#La mejor música de 2018

Los 20 mejores discos de 2018

La redacción de TIUmag selecciona las piezas más relevantes de este año. A lo largo de las próximas semanas publicaremos siete listas con discos y canciones que merecen no ser olvidados.

29.12.18
Antoni Ripoll

Criterio de Antoni Ripoll, Aida Belmonte, Guillermo Estrada-Nora, Sara Valdés y Raul Almeda.
Texto de Antoni Ripoll.
Diseño de Kentaro Terajima.

Es esa época del año.

Discos, artistas, canciones, vídeos, y demás entidades creativas compitiendo para aparecer en listas ordenadas que refresquen su estatus, que les brinden una última oportunidad de llegar a nuevos públicos antes de que los algoritmos hagan su trabajo.

En la práctica no deja de ser un ejercicio sincero de síntesis para poner un año en perspectiva. Y qué año. 2018 ha sido memorable se mire como se mire.

En TIUmag hemos preparado dos listas fundamentales: las 50 mejores canciones y los 20 mejores discos de este ejercicio: dos categorías insalvables que también definen el ethos de un medio de comunicación cultural como este. Además, y con la intención de preparar el terreno, publicaremos una serie de listas previas que nos ayudarán a justificar las dos listas principales. Este es nuestro recorrido:

A lo largo de las próximas semanas haremos inventario de lo que, a juicio de la redacción de TIUmag, ha sido lo más relevante de 2018. Puedes escucharlo todo en nuestro Spotify. Una novedad: por primera vez desde los orígenes del medio las listas tendrán orden. Hay disco y canción del año. Creemos en la fuerza de este formato.

En la era de los singles y las playlists, el disco (LP, EP, etc.) parece convertirse gradualmente en un vestigio de otro tiempo, un formato cada vez más forzado que choca con la forma de consumo actual, inmediata y personalizada. La función del disco siempre ha sido la de encapsular una experiencia, la de proporcionar al receptor una narrativa que sea algo más que la suma de sus partes. Es un formato que no siempre ha existido y que no existirá para siempre; pertenece a un lugar y un tiempo determinados. Sin embargo este 2018 hemos seguido escuchando discos que han brillado tanto por su contenido como por su narrativa, y en TIUmag hemos seleccionado los 20 mejores, según nuestro criterio editorial. Los presentamos por orden estrictamente jerárquico:

20. Nazar – Enclave

19. Kodak Black – Dying To Live

18. Various – Patina Echoes

17. Kodie Shane – Young HeartThrob

16. Skee Mask – Compro

15. Tommy Cash – ¥€$

14. Jacquees – 4275

13. Gabber Eleganza – Never Sleep #1

12. Sheck Wes – Mudboy

11. Pendant – Make Me Know You Sweet


10. A$AP Rocky – Testing (RCA)

El nuevo y extraño LP de A$AP Rocky dividió a crítica y público como pocas veces se recuerdan. Nosotros lo tenemos claro: “Testing” (RCA, 2018) es un trabajo sólido, coherente con el presente del rapero y repleto de referencias, colaboraciones y detalles. No es solamente que Dean Blunt produzca tres tracks, o la presencia de Frank Ocean y Dev Hynes. Es también el concepto global y la potencia de canciones como “Black Tux, White Collar” (prod. Clams Casino), un portal que conecta directamente con el A$AP Rocky de 2011 y la eclosión del cloud rap. Un sitio del que nunca nos tendríamos que haber ido.


9. Freddie Gibbs – Freddie (ESGN)

A veces sucede que la vieja guardia vuelve para dar un puñetazo en la mesa y reclamar lo que es suyo. Y por norma general siempre sale mal. Pero este no es el caso que nos ocupa: el fluir y la explosividad de Freddie Gibbs en “Weight” (una oda al hustling y a la venta de cocaína al por menor) están fuera de toda duda y podrían dejar en evidencia a más de un newcomer. El resto del disco sigue la misma dirección que el tema inicial: contundencia e inmediatez fluyendo de forma única, inimitable. Además, la portada es un homenaje a Teddy Pendergrass que nos ha acabado de robar el corazón.


8. Barker – Debiasing (Ostgut Ton)

Una de las sorpresas de este año en materia de música de club ha sido este EP de Barker en el sello de techno berlinés por excelencia, Ostgut Ton. Pero que nadie espere contundencia, agresividad y oscuridad aquí. Nada de eso, al contrario. Este four tracker podría estar firmado por Lorenzo Senni o por alguno de sus discípulos. Cuatro build-ups minimalistas más cercanos a la exploración del trance que practica el sello Presto!? que al techno core de Ostgut Ton.


