#Throwback Thursday

Muslimgauze: La historia creativa del no-musulmán Bryn Jones

Un único recorrido por la realidad, ficción, misteriosa existencia y desaparición de uno de los artistas electrónicos más influyentes de los últimos 30 años.

28.01.16
Frankie Pizá

Texto de Juan Pablo Huizi Clavier.

“… I have no time to play other peoples music, I have no interest in other peoples output. My time is total Muslimgauze, new tracks, new CD’s, old tracks, it’s endless”. 

–Bryn Jones (1998).

Nace y vive toda su vida en la misma casa de su natal Manchester. Hacia finales de diciembre, principios de enero de 1999, su sangre se contamina con un rarísimo hongo que inmediatamente causa estragos en su sistema inmunológico. Desde entonces son muchas las teorías y conjeturas alrededor de su muerte. Es ingresado en un hospital donde permanece fuertemente sedado hasta el 14 de enero, cuando contrae una neumonía que le produce la muerte con tan sólo 37 años.

“Main influences are political. The human rights of Palestinians, an end to the vile regime of Israel. Anybody reading this who has any thoughts of support for Israel, should through embarrassment donate all their money to help Palestinians through aid. Muslimgauze music has a political fact at it’s heart. I have far too many ideas for my own good, but I believe in what I do. If you don’t like Muslimgauze, I don’t care”.

–Bryn Jones (1998).

Extrañamente, Bryn Jones nunca tuvo deseos de visitar el Oriente Medio. Tampoco quiso ser un musulmán practicante. De hecho nunca pretendió –según sus propias palabras–, tener una comprensión profunda del Islam. A pesar del éxito que supuso su proyecto Muslimgauze, a pesar de la cantidad de ofrecimientos que recibió por parte de las autoridades palestinas, siempre evitó visitar las tierras ocupadas.

Sin embargo y a pesar de su aparente menosprecio, Muslimgauze fue proclamado en numerosas ocasiones como uno de los artistas occidentales con más influencia en dicho territorio. Además, nunca escondió su evidente simpatía hacia la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), una coalición de movimientos políticos y paramilitares creada por el Consejo Nacional Palestino en Jerusalén, en mayo de 1964, considerada por mucho tiempo como la única representante legítima del pueblo palestino y que tuvo en aquel entonces como primer objetivo abiertamente declarado, la destrucción del estado de Israel a través de la lucha armada.

“I translate an idea from my mind, through my hands I create this idea using old analogue equipment and percussion from various countries. Over this I place things from cassettes, which could be voices / instruments. Some tracks are left unfinished, some un-mixed, some re-mixed. It depends on the track”.

–Bryn Jones (1998).

Títulos como “Fatah Guerrilla” (Staalplaat, 1996), “Return of Black September” (Staalplaat, 1996), “Hebron Massacre” (Soleilmoon Records, 1994), “Vote Hezbollah” (Soleilmoon Records, 1993), “United States of Islam” (Extreme, 1991) o “The Rape of Palestine” (Limited Editions, 1988), quizás no tuvieron la trascendencia necesaria (en su momento) para convertir a Bryn Jones en una figura incómoda, peligrosa y potencialmente controversial para Israel y sus aliados de occidente, porque entre otras razones, eran trabajos que no estaban al alcance de mucha gente; ediciones muy limitadas de entre 500 y 1.000 copias por disco. Era evidente en aquel entonces, que nunca llegaría de forma masiva al gran público, pero es que a Muslimgauze le daba exactamente igual.

La extensa obra de Muslimgauze (96 títulos al momento de su muerte, que se ha duplicado desde entonces gracias a material inédito, reediciones, compilaciones y demás) puede definirse como una obra subterránea y a contracorriente en constante estado de rebeldía. Una suerte de tercera ley de Newton que evidencia a cada segundo su disconformidad con el mundo. Cada canción es un hecho político. Una declaración de principios. Palestina, Irán, Afganistán, países que generan incomodidades en el mundo occidental, eran el epicentro de su obra, el eje fundamental de su extraordinario trabajo.

Bryn Jones, un artista capaz de grabar un disco a la semana sin aburrir a nadie; una extensa obra que más bien genera grandes emociones y muchas preguntas. Su obra es una suerte de gran bola de nieve que a medida que desciende hacia nosotros, se hace cada vez más alucinante, más grande, más evidente. Una obra magna que ni su prematura muerte pudo detener.

