#Throwback Thursday

Kashif, el Synclavier y la revolución sonora del R&B de los 80

La historia musical de Michael Jones fue, ante todo, una apasionada relación con el sintetizador.

30.09.16
Frankie Pizá

Es probable que no ocurriera nada físicamente remarcable, así que tampoco es debido idealizar, pero ¿qué debió pasar por la cabeza de Michael Jones cuando por primera vez en su vida se observó delante del Synclavier? Aunque sin haberle preguntado directamente no lo sabremos con exactitud, si consultamos algunos datos y buscamos equivalencias, daremos con algún momento entre 1979 y 1980.

Por aquel entonces el primer instrumento de la historia que únicamente integraba tecnología digital y actuaba como sampler y sintetizador simultáneamente llevaba ya 4 o 5 años en el mercado gracias a New England Digital, y Jones ya había ingresado en el culto del Islam y cambiado su nombre a Kashif Saleem.

Por aquella época el género R&B/Soul tal y como hoy lo conocemos se encontraba en plena regeneración: después de que Stevie Wonder introdujera de manera coherente el sintetizador Moog en algunas de sus composiciones de la era “Music Of My Mind” o después “Innervisions”(con la asistencia de Malcolm Cecil), la popularización de estos avances tecnológicos y su progresiva adaptación al bolsillo y espacio de los músicos confluyó con la eclosión y posterior declive de la música Disco/Boogie.

Muchos productores y compañías discográficas comenzaron a partir de finales de la década de los 70 a prestar cada vez más atención a las posibilidades de las herramientas de síntesis digital o el MIDI, siguiendo también la estela de aceptación que pocos años antes había tenido las primeras cajas de ritmo (véase Sly Stone a comienzos de década con la Maestro Rhythm King (MRK-1), poco después Shuggie Otis o como el más valioso estándar de su utilización, Prince).

Los elementos se reducían y concretaban a un paso veloz en todos los terrenos (la miniaturización de componentes como el microchip serían clave), y poco se tardaría hasta que el sintetizador, el sampler o la caja de ritmos fueran instrumentos clave en casi cualquier estudio.

El primer contacto con un sintetizador por parte de Kashif fue a los 15 años de edad: en 1974 fue reclutado por el tándem liderado por Jeff Lane, B.T. Express, como pianista y vocalista. Antes de eso, el neoyorquino nacido en 1959 (Brooklyn) pasó una infancia inestable en diversos (hasta 8) orfanatos esparcidos por la ciudad (Bushwick, Bedford Stuyvesant, Brownsville, el este de Nueva York, Harlem, etc).

Su relación con la música comenzó cuando aprendió a tocar una flauta de tres dólares en la escuela primaria, para a los 12 años encontrarse con su mentor Robert Wedlaw, quien le instruyó en otros instrumentos como la batería, la guitarra o el bajo. Según él mismo ha comentado en alguna ocasión, la música fue su familia y su primer amor.

En los antes conocidos como The King Davis House Rockers e internacionalmente popularizados como Brooklyn Transit Express, Kashif comenzó experimentando con el miniMoog, interpretando al bajo gracias al innovador y versátil instrumento tanto en el estudio como en directo.

Contribuyó a los tempraneros éxitos y época más inspirada de la formación (activa hasta 1982): aparece en los créditos de clásicos como “Here Comes The Express”, “Ride on It” y “Do It ‘Til You’re Satisfied”. En 1978 abandonó el grupo en busca de una mayor responsabilidad y crecimiento, desembocando en la banda de apoyo y producción para Stephanie Mills, además de formar parte del grupo Stepping Stone.

En 1979/1980 Kashif unió fuerzas con Morrie Brown y Paul Laurence para crear Mighty M Productions (nombre e iniciativa directamente inspirada en los maestros y arquitectos del sonido Filadelfia, Gamble, Huff y Thom Bell, quienes crearon Mighty Three Music), trío que revolucionaría las técnicas de producción en el R&B norteamericano de principios de década.

Aunque sus creaciones y apoyos son incontables, su principal esfuerzo fue la reinvención de Evelyn Champagne King, cantante que RCA quería “rejuvenecer” y a la que Kashif y compañía aportaron un sonido más fresco y dinámico, incluyendo la construcción de singles como “Shame”, “I’m In Love” y más tarde, el genial “Love Come Down”, en el que Kashif tocaba todos los instrumentos menos la guitarra (trabajo de Ira Siegel).

Tanto “I’m In Love” (del álbum del mismo nombre) como “Love Come Down” (1982, extraída del largo íntegramente producido por el tándem, “Get Loose”) poseían un sonido y línea de bajo totalmente distinto a cualquier cosa escuchada en la época.

El propio Kashif ha afirmado verse crucialmente inspirado por Leon Sylvers III, otro maestro de la producción que tanto en su estancia en The Sylvers como en su larga carrera entre bambalinas, contribuyó a asentar este tipo de sonido tan innovador en su día y que fue explotado mayoritariamente por la nómina de artistas de SOLAR Records (véase Midnight Star, The Whispers, Shalamar, etc).

Además del despegue como artista de Evelyn King (RCA decidió retirar su apodo “Champagne”), en la misma era surgieron proyectos como The System, artistas también pioneros como Ronnie McNeir o se dieron los primeros pasos comerciales (explotando su perfil como cantante y auspiciado por Quincy Jones) del guitarrista George Benson, ídolo de Kashif y al que produciría en 1985 “Inside Love”: las prácticas y el uso del sintetizador estaba por aquel entonces ya totalmente integrado en la industria R&B.