7. Blood Orange – Negro Swan (Domino)

My newest album is an exploration into my own and many types of black depression, an honest ongoing anxieties of queer/people of color”. Así describía Dev Hynes su nuevo LP, anticipando una solemnidad y una ambición estética que luego ha sido confirmada. No es atrevido afirmar que “Negro Swan” (Domino, 2018) es la obra maestra de Blood Orange por su coherencia, su alma y su equilibrio entre la devoción por su contexto físico (Nueva York) y el compromiso con su contexto social, la minoría negra queer.


6. Travis Scott – Astroworld (Epic)

En un momento en que los álbumes van perdiendo relevancia en favor de las playlists, Travis Scott entrega un LP que es una experiencia total, con una estructura y una estética que se retroalimentan y un contenido que va a aguantar el paso del tiempo mucho mejor que la media de discos que compiten en su segmento. El rapero no solo ha sabido rodearse de todo tipo de talento (de James Blake a Gunna, pasando por Stevie Wonder) sino que los ha integrado en un trabajo que es una atracción de feria en sí misma, con tracks partidos en dos o en tres partes, buscando el asombro en el receptor, jugando con el concepto y llevándolo más allá del disco: Astroworld será un parque de atracciones real en los próximos meses.


5. Tierra Whack – Whack World (autoeditado)

El LP de debut de Tierra Whack consta de quince canciones de un minuto estricto cada una. Un concepto que quizás hayamos visto en discos de ambient o música experimental pero que no es nada usual en la galaxia pop. La MC ha sabido leer el momento y ha diseñado un disco que encaja con las nuevas formas de consumo de contenidos en redes sociales. Teniendo en cuenta todas las limitaciones (sin ir más lejos, en estos momentos Instagram permite subir vídeos de un minuto como máximo en el perfil del usuario), Tierra Whack ha transformado su cuenta de Instagram en un LP completo, con todos los tracks, vídeos y artwork, y con una calidad musical muy superior de la que cabría esperar en un experimento así.


4. Jako Maron – The Electro Maloya Experiments Of Jako Maron (Nyege Nyege Tapes)

Jako Maron empezó a componer a finales de los 90 en la isla africana de Reunión, experimentando con maloya (uno de los dos grandes géneros musicales en la isla) a través de sintetizadores modulares y cajas de ritmos. El maloya tradicional describe la cotidianidad de los esclavos de las plantaciones de azúcar de la isla en el siglo XVII. La música rinde tributo a los ancestros y ha adoptado diferentes connotaciones a lo largo de la historia. Jako Maron explora este sonido a través de una aproximación electrónica creativa y sofisticada, pero sin que lo formal se interponga al concepto. El mejor ejemplo de la intersección entre vanguardia y exotismo que hemos escuchado este año.


3. Rosalía – El Mal Querer (Sony Music)

El nuevo disco de Rosalía no es una extensión lógica de sus tres singles previos, de clara aspiración Billboard. Al contrario. Rosalía se recrea aquí en su identidad de cantaora, en el folclore y en la cultura popular española, llevando todos estos elementos a nuevas coordenadas y barnizándolos con una pátina de solemnidad más propia de iconoclastas como Sophie o de transgresores como Oneohtrix Point Never (con quien comparte estudio estos días, por cierto). La producción es, en su mayoría, obra de Pablo Díaz-Reixa, que esta vez se sitúa a años luz de su zona de confort.


2. Oneohtrix Point Never – Age Of (Warp Records)

“Age Of” (Warp Records, 2018) contiene todo aquello que siempre nos ha cautivado en Oneohtrix Point Never: cuerdas, drones, new age, psicodelia y silencios. Por su esencia podrías situarlo en el medievo, en un futuro post-humano o en el amanecer del universo; es música que no puede morir nunca porque nunca ha vivido en un tiempo concreto.

Si bien se trata del disco más accesible del artista, la mecánica sigue siendo la misma que la de sus anteriores trabajos: centrarse en un concepto —en este caso la vida en un futuro postnuclear devastado— y llevarlo al paroxismo por la vía de la experimentación.


1. Playboi Carti – Die Lit (Interscope Records)

Este 2018 hemos visto a Playboi Carti llevar al extremo todo aquello que anticipó el año pasado: versos repetidos decenas de veces en la misma canción, un flow basado en ad-libs e instrumentales que suenan como la BSO de un videojuego antiguo a todo volúmen en un subwoofer reventado (bendito Pi’erre Bourne). Así es justamente como suena “Die Lit” (Interscope Records, 2018).

El principal mérito del disco es recoger el flow y la estética del hip hop, y hacer con ello algo distinto, música sin contenido, completamente centrada en la transmisión de emociones a través de la repetición de versos y líneas de sintetizador.

En un momento en que el hip hop lo impregna todo, Playboi Carti juega en una liga distinta al resto. Y parece hacerlo sin esfuerzo alguno, de forma natural, creando sus propias reglas en un espacio con tan poca libertad de maniobra como es el rap en la actualidad. Parecía que ya lo habíamos visto todo pero resulta que no. Por eso “Die Lit” merece estar en el número uno de esta lista.