#Route 2016

Un recorrido por los Tracks del 2016

Obviamente podrían ser muchas más, pero aquí están las 20 canciones que no han parado de sonar en nuestra oficina en este 2016.

22.12.16
Frankie Pizá

Este año no ponemos numeración. Hemos dejado de creer en los rankings. Nuestra ruta por los grandes acontecimientos musicales del 2016 no tiene jerarquías, tan solo protagonistas y títulos concretos. Rostros y sonidos; una ruta creada a partir del contenido que más congenia con nuestra personalidad como revista.

De todo un año de información, música y análisis surgen 31 álbumes fundamentales; 26 singles y EPs; 12 artistas que han dominado los focos y la industria a nivel internacional y local; 28 nuevas promesas que han dejado claro que seguiremos hablando de ellos; 13 editoriales que siguen enseñando con su labor que los sellos serán siempre necesarios; 25 reediciones esenciales; 17 recopilaciones y 20 canciones que no han parado de sonar en nuestra oficina.

En 2015, los números y cantidades fueron similares.

Tras conocer lo que nuestros lectores piensan sobre algunos de los mejores discos del año, nos toca a nosotros exponer nuestra opinión sobre un año musical en el que a pesar del luto casi permanente, no han dejado de ocurrir cosas.

No hay ni ganadores ni perdedores, tan solo momentos y música; diferentes historias artísticas que han marcado lo que pensamos de este excitante 2016.

ANOHNI “4 DEGREES”/ “Drone Bomb Me”

Con la publicación de “4 Degrees“, el primer single del disco que vio la luz, ANOHNI exponía una canción emocional y compacta que aunaba a la perfección los distintos movimientos instrumentales con la voz de Antony, una voz que se modula con maestría sobre los muy matizados moods que se dibujan a lo largo de la canción.

Poco después salía a la luz “Drone Bomb Me“, y la propuesta se convirtió en definitiva: el segundo single es posiblemente la lección del año en cuanto a fusión de una composición Electrónica de altísimo nivel en comunión con el carácter Pop abstracto accesible para todo el mundo.

El vídeo de la canción, protagonizado por Naomi Campbell en una perturbadora y preciosa interpretación, muestra la modelo haciendo playback con la voz de ANOHNI mientras llora, y aparece de forma intermitente vestida con uniforme militar y con lo que parece ser una caracterización de la Estatua de la Libertad.

“”Drone Bomb Me” is a love song written from the perspective of a young girl in Afghanistan whose family has been executed by unmanned U.S. drones. She dreams of being annihilated.”

Ambas canciones resultan una ilustración perfecta de lo que ella ha concebido para el disco, no solo a nivel sonoro, sino también conceptual, una de las claves del álbum. Como ejemplifica la cita de ANOHNI sobre la segunda canción, el disco es una crónica de la destrucción del planeta y su vida, nuestra vida, a través de distintos pasajes: en “4 Degrees” se hace una recreación del Apocalipsis a través de la muerte de animales como peces, pájaros y perros.

Pero la clave del proyecto, y punto más interesante, es la voluntad Pop que envuelve todo el trabajo. ANOHNI utiliza la propia fama de Antony y su sensibilidad, el estatus y creatividad de OPN, y el estilo y la experiencia como productor de mainstream vanguardista de Hudson Mohawke para esta carta abierta al mundo: una crítica mordaz del modus operandi en el planeta que se ilustra con esa ambigua unión sonora. (AM)

Kanye West “Famous”

George W. Bush, Anna Wintour, Donald Trump, Rihanna, Chris Brown, Taylor Swift, Kanye WestKim Kardashian, Ray J, Amber Rose, Caitlyn Jenner y Bill Cosby descansan angelicalmente y desnudos uno al lado del otro, después de hacer lo que podría ser la orgía más mediática de la historia.

Antes de entrar en el siniestro departamento, lo primero que vemos es una imagen celestial del sol y las montañas, para descender a ese limbo donde los famosos descansan. Un mirón se ha colado en el selecto recinto y les graba a todos con una cámara VHS, de muy cerca, intentando no hacer ruido con su respiración perturbada. Y eso es lo que nos llega: los archivos en bruto yuxtapuestos con cortes sin montar, registrados por alguien que repasa de arriba abajo unas figuras de cera.