Muslimgauze ocupa un lugar único y un tanto extraño en el mundo de la música. Fue un obstinado e incansable creador. Un músico sin matices, blanco o negro, racional y visceral a partes iguales. Su obra está repleta de electrónica, de Ambient, de polirritmos, de efectos y voces extrañas.

Jamás escribió letras para sus canciones. Nunca hicieron falta. Sus seguidores se cuentan por millares, a pesar de que siempre le rodea un halo de opacidad, de duda. El hecho mismo de que sus obras estén impregnadas de tanta terquedad dogmática, hace que muchos de sus detractores le describan como un charlatán provocador y de pocas ideas. Un músico que una y otra vez recurría al escándalo como modo de supervivencia artística.

Los que le conocían le describen como un ser gentil, sencillo y muy reservado, que creía firmemente en sus ideas musicales e ideas políticas. Para los más cercanos, fue un músico a tiempo completo, tremendamente comprometido con su obra y su tiempo. Su gran pasión era hacer música, convertirse en un gran percusionista, razón por la cual se sentía tan atraído por los sonidos del Oriente Medio.

El problema de tantas dudas quizás radica en la teoría que dice que Bryn Jones, el hombre, el de carne y hueso, fue desplazado por el mito hasta convertirse simplemente en Muslimgauze, un personaje que para algunos era un ser egocéntrico, antisemita por conveniencia y muy calculador. Se había convertido en un monstruo incontrolable, una suerte de uróboros que acabaría por devorarse a sí mismo.

“No I do not, never touched a computer. I use old analogue equipment, which I abuse and force to do what I want. I hope Muslimgauze sound unique and the CDs are worthwhile”.

–Bryn Jones (1998).

1983 – 1989

Los primeros trabajos de Jones son los más próximos a la cultura árabe, los que de alguna forma están más cercanos a las raíces, al estilo musical, en forma más pura, por decir algo. Muchos de los que conocen en profundidad su trabajo, piensan que el período de Muslimgauze bajo el sello Extreme (1990-1994), con trabajos tan potentes y definitivos como “Intifaxa” (1990), “United States of Islam” (1991), “Zul’m” (1992) y “Citadel” (1994) es el momento culminante de su carrera. Sin embargo, existen algunos trabajos anteriores a estos, que deben tenerse muy cuenta si se quiere tener una idea más precisa del artista: “Opaques” (Product Kinematograph, 1983), una impresionante experiencia sonora llena de percusiones, donde destacan “Milena Jesenska”, canción que abre el lado A del cassette y la épica “Taoist”, tema de gran profundidad y belleza rítmica que ocupa los casi 20 minutos de la lado B.

“Hajj” (Limited Editons, 1986).

Originalmente llamado “Koran And Oil” pero que Jones decidió cambiar, es un disco dedicado enteramente a la figura de Yasser Arafat, líder nacionalista palestino, presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, líder del partido político secular Fatah, que pasó gran parte de su vida luchando contra Israel por la autodeterminación de los palestinos y que en 1994 recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos a favor de la paz en Oriente Próximo. De este disco destacan “Charnel” y “Somnabulists”, dos piezas hipnóticas, repletas de percusiones y de extraños cantos.

“Abu Nidal” (Limited Editons, 1987).

Dedicado a uno de los líderes más importante de la resistencia palestina, y a su vez, uno de los terroristas más temidos del mundo árabe según occidente, Sabrí Khalil al-Banna, más conocido como Abu Nidal. Es precisamente la canción que lleva su nombre y que abre la cara B del disco, uno de los mejores ejemplos del talento de Muslimgauze. Es una pieza profunda, que se nutre de las fuentes musicales básicas del mundo árabe y musulmán en general. Es una hermosa deriva atmosférica, llena de zumbidos sensuales, acentuada con un contrapunteo de tambores que alteran el pulso constante de la percusión. “Abu Nidal” es a mi entender, una pieza musical única, delicada. Este disco es una suerte de Caballo de Troya que esconde en su interior un poderoso mensaje de agitación y de propaganda política.

