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#BandOfTheDay: Camera

10.10.14
Frankie Pizá

Vale, el krautrock es un género sobadísimo y apenas ha evolucionado desde sus primeros días, pero a pesar de esto nos sigue siendo imposible resistirnos a una banda de este estilo cuando destaca sobre el resto. Es el caso de Camera. Con su disco debut, “Radiate!” (Bureau B, 2012), el trío de Berlín se ganó los elogios de referentes como Michael Rother (fundador de Neu! y antiguo componente de Kraftwerk) y Dieter Moebius (Cluster). El pasado 12 de septiembre publicaron su sucesor: “Remember I Was Carbon Dioxide” (Bureau B, 2014) actualiza el sonido minimalista de los pioneros del kraut aportándole matices envolventes y desarrollos que fluyen impregnados de psicodelia espesa.

El álbum se abre con “Synchron”, donde sobre el característico ritmo motorik desarrollan una jam cuyo motivo melódico es un homenaje al “Autobahn” de Kraftwerk. La improvisación es muy importante en la música de Camera. De hecho, en Berlín se les conoce como “la guerrilla del krautrock” por su afición a montar jams ilegales en emplazamientos que van desde el metro a los baños de los Echo Awards.

El núcleo de la banda está compuesto por Timm Brockmann (sintetizador) y Michael Drummer (batería) y se completa con un guitarrista, aunque para la elaboración de este segundo disco han contado con invitados externos. En comparación con los clásicos de bandas como Can y Neu!, los temas de Camera suenan más enérgicos, físicos y cálidos. Grosso modo todos parten de una base de batería motorik sobre la cual flotan teclados cósmicos y guitarras saturadas de reverb, delay y fuzz. Todos los temas son instrumentales, a excepción del spoken word que suena sobre “To the inside”. Hay canciones más arquetípicas como la mencionada “Synchron” y “Roehre”, pero también rarezas experimentales y ambientales (“Haeta”, “Ozymandias”). De todos modos, queda patente que cuanto más acelerados y ruidosos se ponen, mejor suenan: así lo demuestran “Parhelion” y “2AM”, dos de los mejores temas del álbum.

Las 12 canciones de “Remember I was Carbon Dioxide” (Bureau B, 2014) no inventan nada, pero, teniendo en cuenta su nivel, tampoco hace falta.

Por Pau Cristòful