Es esa agua turbia por la que Kanye West nos quiere hacer chapotear: el morbo imperante por ver los cuerpos desnudos de las celebrities pero, mirad qué grotescas y desagradables figuras de cera. Esta crítica de doble filo se hace extensiva a todas las lecturas que se le pueda hacer al vídeo.

Probablemente, todos se detesten entre ellos y, (“IRL”) hayan repudiado la escabrosa imaginación de Kanye West, que les ha colocado en esta escabrosa situación. Pero, a pesar del aborrecimiento o asco que algunos se puedan llegar a tener, hay algo que inevitablemente les une, de una forma casi-divina y que escapa a su elección: la fama.

Y, como si todo hubiera sido una performance, aparecen los créditos y agradecimientos a la colaboración de todos los famosos implicados. Justo antes de aparecer un plano cenital que se va alejando progresivamente y nos muestra de forma bella, como si fuera un cuadro, aquella pieza bizarra y de mal gusto que habíamos estado presenciado junto al voyeur psicópata.

De repente, “beautiful morning“, oímos con el nuevo amanecer. Porque, al fin y al cabo, la noche no ha estado tan mal. (AM)

Floating Points “Kuiper” 

Escuchándolo en su versión de estudio, “Kuiper” recuerda a “NoBu”; manipulación orgánica de sintetizador se encuentra con un tipo de improvisación de esencia jazzística, aquella que supo hacer congeniar de forma brillante y futurista el Herbie Hancock de los 70.

Hoy, Floating Points y su sonido tienen propiedades que recuerdan al Hancock de entre “Sextant” y “Dedication”; reservado únicamente para los directos, “Kuiper” es una aventura de 18 minutos de duración en la que el británico relaciona un ritmo y cadencia progresiva con trazos de sintetizador modular.

“Kuiper”, una épica pieza que parece el resultado de juntar a Neu! con Carl Craig. El inglés se ha establecido en un formato de composición ligado a su propuesta con banda y en directo: largas interpretaciones en los que hay cierto grado de experimentación y en las que las cosas se desarrollan de forma moderada. (FP)

Drake “One Dance”

Si Drake ha podido es que todos podemos“, decíamos.  El de Drake es el lenguaje global que intenta escribir un ilegible “todos podemos llegar hasta aquí” si me tomáis como modelo. Un ejemplo del sueño canadiense.

Intenta decirnos eso mientras nos cuenta sus entresijos y problemas cotidianos derivados de su posición o su equipo de profesionales mezcla géneros y patrones musicales en un conglomerado preparado para todos los públicos y nacionalidades.

Ese lenguaje global que Drake tan bien sabe hablar le ha hecho acercarse a artistas emergentes, al Grime, al Dancehall y al UK Funky. Y por la misma regla, extenderlos a todo el mundo.

Es el caso de “One Dance”, sin duda alguna el éxito internacional del año en el mundo de la música.

La canción de Drake fue presentada hace menos de un mes como “la canción más escuchada de la historia de Spotify”, superando a una canción de Major Lazer y otros singles del propio intérprete.

La situación era si cabe más paradójica cuando sabemos que Drake es uno de los jugadores franquicia de Apple Music. “One Dance” ha superado esta misma semana los mil millones de reproducciones en Spotify, el servicio de transmisión online con más audiencia detrás de SoundCloud.

Drake sigue batiendo récords con “VIEWS” y la canción inspirada en el UK-Funky que tiene como colaboradores a WizkidKyla. (AM)

Escúchala en Spotify.

James Blake “I Need A Forest Fire” 

Resulta difícil distinguir si los ojos de James Blake son verdes o azules, tanto como identificar si los sentimientos que convoca su voz son de tristeza o alegría; al igual que Arthur Russell, su angustiosa entonación tiene ese poder de sugestión único y capacidad de colmar el espacio por sí sola. Al igual que el Góspel, James Blake puede estar sirviendo las plegarias más atormentadas y que notemos como la esperanza jamás se desvanece.