“Coup D’Etat” (Permis De Construire, 1987).

“Tabula Rasa” la canción que abre el LP ya dice muchas cosas de este álbum. Es un sonido mucho más áspero, un tanto más duro que sus antecesores pero sin llegar a las distorsiones monumentales de trabajos posteriores. Es un pulso constante que tiene momentos muy interesantes. Llama la atención la ausencia de textos y referencias al tema palestino, pero no deja de tener una clara referencia a la situación mundial.

Tanto el nombre del disco como la mayor parte de los títulos de las canciones están en francés y sí, hay una razón política detrás de ello. Una de las canciones a destacar de este disco es la segunda de la cara A, “Tonton Macoutes” (Tío del Saco, Bogeyman, Sack Man) que era el término que utilizaban los dictadores de Haití, François Duvalier (Papa Doc) y su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) para designar a los grupos paramilitares que hacía el trabajo sucio para ellos.

Se estima que durante su actividad, estos asesinos pudieron haber matado y hecho desaparecer a más de 150.000 personas, en su mayoría civiles y opositores. Lo excepcional de “Coup D’Etat” y por extensión de toda la obra musical de Muslimgauze está en nuestras manos, es decir, la obra no está acabada hasta que uno lo decide.

Una vez que le investigamos, que estudiamos las tapas, los textos, las entrelíneas, la letra pequeña de cada una de las producciones de Jones, lo que antes escuchábamos de una manera, hasta cierto punto ingenua, irreversiblemente se convierte en otra cosa, más retorcida, más comprometida, más incómoda. Cuando una canción aparentemente inofensiva se viste de historia real, se transforma en algo verdaderamente trascendental, en algo importante.

“The music can be listened to without an appreciation of its political origin, but I hope that after listening the person asks why it’s called what it is and from this finds out more about the subject. It’s up to them. Go out an discover”.

–Intifaxa (1990).

“Iran” (Staalplaat, 1988).

Quizá la obra del primer periodo más ilustrativa del mensaje político de Muslimgauze. Es probablemente el disco donde por primera vez logra sentirse ese destino ineludible, ese pulso épico casi mágico, que se repetirá una y otra vez en sus trabajos posteriores. Disco de importancia capital ya que fue la primera obra en ser llevada a formato CD, que ocupa un lugar muy especial en los seguidores incondicionales del artista.

Es el primer trabajo que firma con el sello holandés Staalplaat, que junto al sello norteamericano Soleilmoon, serían piezas decisivas para llevar a cabo el cambio de formato que a la larga despertaría algún interés en Jones por las ventajas técnicas que suponían las nuevas tecnologías. “Lion Of Kandahar (Extended Remix)” es la pista que abre esta obra maestra. Es el ejemplo más ilustrativo de la fusión musical del artista. Aquí hay una firma que le distingue del resto. Ritmo pulsante y perfecto.

Es el estilo Muslimgauze en su definición más exacta. Es una canción que se dirige hacia un lugar muy lejano, irreconocible, pero que invariablemente vuelve. “Qom” es una canción ciertamente extraña, pero con un encanto muy especial. Hay una ruido latente en la canción difícil de entender. La canción es como un “Castell” donde intervienen numerosos elementos musicales de diferentes dimensiones y que en un momento determinado hacen la “pinya” hasta convertirla en una gran obra, en un gran plano detalle, para luego desvanecerse, derrumbarse, así sin más.

“Uzi” (The Rape Of Palestine) (Parade Amoureuse, 1989). 

Originalmente lanzados por separados como “Uzi” (Parade Amoureuse,1989) y “The Rape Of Palestine” (Limited Editions, 1988) son discos muy diferentes tanto en su concepción como en su sonido.

“Uzi”: 6 temas provistos de primeras y segundas partes, de sonidos bastante reconocibles de la primera etapa Muslimgauze; ritmos bastante melancólicos, de percusiones muy lineales, poco arriesgadas e incluso bastante predecibles, hasta llegar a las dos últimas canciones del disco “Obeid pt. 1” y “Obeid pt. 2” donde indiscutiblemente algo diferente sucede. Canciones bastante más procesadas, con flautas rabiosas, percusiones más arriesgadas, recortadas, fragmentos de sonidos imposibles. Se trata de un par de canciones mucho más experimentales, sin duda lo mejor de “Uzi”.

