#La mejor música de 2018

Los 10 mejores ambient / avantgarde tracks de 2018

La redacción de TIUmag selecciona las piezas más relevantes de este año. A lo largo de las próximas semanas publicaremos siete listas con discos y canciones que merecen no ser olvidados.

10.12.18
Antoni Ripoll

Criterio de Antoni Ripoll, Aida Belmonte, Guillermo Estrada-Nora, Sara Valdés y Raul Almeda.
Texto de Antoni Ripoll.
Diseño de Kentaro Terajima.

Es esa época del año.

Discos, artistas, canciones, vídeos, y demás entidades creativas compitiendo para aparecer en listas ordenadas que refresquen su estatus, que les brinden una última oportunidad de llegar a nuevos públicos antes de que los algoritmos hagan su trabajo.

En la práctica no deja de ser un ejercicio sincero de síntesis para poner un año en perspectiva. Y qué año. 2018 ha sido memorable se mire como se mire.

En TIUmag hemos preparado dos listas fundamentales: las 50 mejores canciones y los 20 mejores discos de este ejercicio, dos categorías insalvables que también definen el ethos de un medio de comunicación cultural como este. Además, y con la intención de preparar el terreno, publicaremos una serie de listas previas que nos ayudarán a justificar las dos listas principales. Este es nuestro recorrido:

A lo largo de las próximas semanas haremos inventario de lo que, a juicio de la redacción de TIUmag, ha sido lo más relevante de 2018. Puedes escucharlo todo en nuestro Spotify. Una novedad: por primera vez desde los orígenes del medio las listas tendrán orden. Hay número uno. Creemos en la fuerza de este formato.

Hoy es el turno de la música de vanguardia y experimental. Pero no toda: a lo largo de este año en TIUmag hemos estado especialmente atentos a las novedades en ambient, drone y demás electrónica abstracta de vocación horizontal. Ha sido un gran año para este tipo de sensibilidades. Lo vemos:

10. Arp – Reading A Wave (Mexican Summer)

En “Reading A Wave” todo parece detenerse durante ocho minutos de flotación que evocan a la mejor Joanna Brouk en clave spiritual jazz y psicodelia cósmica. Un cóctel infalible para desaparecer, rebajar pulsaciones y levitar en el sonido.


9. Eleventeen Eston – C in Sympathy (Growing Bin Records)

Ya desde los primeros acordes de “In C Sympathy” podemos saber que se trata de una pieza mayor, una perfecta oda new age de coordenadas balearic con infinitos punteos y arpeggios de guitarra que nos transportan al crepúsculo oceánico. Música instrumental para perderse y no querer volver al punto de partida.


8. Mcconville – Technicoloursupersong (Apollo)

Thomas McConville es un estudiante de doctorado en la Queen’s University Belfast que “explora la yuxtaposición de la voz humana inmersa en un contexto digital pop”. “Technicoloursupersong” podría haber sido publicado tanto en Apollo como en PC Music o Planet Mu. Un debut sublime.


7. Shalt – Seraph (Astral Plane Recordings)

El concepto de “Seraphim” (Astral Plane Recordings, 2018), palabra que hace referencia a un ser angelical, gira en torno a la épica de un futuro lleno de contradicciones en cuanto a la relación entre tecnología y vida terrestre. “Seraph” es la joya central del pletórico disco de debut de Shalt.


6. Tim Hecker – In Death Valley (Kranky)

El maestro del drone de flotación y del ambient etéreo está de vuelta con un álbum contemplativo y de desarrollo extenso inspirado por las conversaciones que el artista mantuvo con un amigo recientemente fallecido sobre el espacio negativo y la densidad de la música. “In Death Valley” dibuja un paisaje extraño a partir de melodías que se incorporan progresivamente y que transmiten al receptor una agradable sensación de ahogo. En este campo Tim Hecker no tiene rival.


5. Kelly Moran – Helix (Warp Records)

“Ultraviolet” (Warp Records, 2018) nace de la forma fortuita. Moran se encontraba en Long Island encallada en un proyecto. Ante la frustración salió a pasear por el bosque, donde tuvo una revelación: escuchó “los sonidos del bosque, del viento y la fauna, y los ecos que me rodeaban. Entonces quise hacer música que fuera igual de natural, conectada y sin esfuerzo”. El resultado es un debut soberbio en Warp Records donde “Helix” representa el clímax.


4. Skee Mask – VLI (Ilian Tape)

“VLI” no tiene mucho que ver con el resto de álbum debut de Skee Mask para Ilian Tape. Lejos de experimentar con los breaks, aquí el autor se recrea con bleeps y capas de pads que van construyendo un build-up de casi seis minutos. Anatomía de la euforia.


3. Nico Niquo – Timeless (Daisart)

Combinar free jazz, trance y ambient es una tarea tan pretenciosa como técnicamente compleja. Hacerlo de forma sublime, parece imposible. Pero Nico Niquo entiende el poder de la narración y la importancia de los silencios, y entrega esta sublime pieza de orfebrería sónica justamente titulada “Timeless”. Códigos de nuestro tiempo ensamblados en una estructura libre de clichés y prejuicios.


2. XOR Gate – Ellipse (Tresor)

Solo Gerald Donald podría ser capaz de construir algo tan luminoso y rico en matices con tan pocos elementos. El nuevo proyecto editorial de la mitad de Drexciya en Tresor nos recuerda que la vanguardia no es un campo forzosamente ligado a la experimentación y la transgresión. Alguien debería grabar esta pieza en un disco de oro y mandarla al espacio, que es donde pertenece.


1. Oneohtrix Point Never – Black Snow (Warp Records)

Cuando apareció “Black Snow” muchos core fans de Oneohtrix Point Never mostraron reacciones de confusión. Y es comprensible. El track, con vocales y una estructura clásica de pop electrónico, parecía un statement que alejaba al druida del ambient de su hábitat natural y lo acercaba a un espacio más concurrido, con menos libertad creativa.

Pero “Black Snow” no es lo que parece a simple vista. Si bien “Age Of” (Warp Records, 2018) es el disco más accesible del artista, la mecánica sigue siendo la misma que la de sus anteriores trabajos: centrarse en un concepto —en este caso la vida en un futuro postnuclear devastado— y llevarlo al paroxismo por la vía de la psicodelia y de la experimentación.

Esta es la mejor canción ambient / avantgarde de 2018. Es música que no puede morir nunca porque no tiene fecha de nacimiento. Está concebida en una ubicación que todavía no existe, en una línea temporal que no es la nuestra.