Según Aleix Mateu y la pieza que analiza su disco “The Colour In Anything” (un álbum que significaba un nuevo comienzo personal, y eso se denota en su actitud maximalista), Blake ya ha “tipificado su discurso”. Con la sucesión de dos álbumes notables alejados del ímpetu inicial, se puede decir que James Blake ha encontrado su propio espacio, y conoce a la perfección la reverberación y dimensiones del mismo.

En otras palabras: después de tres álbumes, el británico ha conseguido delimitar su propio Soul de ojos turquesa. Justo del color de los suyos: con un temperamento especial. Donde la simpleza se da la mano con la complejidad, donde la intensidad no se puede palpar de forma explícita y donde casi todo son contradicciones.

Cómo respiran los silencios, hasta cómo cada uno de esos samples vocales o percusiones interactúan una con la otra sin que haya diferencia de temperaturas. La forma en la que sostiene las melodías y las notas de piano, cómo ejecuta cambios bruscos y es capaz de crear varias canciones una encima de la otra, una tras la otra. (FP)

Frank Ocean “Nikes”

La música ha cambiado, la industria está cambiando y Frank Ocean es el mismo pero más completo que años atrás. Durante este tiempo el artista ha tenido todo el espacio necesario para desarrollar su visión. Con los dos álbumes y el fanzine ahora nosotros tenemos más de 40 composiciones y unas 360 páginas para descifrar todo el proceso.

Bólidos, brillantina, rodajes, una chica en un acuario, palmadas a traseros cubiertos de pintura dorada, zapatillas Nike, una vagina que emana luz y fotografías enmarcadas de A$AP Yams, Pimp C o Travyon Martin que aparecen bajo los focos de discoteca. Un trozo de ternera manoseada, un diablo, un Frank Ocean en plena muerte dramática y una chaqueta con tachuelas y otro Frank Ocean quemado cerca de la carretera.

Se hace difícil escuchar su voz cuando el repertorio sensitivo que supone “Nikes” presenta todas esas escenas que parecen no estar conectadas entre sí. Fragmentos y memorias audiovisuales en los que hay filias, instantáneas íntimas, fantasías, realidad, asfalto, teatro y fotos de Wolfgang Tillmans (el single del alemán “Device Control” aparece al final de “Endless”) tiradas en Berlín.

Más bien parece una filmación de todo aquello que ha afectado al músico en estos años. Una recopilación de experiencias y cambios de opinión. Según él mismo ha escrito en su Tumblr, ha vivido el “tiempo de su vida” mientras todo se ponía en su sitio de esta forma tan extravagante.

El carácter surrealista y desconcertante de la acción indica que la ambición artística de Ocean se ha elevado mientras le esperábamos: el vídeo relega a la inocencia a su último gran alarde de este tipo, “Pyramids”, y presenta comprimido el propio submundo del americano, un complejo escenario en el que se puede adivinar que su forma de crear está directamente afectada por su entorno.

Ocean crece fuera de la mirada pública y lo único encendido parece ser el micrófono que capta todas sus impresiones, traduce los encuentros y las nuevas amistades que pasan por su vida, los nuevos sitios que descubre y a todo lo que se expone. (FP)

BEJO “Mango”

Estos chicos están reinventando el Rap que llega desde las Islas Canarias. Las temáticas que escogen tienen que ver con su lúdico día a día, las vibraciones que transmiten son de desenfado y hedonismo: nada es demasiado agresivo ni demasiado denso.

Nada se parece a la forma en la que Bejo transmite sus pensamientos. Es la mejor muestra de que el archipiélago canario está cambiando: tras los Dae, Me Cago en Tu Padre y Calido Lehamo vienen los Locoplaya, el colectivo que el MC comparte con Don Patricio y Uge.

Con “Mango”, sobre un beat de Sume Beats, Bejo destapa con soltura su particular osadía lírica: en ningún momento hay un tono o sílaba más alta que la otra, y su forma de hilar es traviesa y original.

Si tenemos en cuenta a los BNMP, con un enfoque más centrado en la adaptación del R&B contemporáneo, podríamos calificar al territorio como uno de los más relevantes del momento.