“The Rape Of Palestine” es el último disco bajo el sello Limited Editions, sin duda un trabajo más profundo y complejo que Uzi, todo y a pesar de ver la luz antes. “Shadow of the West” y “The Muslim City” son piezas de gran percusión, de golpes rápidos y certeros, sonidos de vientos y sintetizador. Pero si hay una canción interesante en este disco es “Ways Of Faith”, llena de drones y de una singular melodía producida por lo que parece ser un vibráfono.

En resumen, “Uzi” es un trabajo que define a rajatabla la primera etapa de los trabajos del artistas mientras que “The Rape Of Palestine” marca un rumbo distinto, un atajo poderoso que tomará el trabajo de Muslimgauze en adelante. Por lo poco que se sabe realmente de Muslimgauze, muchos le asocian a la escena industrial, quizás porque en su concepción, la música industrial parte en muchos casos de algunas ideas de la extrema derecha, del neopaganismo y el eurocentrismo.

Más allá de su obsesión por el conflicto palestino-israelí y de sus admiración hacia Irán y los países árabes en general, poco más se sabe del pensamiento de Jones. Creo que la reconstrucción de las ideas políticas de Jones a partir de tan escasos fragmentos, es temerario y poco justo, como poco.

“Peace is a distant dream. I should think for the people of Palestine, the outside world supports the occupation force. Fellow Arab countries do nothing to change their lives. I can’t imagine a youth of Palestine looking forward with much hope to the peace talks. The youth, like their parents and grandparents, have seen years of, well people in the west, like me, can’t put themselves in this position, but all direct action must be seen in this light, to live in this situation day in day out, Israel deserves all it has coming to it”.

–Bryn Jones (1998).

1990 – 1999

“Intifaxa” (Extreme, 1990).

Es el álbum que marca el inicio de lo que para algunos es la Era Dorada de Muslimgauze gracias al sello Extreme, fundado por Ülex Xane, compositor y músico experimental australiano que tuvo la visión y el coraje de apoyar a gente como Merzbow, Paul Schütze y claro está, al propio Jones.

En “Intifaxa”, la repetición es la norma. “Izzat”, más que una canción es un estado de ánimo, algo extraño, desconcertante. Un sonido extremo que se infiltra en el sistema nervioso. “Intifaxa” es un trabajo comprometido. Por momentos su atmósfera es intensa e incómoda. Es la recreación sonora de un evento, de una situación. No es existen las palabras, pero habla por sí mismo. Canciones como “Fazisi”, “Kirghiz” y “Ziggurat” nos regalan toda la belleza, la tristeza, la magnitud de Palestina. Son parte de un viaje minimalista al Oriente Medio de la mano de un narrador silencioso casi invisible pero muy elocuente.

“Muslimgauze started at the time of Israel’s invasion of Lebanon. As interest in the political situations of the Middle East evolved alongside interest in it’s music. Since then support for the P.L.O. has been a source of influence upon the music of Muslimgauze, more so than of the area. From political situations, Muslimgauze create a musical response. Each piece of music is influenced by a political fact. This recording is dedicated to Palestinians killed by Israel on “Allthnen As Aswad” (Black Monday) at Temple Mount, occupied Jerusalem”.

–United States of Islam, sleeve notes, 1991.

“United States of Islam” (Extreme, 1991).

Muslimgauze pone a prueba toda la estructura de este impresionante disco. Lo transforma, muta, corta, recorta, hace y rehace siempre y cada vez que quiere, a su antojo. “United States of Islam (Pt. 1)” son diez minutos, de tribal, percusión y ruido.

“Xiao” con fragmentos de Radio Rabbat nos advierte de cosas. La cantidad de sonidos diferentes y la complejidad de su disposición en la secuencia rítmica, nos tiene siempre en alerta, a la espera del desenlace final. Si algo no tiene la obra de Muslimgauze son patrones fáciles. Hay un beat sordo que nos conduce por una carretera sin pausa, sin destino, con un zumbido casi ambient, lleno de pequeñas sorpresas.