Kashif se convirtió en una de las autoridades en este aspecto, convirtiéndose en el mismo espacio temporal (1981/1982, antes de fichar por Arista como solista) en desarrollador y consejero para la evolución del ya mencionado Synclavier, producto de New England Digital creado inicialmente por Sydney Alonso, Cameron Jones y Jon Appleton al que el neoyorquino contribuiría imaginando nuevos usos para la herramienta de sampling o muestreo.

El Synclavier (tanto la primera, como la segunda o tercera generación) permitía componer una canción de arriba abajo únicamente utilizando sus posibilidades; compitió en su época con otros dispositivos de alta gama como el Fairlight CMI y en su día fue la mejor herramienta disponible para el muestreo, almacenamiento en discos magnéticos y creación de sonidos virtuales disponible en el mercado (en la versión de 1982 se convirtió en el único instrumento del mercado capaz de grabar a 16-bit, con una frecuencia de muestreo para sonidos monofónicos de hasta 50 kHZ).

Era un “todo en uno” de alto coste al que únicamente podían acceder grandes estudios y discográficas. Kashif implementó sus experimentos y exploración de la máquina por primera vez en el sobresaliente single de Howard Johnson (Niteflyte, Johnson & Branson) para A&M Records, “Keepin’ Love New / So Fine”, una antesala de lo que más tarde sería el sonido que definiría su excelente debut homónimo en 1983.

Especialmente en “So Fine” se vislumbran los avances que Kashif ejecutó y perfiló gracias al Synclavier: la máquina permitía duplicar pasajes vocales o reemplazarlos, dando un efecto a la voz más aerodinámico y vaporoso, dando una mayor sensación envolvente en coros y segundas voces.

A la técnica se la distinguió como “flying vocals” y aún hoy sigue utilizándose en muchas producciones, aunque tuvo su mejor ejemplo en el mencionado “Kashif”, primer álbum en solitario del músico y que iniciaría su deal con Arista, marca que le cazó gracias a la intermediación de Milton Allen y que buscaba en él un sinónimo de lo que era Prince para Warner Bros.

Cualquier adjetivo se queda fuera de juego si escuchamos atentamente “The Mood”, una composición parcialmente instrumental que probablemente se la mejor elección para comenzar cualquier charla sobre el que es uno de los mejores debuts de la historia del R&B contemporáneo.

En “Kashif” (1983) se dieron cita unos bien asimilados y engrasados avances técnicos, una clase embriagadora y una serie de composiciones atemporales, dando como resultado una seductora e innovadora fórmula que en años posteriores se plagiaría e imitaría sin cesar.

El bassline, protuberante pero en cierta manera estilizado, los elementos de cuerda y voz enlazados de una manera tan sugerente como equilibrada, y los dedos de un moderado Kashif manipulando magistralmente los OB-Xa de Oberheim y el Moog.

En “The Mood” se puede identificar la verdadera esencia instrumental y estética que hace a todos los singles de éxito del LP, “I Just Gotta Have You (Lover Turn Me On)”, “Stone Love”, “Help Yourself to My Love” o “Say Something Love”, iluminar con su presencia aún más de tres décadas después.

Para armar un producto tan sofisticado y pulido nada más entrar a formar parte de Arista, Kashif se rodeó de lo mejor de lo mejor en cuanto a músicos y frecuentes colaboradores se refiere: Ira Siegel en la guitarra, Lillo Thomas, Fonzi Thorton o la propia Evelyn King en los coros, sus inseparables Paul Lawrence Jones III y Morrie Brown, además de la masterización de Herb Powers Jr. o un aislado solo de saxofón de Kenny G.

A partir de su aclamado debut, Kashif comenzó a ganar en popularidad en el sector profesional y se convirtió en el productor más codiciado del momento: Kenny G (“Keeping Love New”), el ya mencionado George Benson, Johnny Kemp, Dionne Warwick, Giorge Pettus, Stacy Lattisaw, Expose, The Wootens, Freda Payne o una debutante llamada Whitney Houston pasaron por sus manos y estudio a partir de 1984, año en el que también intentó revalidar su condición de artista dominante con un segundo álbum menos inspirado, como fue “Send Me Your Love”.

Saleem imprimió su sello y condiciones en “You Give Good Love”, sedoso single extraído del debut en largo de Whitney Houston, a la que también acompañó en el dueto interpretado en “Thinking About You”.

Su carrera así como su actividad fueron descendiendo a partir de su tercer larga duración, “Condition Of The Heart”, y en 1989 rescindió su contrato con Arista Records, dejando 5 álbumes en su casillero.

En 1994 recibió una petición por parte de la universidad de U.C.L.A., llevando a cabo el seminario/programa de instrucción Contemporary Record Production With Kashif. Al año siguiente, firmó el libro Everything You’d Better Know About the Record Industry, ya luciendo como CEO de su plataforma ubicada en Los Ángeles, Brooklyn Boy Books, Entertainment, and Information.

Aunque su influencia permanece dispersa, Kashif fue una figura determinante en la construcción del R&B contemporáneo y uno de los elementos comunes que favorecieron la conectividad del género con los adelantos en sintetización y composición.

La suya fue una pequeña revolución a la altura de Narada Michael Walden, Stevie Wonder, D’Angelo o Timbaland, otros músicos que como él moldearon un sonido que les representó tanto a ellos como a generaciones venideras.

Artículo publicado originalmente el 7 de julio del 2014 a través de Concepto Radio. Cedido y revisado para TIU por el propio autor.