NOIA “Nostalgia Del Futuro”

Cercanía y lejanía al mismo tiempo. La voz de Gisela Fullà-Silvestre convoca memorias que no han ocurrido. La “Nostalgia del Futuro”, como ella misma canta en el single que adelanta su primer release para los sellos Cascine y Buen Dia Records.

La barcelonesa, asentada en Brooklyn y con sus estudios de diseño de sonido en Berklee concluidos, está detrás del proyecto NOIA: Pop que retiene las propiedades del Ambient y en el que existe la luminosidad de la cadencia Balearic.

Gisela describe el EP como “un reflejo de muchas idiosincrasias”: “profunda soledad, rígidos hábitos alimentarios que recuerdan a una persona mayor, nostalgia de un futuro imaginado, memoria de un pasado mejor, pan con aceite de oliva y aguacate, masturbación…”. (FP)

Lorenzo Senni “Win In The Flat World” 

Una nítida, sublime y artificial euforia, conservando la emoción intacta. Lorenzo Senni llega a un nuevo capítulo o, si se quiere ver así, a la culminación de más de un lustro de experimentación con la estética y sonoridad Trance.

Desde sus experimentos editados en Editions Mego, Boomkat Editions y su propio sello Presto!?, el italiano ha definido uno de los enfoques más singulares de la vanguardia electrónica: desde el aislamiento de los arpegios característicos del género en lo que él mismo llamó “puntillismo” a un enfoque más completo que es el que veremos en “Persona”, su debut para Warp Records.

Después de “Superimpositions”, vienen 5 cortes originales que van a colocar a Senni y su sonido ante una exposición mucho mayor: sus líneas melódicas y repeticiones se han vuelto más finas si cabe, y otros elementos hacen su aparición en algo como “Win In The Flat World”, una cegadora y conmovedora composición.

La cercanía del proyecto hasta otros activos de la nómina del sello británico, tales como Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never, se reafirma en tracks como este.

J Dilla “The Shining Pt. 1 (Diamonds)”

No nos dejemos llevar por lo conmovedor del asunto; “The Diary” no es el mejor álbum que el icono de Detroit hubiera imaginado para sí mismo, pero revela lo que realmente podía y estaba dispuesto a ser.

“¡Bling Bling! Keep me on shine while I make the ching ching.”

Un álbum en el que si, quería e iba a mostrar su mejor versión: el Dilla real en los versos, el Dilla al frente del proyecto conduciendo a sus contemporáneos, el Dilla más completo que no hemos conocido hasta hoy.

“The Diary” resulta en la pieza del rompecabezas más importante, en “proceso” durante 10 años; un deseo perdido del de Detroit que no solo se recupera, llega ordenado y moldeado tal y como él lo hubiera querido.

“The Shining Pt. 1 (Diamonds)” es una muestra de R&B contemporáneo con el sello inconfundible de J Dilla, uno de los grandes arquitectos de la música urbana de hoy. (FP)

Mr. Fingers “Qwazars” 

La reaparición del mítico proyecto Mr. Fingers de Larry Heard ha sido una de las grandes noticias de este 2016.

De su EP “Outer Acid” (Alleviated, 2016) destaca especialmente el corte “Qwazars”, con esas propiedades tan sutilmente hipnóticas y sensitivas que tan solo Heard es capaz de diseñar; el corte recuerda a sus mejores momentos en la década pasada y más allá, como “The Sun Can’t Compare“, su pseudónimo como Loosefingers o partituras atemporales como “Missing You”.

La adhesión de un concepto relacionado con la ciencia ficción y el Cosmos aporta aún más sentido a un track de pulsación lenta y en la que las melodías y armonía parece flotar en algún compuesto desconocido. Es el mejor Larry Heard, y está de vuelta. (PC)

Bawrut “Ciquita”

Con este single, Bawrut ha conseguido establecer una fórmula electrónica tan personal como exitosa. 

