año después por S&K (Sanders & Kingsby) es una pieza única dentro del género, al mismo nivel que las obras «There Is A God Somewhere» de Andrew Wartts And The Gospel Storytellers o el material del Pastor T.L. Barrett, pero con un matiz más que anedótico fuera de la enorme calidad de las canciones y el mood instrumental: sus fatalistas letras, extraídas del Antiguo Testamento, provocan una extraña contraposición entre divinidad y apocalipsis, tal y como se describe en nota de prensa apuntando que el disco es «both apocalyptic and seductive.»

Las familias Sanders y Kingsby (ambas procedentes de Fresno, California) se unieron en la grabación de un álbum en el que singles como «Do You Believe» o el corte titular son la perfecta ilustración del concepto que ha ganado con las décadas este material: voces angelicales y arreglos brillantes que transmiten desesperanza y proféticamente vaticinan un final (para más inri, éste sería el primero y último largo del combo).

La nota de prensa oficial aclara y aporta mucha luz sobre la creación del disco y su posterior descubrimiento: «Making the album was not easy. Sessions began in Trac Record Co, a country and western studio in Fresno, CA, where the engineer was so put out by the group’s requests for heavier bass in the mix, he stopped the session and kicked them out. They left with four songs–one side of the album–and the record was completed at Sierra Recording Studio in Visalia, CA. Leonard Sanders reported having a spiritual encounter in his sleep while in Visalia; the next day he recorded his part of the album’s title track in a single take.

After the LP was pressed, the group took their music on tour, first in California, where they played with acts including the Gospel Keynotes, The Jackson Southernaires, and the Mighty Clouds of Joy, and then on an ill-fated trip to Texas. A follow-up album was planned for 1981, but it never materialized; having slept sometimes a dozen to a room in Texas, the men in the band were reluctant to leave jobs, wives, and kids for the hardship of the road. The group simply fizzled out, even if the friendships never did.

A copy of the album sold to a fan on that Texan tour made its way to a San Antonio record store, where it was discovered nearly three decades later by collector David Haffner (Friends of Sound). He managed to track down the Kingsby-Sanders clan at a Fourth Of July barbeque in Fresno in 2004. And he eventually introduced the group to Light In The Attic Records, which now presents the album, restored, remastered, and available to the public for the first time.»

En esta ocasión es Light In The Attic la compañía que se ha hecho con los derechos para reeditar esta obra maestra.

@FrankiePiza