“United States of Islam (Pt. 2)” la canción que cierra el disco es una versión más optimista que la primera, con los mismos sonidos, pero algo más dub. Ecos en abundancia y como ya es costumbre en la obra de Muslimgauze la presencia de mil y un sonidos de percusión que van tejiendo patrones infinitos, secuencias inquebrantables en perpetuo movimiento. Trance en estado puro que circula por el carril más rápido.

“Bhutto” (Extreme, 1992).

Disco dedicado a Benazir Bhutto. Política pakistaní que dirigió el Partido Popular de Centroizquierda de Pakistán (PPP), afiliado a la Internacional Socialista. Fue la primera mujer que ocupó el cargo de Primer Ministro de un país musulmán y dirigió a Pakistán en dos ocasiones entre los años 1988-90 y 1993-96. “Bhutto” en su forma, es una obra de gran belleza, agradable. Ritmos suaves que suben y bajan, con voces sutiles y cantos de pájaros. Este disco es un día soleado: un hermosos gesto de admiración hacia Benazir Bhutto. Un golpe de aire fresco, de cielo azul intenso y vientos minimalistas.

“Zul’m” (Extreme, 1992).

Dedicado a un numeroso grupo de civiles palestinos asesinados y que fueron enterrados en fosas comunes en la ciudad de Al-Riqqa, Kuwait. La palabra Zul’m deriva del nombre del profeta musulmán Zulkifl, que significa “destino”. “Zul’m” es un disco de contrastes. Un trabajo que pone en evidencia a una cultura ancestral atrapada en una intrincada red de intereses políticos locales y globales.

Es un slice of life, un trozo de tierra sostenida por un ritmo cambiante, vital, repleto de humanidad. Oriente y Occidente se mezclan en esta obra, de una forma más que sugerente. Músicos invitados como el árabe Said Nasser en la percusión, la india Zorawar Singh en la voz o el inglés Mark Lawrence en los teclados, son la prueba definitiva de este provocador mestizaje.

Es un disco discreto, en el buen sentido de la palabra. Trance nada estridente, de superficies sutilmente cubiertas de percusión. Este disco es todo ritmo. “Afghan Black” e “Indian Summer of Benazir Bhutto” son, a mi entender, el punto más alto de este gran trabajo. El momento cumbre. Quizás son dos de los colores más brillantes que existen en la paleta interminable de Muslimgauze.

“Vote Hezbollah” (Soleilmoon, 1993).

Este es su primer trabajo en firme con Soleilmoon, pequeño sello de Portland, Oregon, que arranca en 1987 operando desde la parte posterior de una diminuta tienda de discos llamada The Ooze (Mocos Verdes). Su primeros casetes fueron trabajos de Smegma, Coil y Nocturnal Emissions, entre otros.

“Bazoft Rope” canción que abre este trabajo es un metrónomo tecnológico. Un impulso refinado que se convierte en himno tecno. Un gran bucle texturizado lleno de elementos no identificados. Hay algo muy especial en este álbum. Un trabajo que funciona con su propia lógica interna. La disposición en capas de los diversos patrones de percusión suenan extrañamente diferentes a los trabajos anteriores. Las fuentes de origen son difíciles de detallar a pesar de que las pistas no parecen tan complejas y llamativas.

“Ishmael Tongue” es una canción impecable, que utiliza el eco como elemento de composición y que constantemente cambia de plano, de origen. Largos y eternos loops aderezados por una gran variedad de elementos y matices sonoros. “Satyajit Eye” es un impresionante collage de ruidos misteriosos, de leves interrupciones, de ritmos que van y vienen creando zumbidos inesperados, difíciles de descifrar. “Vote Hezbollah” por momentos suena a la banda sonora alternativa de Blade Runner. Ruido de calles, de gente, de sucesos. Sonidos de un espacio penetrado por el simbolismo religioso, por la realidad más cruda del cine negro.

“Citadel” (Extreme, 1994).

Fue lanzado un par de años después de Muslimgauze dejó de grabar para Extreme, por lo tanto este disco puede que sea un capricho de Jones por recopilar algunos temas sueltos de aquel periodo. “Dharam Hinduja” es una producción cercana al dub, con una gran percusión a su favor además de un sintetizador bastante inofensivo que sin embrago otorga una extraña y pegajosa melodía al corte.