“Ciquita” ha sido uno de los tracks más celebrados de la temporada por DJs de todo el mundo, un infalible arma club que combinaba el espíritu Acid House del Ralphi Rosario de los 90, el french touch y los rasgos latinos. (FP)

Vince Staples “Prima Donna” 

Un Staples que sale de rodar un videoclip se ve asaltado por la paranoia y, viendo su vida mediática desde la ventanilla del taxi, reencontrandose con ancestros africanos, o visitando el surrealista hotel Prima Donna, donde se hospeda Tupac, Jimmy Hendrix o Amy Winehouse, vemos una historia que consigue desvelar la narrativa que escondía el EP, con esos fragmentos grabados en cassette.

La obra de 10 minutos, en la que aparecen extractos de todas las canciones de “Prima Donna”, es una brillante creación audiovisual que mantiene los estándares que Vince Staples siempre ha mostrado a la hora de publicar vídeos.

La música se reproduce como si fuera una cinta de cassette. Ésta es la que el de Long-Beach parece registrar cuando abre con “Let It Shine“, una grabación casera en cinta donde se entona de forma depresiva una letra luminosa y a la que se va recurriendo a lo largo del disco.

Vince Staples extiende su discurso claroscuro sobre sonoridades electrónicas similares a las que nos tiene acostumbradas, con producciones de James Blake, No I.D. y DJ Dahi. Al micrófono con la ayuda de A$AP Rocky y de Kilo Kish. (AM)

Chance The Rapper “No Problem” 

Es el primer álbum lanzado sin sello discográfico, abrazando sin vergüenza la política de exclusividad en el mundo del streaming musical, que puede ganar un Grammy; un disco que además de regocija en esa situación singular todavía nada común en la industria, poniendo como ejemplo el single “No Problem”.

Junto a Lil Wayne, Chance The Rapper se declara al negocio de la música exponiendo su condición con alegría, acidez y autosuficiencia.

Chance The Rapper ha captado la energía y vibraciones que se encuentran en el Bop (en su local Chicago) y ha creado un disco de Hip Hop de dibujos animados; su propio libro para colorear en el que el énfasis sobre su infancia, sus amigos, su familia y todo aquello a lo que regresa para evadirse. (FP)

audio

Omar-S “Seen Was Set” (Norm Talley mix – BIG Strick vocal) 

Solo Alex O. Smith y sus colaboradores son capaces de crear un groove inolvidable con tan pocos elementos; aunque “The Best!” resulta una obra magna en todos los sentidos, desde el sonoro al sustancial, este momento, junto a Big Strick y Norm Talley, despunta por sí solo.

A bordo de FXHE, Omar-S lleva más de una década al frente de la nueva escuela electrónica en Detroit, siempre avanzando en la misma dirección, con la misma consistencia.

Música de baile sin temporalidad ni caducidad, capaz de elevarse por encima de cualquier contexto. (FP)

YG “Fuck Donald Trump”

Fuck Donald Trump“, corean YG y Nipsey Hussle con la gente de Los Angeles detrás. Llevan pancartas, hay pintadas y, al fin y al cabo, todo lo necesario para una manifestación: policía incluída.

“I like white folks but I don’t like you / All the niggas in the hood want to fight you.”

Los dos raperos coreaban su canción anti-Donald Trump, el presidente electo de Estados Unidos por el partido Republicano. En la canción, YG y Nipsey Hussle buscaban concienciar a su comunidad para que no apoyaran al líder de ultra-derecha, haciendo un repaso a sus propuestas y frases más polémicas.

La presión para que Trump no ganara las elecciones aparentemente no bastó. (AM)

Jessy Lanza “It Means I Love You”

La música de Jessy Lanza tiene un espíritu sencillo, desenfadado, relajado y también nervioso, y alegre.

En 2013, “Pull My Hair Back” inauguró un nuevo camino en el sello Hyperdub; si el R&B más nocturno y sensual ya había sido un género explorado en el íntimo álbum debut de Cooly G, “Playin Me” (2012), la canadiense Jessy Lanza daba con un discurso tan minimalista como accesible para el gran público, diferenciándose de cualquier cosa editada por Kode9 y su equipo en sus casi 10 años de existencia.

Con el segundo disco largo, “Oh No“, Jessy Lanza se ha convertido en un nombre a tener en cuenta para la electrónica contemporánea. Si con “Pull My Hair Back” consiguió llamar la atención y postularse con un discurso propio aún por acabar de perfilar, con el segundo álbum en Hyperdub ya ha presentado una personalidad definida y un sonido acorde desligado de la influencia de las tendencias actuales.

