chet baker, xcèntric, fred firth

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Chet Baker y Fred Frith, en el Xcèntric

Dos de las joyas más importantes de la historia del cine musical documental, en 35mm.

12.04.17
Pau Cristòful

No os alarméis, nadie va a programar un holograma del trompetista y cantante de Jazz Chet Baker (en la foto).

Sin embargo, tanto los amantes de su música como todo aquel que tenga un mínimo de sensibilidad por el cine, el documental y la fotografía debería marcar los días 13 y 16 de abril en su calendario.

Será en esos días que la programación de cine del CCCB, el Xcèntric, incluirá pases en 35mm de Step Across The Border (Nicolas Humbert / Werner Penzel, 1990) y Let’s Get Lost (Bruce Weber, 1988).

Ambos son poéticas joyas de culto rodadas en blanco y negro.

Sin ir más lejos, Let’s Get Lost (Bruce Weber, 1988) es considerado como el segundo mejor documental musical de la historia por el festival de cine documental musical In-Edit, mientras que Step Across The Border (Nicolas Humbert / Werner Penzel, 1990) aparece en la veinteava posición (a la vez que es considerada como uno de los 100 films más importantes de la historia según la seminal publicación Cahiers du Cinéma).

Citamos las sinopsis realizadas por Roger Roca para el In-Edit:

«Step Across the Border” es un retrato del guitarrista Fred Frith, un músico extraordinario que ignora a propósito las reglas de la música para cruzar no solo las fronteras entre estilos, sino la línea que para muchos separa lo que es música y lo que no. También es una película extraordinaria: combina el lenguaje del “direct cinema” de los años sesenta con la libertad de la improvisación musical para acercarse, desde el cine, a la esencia de su protagonista.

Al inicio de la película el director Jonas Mekas explica a cámara el llamado “efecto mariposa”, o cómo la más pequeña variación en un rincón del mundo produce efectos imprevisibles en el resto del planeta. Su explicación funciona como un aviso para navegantes para el espectador. Atención: ver “Step Across the Border” es seguir un trayecto imprevisible con paradas en detalles irrelevantes que luego resultan reveladores. Es hacer un recorrido por escenarios sin identificar, desde un cobertizo en Tokio a una sala de conciertos en Nueva York, y entretenerse en caprichos visuales en forma de videoclip y en juegos narrativos, como la secuencia en la que varias personas cuentan fragmentos de un mismo cuento. Ver “Step Across the Border” a ratos significa perder de vista a Fred Frith, que aparece y desaparece pero siempre está presente, porque es su filosofía la que impregna esta película».

–Roger Roca.

«Al final de “Let’s Get Lost”, el director Bruce Weber le pregunta a Chet Baker cómo cree que recordará los días del rodaje. “Ha sido un sueño”, responde. Y esa es la sensación que “Let’s Get Lost” deja en el espectador. Un sueño. No pretende ser una biografía de Chet Baker, aunque se recorren episodios de su turbulenta vida. No es un estudio de su obra, aunque su hilo de voz y su trompeta suenan constantemente. No es un retrato, a pesar de que amantes, esposas y amigos intentan explicarnos quién es realmente Chet, el seductor irresistible, el mentiroso irremediable. “Let’s Get Lost” es la puesta en escena de una fantasía, y por eso mismo resulta mucho más poderosa que todo la anterior.

En 1986, el prestigioso fotógrafo de moda Bruce Weber conoció a Chet Baker, el icono que le obsesionaba desde adolescente cuando le descubrió en las portadas de los discos de los años cincuenta. Pero el Chet Baker de 1986, consumido por las drogas, con un ademán más sonámbulo que cool, ya no era el joven apolíneo de los cincuenta. Y Bruce Weber burló el tiempo: pagando de su bolsillo, construyó un mundo ideal alrededor de Chet Baker. Le rodeó de juventud, de chicas y chicos apuestos con un parecido turbador al Chet de los años cincuenta, entre ellos Flea de Red Hot Chili Peppers o Chris Isaak. Se los llevó a la playa de California, a beber champán al glamour del festival de Cannes, a divertirse a los autos de choque, de viaje a ninguna parte en un descapotable. De pronto, Chet Baker era otra vez joven y apuesto. Lo rodó en blanco y negro para poder confundir pasado y presente y saltar de un tiempo a otro, de un Chet a otro.

Y entrelazados con esta fantasía, los episodios de la vida real de Baker: una familia descuidada en Oklahoma, mujeres que no le consiguen olvidar ni perdonar, adicciones y muchas mentiras. Un canto amargo y bellísimo a la juventud perdida, pero no solo a la de Chet Baker: esta es su grandeza».

–Roger Roca.

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Detalles de los pases:

13 de abril a las 20h: Step Across The Border (Nicolas Humbert / Werner Penzel, 1990)

16 de abril a las 18.30h: Let’s Get Lost (Bruce Weber, 1988)

La entrada para cada uno de los pases tendrá un precio de 4 euros, 3 euros si tienes menos de 25 años, tienes el Carnet Jove, estás jubilado o formas parte de una familia numerosa o monoparental.