También destacan “Beit Nuba” y “Ferdowsi” dos de los temas más abiertamente ambient de todo el catálogo Muslimgauze; el ritmo está presente en ambos cortes, pero están fuertemente mezclados hacia al abajo con la intención de atravesar la conciencia del oyente mientras producen un efecto narcótico.

“Opel” en cambio, es un tema más bien áspero, que transmite una sensación electrónica e industrial al mismo tiempo. Un efecto metálico y presuntuoso. Extrañamente “Infidel” fue elegida como single de lanzamiento; es un hecho muy curioso ya que a todas luces es el tema menos destacado. Otra razón más para creer que “Citadel” no fue más que un capricho. Un antojo histórico.

“The Israeli people understand only the language of violence, not the language of peace”.

–Izlamaphobia, sleeve notes, 1995.

“Izlamaphobia” (Staalplaat, 1995).

Percusivo y misterioso. Esta gran obra maestra explora una variante, una vuelta más de tuerca de la estética trance que impulsa toda la obra del músico. Drones, zumbidos y patrones de percusión toman nuevos atajos en esta producción. Suena más extremo, más nervioso, repleto de errores intencionados, de defectos de reproducción. El efecto de “Izlamaphobia” es desconcertante. Un sensación de desequilibrio constante, una producción donde no existe ni el tiempo ni el espacio, el arriba o el abajo.

Ritmos más contundentes, casi al límite del industrial más exagerado; texturas electrónicas alejadas de los establecido que ponen a prueba otra paleta sonora. Un as de corazón negro bajo la manga. “Izlamaphobia” se alimenta de un sonido más repetitivo, mejor logrado, con pinceladas al estilo del mejor Aphex Twin, con una visión más futurista y tremendamente experimental. Este disco es bueno de principio a fin, punto.

“Return Of Black September” (Staalplaat, 1996).

Toma el nombre de Black September (Septiembre Negro), una organización terrorista conocida por el atentado perpetrado durante los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich, Alemania Occidental, donde once miembros del equipo olímpico israelí fueron tomados rehenes y posteriormente asesinados. Este disco es una obra oscura, fatídica. Una larga canción a pesar de que el artista las convierte en cinco temas por separado.

Un in crescendo de cuerdas suaves que van desarrollándose hasta convertirse en una tensa mezcla de percusión y energía. El corte se enfila por un camino rápido y nervioso, con tambores que disparan ecos. Fragmentos de ruido disparados en todas direcciones hasta agotarse. Un latido vital que va desvaneciéndose, dejando una serie de impulsos electrónicos en erupción que fluyen y refluyen. Surcos rítmicos cada vez más predominantes, más saturados.

En “Return Of Black September” el dub está presente de forma más creativa que antes. Es otra cara de la producción ecléctica del artista. Un ritual profundo, monótono e inquietante. Un experimento de la electrónica oscura que no deja de lado sus mantras tribales y étnicos de la cultura antigua, pero que busca incesantemente dar con algo nuevo. El mejor ejemplo está reflejado en la canción “Remix Of Opiate And Mullah”. Una pieza de carácter melancólico, surrealista. Un submundo sonoro que se escapa por extrañas ranuras. “Return Of Black September” es un alma sin descanso en constante evolución.

“Uzi Mahmood” (Soleilmoon, 1998).

Fue la primera grabación Muslimgauze compuesta específicamente para ser lanzada en vinilo especialmente para pinchadiscos. Hip Hop del Oriente Medio, con potentes líneas de bajo y ruidos cósmicos a lo kraut. En resumen, algo que la gente pudiera bailar. Muslimgauze entregó 13 pistas en un DAT, cuatro de ellas están en esta edición limitada 12 pulgadas. Un disco bastante atípico y extraño pero no por ello desechable. Además es uno de sus trabajos más reconocidos y admirados en el mundo musical. Dos de las canciones desestimadas (“Uzi Mahmood 7” y “Uzi Mahmood 12”), fueron incluidas en “Hussein Mahmood Jeeb Tehar Gass”, producido por la misma Soleilmoon a comienzos de 1999.

“Iranian Female Olympic Table Tennis Team Theme” (Staalplaat, 1999).