Oh No según la misma artista, “addressed to her own constant nervousness”, tiene como principal influencia las texturas y estética identificable de la Yellow Magic Orchestra.

It Means I Love You” fue el primer single en aparecer y el que de disipó cualquier duda de lo que estaba por venir: el sample de percusiones sudafricanas acelerado, la producción de Jeremy Greenspan (Junior Boys), ese sintetizador agudo y punteado, los momentos de Footwork y la voz subida de pitch de Jessy Lanza facturaban una de las mejores canciones del año. (AM)

Childish Gambino “Redbone”

Con el público celebrando su serie televisiva, el artista lanzó a finales de año “Awaken, My Love!“, un disco que se aleja del sonido imperante en el Hip Hop (y sobre todo en su Atlanta natal) para explorar la vertiente más alegre, íntima y Funk.

Redbone” fue el segundo single, una pieza íntima y amable con la que Childish Gambino nos convencía de que, irremediablemente, su disco tenía que ser escuchado. Además de mostrarnos el sonido de todo el álbum.

La canción es una versión actualizada del “I’d Rather Be With You” de Bootsy Collins, y su álbum un Delorean que viaja a 1970 y que consigue traer a la actualidad de nuevo el sonido de esa época.

Al día siguiente de escuchar el álbum, Questlove le llamó emocionado y agradeciéndole que apostara por este sonido. Algo similar sucedió con George Clinton, artífice de la mayoría de música en la que Gambino se ha inspirado: ha mostrado su pasión por el sonido que el nuevo álbum conseguía plasmar. (AM)

AGZ “100K pasos” 

La velocidad con la que las alternativas se convierten en los nuevos tópicos.

Resulta obvio que la escena musical urbana de nuestro país se ha desmarcado a velocidad de crucero de las cuestiones que muy poco tiempo se correspondieron con nuestra realidad.

Nuestro Rap nunca ha dado mucho dinero, ni ha estado envuelto en problemas reales; se ha construido sobre una imitación, sobre armas, dinero, chicas, drogas de atrezzo y la chulería como requisito obligado; todo eso son restos que ahora quedan flotando sobre un lago de indistinción.

Ahora que el Rap es una caricatura, un teatro, un reflejo y un entretenimiento, ahora que otras rutinas y problemáticas asaltan, Agorazein saben a que están jugando. Dicen lo que piensan y no hablan de cosas que no comprenden: amor, lidiar con ellos mismos y su categoría popular a diario, amistad y algo de desenfreno.

Hablan de ellos, de lo que les pasa, y por eso son capaces de conectar con tanta audiencia. Hay sectores que demandan más política, más sensibilización al Rap de ahora, pero el romanticismo y el sexo pasajero tiene más que ver con la juventud que lo consume.

Ellos siguen caminando, renovando su identidad sonora y creativa sin desacelerar en ningún momento; llevan ya más de un lustro a la cabeza de la escena musical urbana de nuestros país. (FP)

Andy Stott “Butterflies”

Andy Stott ya cambió el devenir de su discurso cuando apareció “Passed Me By”, influenciando a toda una generación de productores con su unión de Techno profundo y en cámara lenta con tratamientos industriales y de gran intensidad. Fue el año 2011 y allí se gestaron las bases a partir de las que se desarrollarían sus dos recientes largos, “Luxury Problems” y “Faith In Strangers”.

Como había revelado en directo y en alguna esporádica actuación, el de Manchester encuentra en el Grime una nueva fuente de inspiración para seguir desarrollando su personalidad camaleónica.

Aunque su nuevo single toma cierto aire del género británico, ahí no acaban sus influencias: el británico menciona a Yellow Magic Orchestra, This Mortal Coil o Dead Can Dance como nombres que han inspirado un trabajo que llegó este 2016 con el nombre de “Too Many Voices”.

“Butterflies”, una suave composición electrónica de claro hincapié soulful, desveló la sensibilidad Pop del artista como nunca antes se había reflejado.