En un gran disco con un empaque excepcional. Un solo track de 33’18” empaquetado dentro de una raqueta de tenis de mesa. Esta es una obra de arte al igual que muchas de las tapas de Muslimgauze. Esencialmente es un Ambient/Drone repetitivo, de un zumbido incansable, construido en capas, con golpes brillantes y eléctricos.

Una melodía muy suelta, muy minimal. La obra tiene un efecto calmante. Un Ambient con partes rítmicas con una salida atípica en la obra de Muslimgauze, un beat que va desapareciendo a medida que la canción llega a su fin. Una pieza de coleccionistas. “Iranian Female Olympic Table Tennis Team Theme” marca, para muchos, el fin de la vida terrenal de Bryn Jones y el comienzo del mito, del artista inmortal.

“I cannot see that far ahead, but I hope that over that time Muslimgauze will have released good quality CDs/vinyl/whatever system comes up next”.

–Bryn Jones (1998).

2000 – 

“Sufiq” (Soleilmoon, 2000).

Grabado poco antes de su muerte, es un EP que trae de regreso a Bryn Jones poco después de su desaparición. Nueve pistas de atmósferas sugerentes. Sin duda uno de los mejores trabajos de Muslimgauze desde mi punto de vista. Es un trabajo dinámico. Una temible e incansable ráfaga de ritmo. Ritmos complejos, electrónica, trance, grandes líneas de bajo y unas pausas delirantes que generan una tensión insospechada. Es una obra vertiginosa.

Un trabajo que dura poco más de 25 minutos. “Turkisk Sword Swallower” es la primera canción del disco, con un patrón rítmico que presagia lo que viene. “Jakal The Invizibl” es uno de los temas más sobresalientes del disco, un bucle de ritmo moderado pero muy efectivo. Es de esas canciones que nunca paras de escuchar; perfecta para esos días que no quieres prestar atención a nada. Dejarse llevar. Punto de inflexión.

“Completely Oblique” (The Label, 2002).

El material de este compilado contiene trabajos pocos conocidos de la obra del músico. Grabados bajo el nombre de E.g Oblique Graph, esta joya reúne raras canciones grabadas para un casete que lleva por nombre “Piano Room” de 1982 para el sello Kinematograph Tapes y canciones de un 7 pulgadas también de 1982 para el sello Recloose Organisation, que lleva por nombre “Triptych E.P.” Imprescindible.

“Zuriff Moussa” (Staalplaat, 2004).

Lo realmente interesante de “Zuriff Moussa”, grabado originalmente en 1997, es que da una idea muy precisa y clara del periodo de transición que va desde el electro-ambient atmosférico hasta la era de la percusión, el loop y las distorsiones. Un periodo creativo muy interesante que arroja claras luces sobre el camino que Muslimgauze tomaría a partir de aquel entonces.

“Speaker Of Turkish” (Soleilmoon, 2006).

Grabado originalmente en Manchester por allá en 1997, es una reedición limitada de 400 cajas hechas de papel maché y con una gráfica brutal, como casi siempre. Uno de los aspectos claves del método de Jones es que evita el uso de samplers digitales. Las canciones en su totalidad se basan en el corte y empalme de cintas, repletas de reverberaciones infinitas y ecos, de parpadeos y texturas. El resultado, un sonido tan particular como denso. Un disco que pone de manifiesto la técnica depurada del músico. “Speaker Of Turkish” es una clase teórica de cómo hacer de lo ordinario, algo extraordinario.

“Cobra Head Soup” (Staalplaat, 2009).

Lo más destacable de este gran vinilo, prensado a partir de originales fechados en 1997, es que está cuidadosamente mimado por el gran ingeniero Rashad Becker. De hecho, Becker solía ser el encargado del sonido y la mezcla de los directos de Muslimgauze en Alemania. Dos genios inconmensurables. Los amantes del Dub y aficionados al Dubstep disfrutarán como niños de este disco.

“Cobra Head Soup” es una excursión embrujada y deliciosamente misteriosa hacia el Dub. Saturaciones, crepitaciones, rasgueos. Atmósferas fantasmales y claro está, una asombrosa línea de bajo. Obra capital que reúne a dos grandes de la industria musical como los son Jones y Becker.

De 2009 hasta nuestros días hay un montón de obras que a mi juicio son menos o poco representativas del legado de Muslimgauze. Sin embargo, “Babylon Iz Iraq” (2010), “Damascus” (2010), “Lazhareem Ul Leper” (2010), “Beirut Transister” (2011) y “Analog Zikr” (2012) son para algunos, los trabajos más destacados de estos años.

Geert-Jan Hobijn, fundador de Staalplaat y amigo de Muslimgauze de toda la vida, describe en algunas entrevistas, parte del proceso creativo de Jones para hacer música:

“La gente pensaba que él se sentaba a grabar 20 canciones, que luego las metía en un CD y lo enviaba para su reproducción y no era cierto. Lo que en realidad hacía era crear gran cantidad de canciones que luego destilaba hasta convertirla en otras canciones, que luego volvía a destilar hasta dar con un montón de cortes más y así hasta la extenuación. Lo sorprendente de la técnica es que la producción musical es prodigiosa y extensa, como su obra. Hay una gran cantidad de material de Muslimgauze que nunca ha visto la luz. Hay cantidad de bocetos, pistas sin terminar, trabajos que hizo y rehizo. Lo que existe de material es algo más que pistas, son selecciones. Hay trabajo que es imposible de clasificar”.

Existen muchas similitudes cualitativas que definen el trabajo de Muslimgauze. En gran parte de su obra, los componentes étnicos son pronunciados y evidentes, contrariamente a los elementos occidentales que utiliza esencialmente como elementos de acentuación. En otros casos, es totalmente lo contrario. Es en estos contrastes y giros pirotécnicos donde reside el verdadero genio de Bryn Jones. Un chico que vivía inmerso en un proceso alquimista.

Las combinaciones, fusiones entre Oriente y Occidente creaban una obra novedosa, abstracta, inédita. Grabaciones de campo, lenguas extrañas, manipulaciones, cortes, recortes, ruidos introspectivos, experimentación de texturas electrónicas puras. Para Muslimgauze esta forma de trabajar era un proceso incesante, constante, sin fin.

El deseo compulsivo de hacer música y sus posturas políticas fueron los motivos de su divorcio con el mundo exterior. Era un ser muy encerrado. Vivió en la oscuridad durante mucho tiempo. Afortunadamente, en sus años finales, hizo buenos amigos y se embarcó junto a ellos en giras por algunas ciudades de Europa y Japón.

Gracias a esta apertura, comenzó a experimentar con ritmos y estilos ajenos hasta el momento. Era un tipo muy inteligente, mentalmente fuerte y muy divertido, dicen sus amigos y colaboradores. Fue un ser atípico, que nunca se interesó en el Islam como fe religiosa. Su postura era más bien política. Algunas teorías no probadas afirman que Bryn Jones fue asesinado vilmente, que su sangre fue contaminada con algún tipo de agente biológico.

Todas las sospechas recaen en el El Mosad, agencia de inteligencia de Israel, responsable de acciones encubiertas, espionaje y contra terrorismo a nivel mundial. Verdad o ficción, lo cierto en que hacia el final de sus días, Jones parecía estar saliendo de sus tendencias aislacionistas. Colaboraba con otros músicos, trabajaba en remezclas y empezaba a conceder entrevistas.

Fruto de esta apertura, por fin comenzaba a recibir por parte del público un reconocimiento más amplio. Puede que en todo este boom, la era dorada de la electrónica bailable de mediados de los noventas, haya sumado a su favor. Desde su muerte, el número de lanzamientos, reediciones y compilados se ha duplicado. Es evidente que hay un gran interés por parte de algunos productores y sellos de continuar con su legado.

“The name “Muslimgauze” is used because it conveys the interest I have in the Middle-East political facts. I am not an Arab or a Muslim, so I didn’t “speak” for any set of people. Muslimgauze do not aim to be accepted by Islamic people. The music is open to all. People are killed all over the world for their opinions, they always will”.

1995

Muslimgauze representa para muchos, lo que un buen músico debe ser: un artista en constante experimentación y merecedor –sin necesidad de comprometer sus ideas, principios y fundamentos– de un gran éxito comercial. Artista en toda la extensión de la palabra.

Artículo publicado originalmente el 19 de mayo del 2014 a través de Concepto Radio. Cedido y revisado para TIU por el propio autor. 

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