#Route 2016

Un recorrido por los Álbumes del 2016

30+1 discos fundamentales para comprender al año musical.

22.12.16
Frankie Pizá

Este año no ponemos numeración. Hemos dejado de creer en los rankings. Nuestra ruta por los grandes acontecimientos musicales del 2016 no tiene jerarquías, tan solo protagonistas y títulos concretos. Rostros y sonidos; una ruta creada a partir del contenido que más congenia con nuestra personalidad como revista.

De todo un año de información, música y análisis surgen 31 álbumes fundamentales; 26 singles y EPs; 12 artistas que han dominado los focos y la industria a nivel internacional y local; 28 nuevas promesas que han dejado claro que seguiremos hablando de ellos; 13 editoriales que siguen enseñando con su labor que los sellos serán siempre necesarios; 25 reediciones esenciales; 17 recopilaciones y 20 canciones que no han parado de sonar en nuestra oficina.

En 2015, los números y cantidades fueron similares.

Tras conocer lo que nuestros lectores piensan sobre algunos de los mejores discos del año, nos toca a nosotros exponer nuestra opinión sobre un año musical en el que a pesar del luto casi permanente, no han dejado de ocurrir cosas.

No hay ni ganadores ni perdedores, tan solo momentos y música; diferentes historias artísticas que han marcado lo que pensamos de este excitante 2016.

Babyfather “BBF Hosted by DJ Escrow” 

I feel it in my chest now:
All the pain
Can’t get the vest out
It’s been too long, G” 

– DJ Escrow en “Deep” feat. Arca.

Dean Blunt no crea en vano. Casi todas sus obras, musicales o en exhibiciones de arte pop, como la de imágenes de Shutterstock con el ultrasónico “mosquito” sonando, mantienen un componente de crítica a aquello que le rodea, una provocación, un comentario muy alejado de lo obvio y que pretende hacer girar una vez más la tuerca.

Blunt usa procesos análogos para dibujar el contexto de su nuevo disco: apropiacionismo, iconos y elementos fácilmente reconocibles y, sobre todo, tangibles, que crean una respuesta inmediata y visceral en el oyente, como el “mosquito” para un adolescente.

Si nos sumergimos y exploramos el mensaje que subyace en “BBF Hosted by DJ Escrow” veremos que todos los elementos, desde la portada al estilo musical que Blunt elige (pasando por los elementos sonoros y su estructura interna), todo esta entretejido con el fin de dar fuerza narrativa a una historia o contexto en el que Babyfather y DJ Escrow nos quieren hacer vivir más que explicar, una historia o contexto que, como hemos dicho, subyace.

Lo primero que llama la atención es la portada: una foto bañada de azul y rojo y blanco, punto de partida de un viaje en patinete eléctrico por la cara B de la ciudad. Un recorrido por las sombras del orgullo inglés. Por ejemplo el distrito donde vive Blunt, Hackney. Porque, al fin y al cabo, ¿qué tan lejos puedes ir con un patinete?

Los ritmos que Dean Blunt crea, alejados de cualquier tipo de teoría musical, son loops sencillos, patrones repetitivos con largas frases de sintetizador de carácter DIY, música muy alejada de las superproducciones y los arreglos cuidados al detalle, así como de las ideas elitistas de la música: la del “guitarrista blanco” que piensa que el sampling “es una mierda” y que no es música, como dice.

“BBF Hosted by DJ Escrow” es un vector que se va dibujando a través de las continuas contradicciones entre iconos, para narrar y situar al oyente en el contexto de la “young, black, inner-city people specifically“. Para Blunt éste es su target, de donde recibe las vibraciones y a quién las devuelve e interpela con su música.

Es la gente de Hackney, uno de los distritos con más pobreza y criminalidad de Londres, una muestra condensada en un barrio del choque entre inmigración y política conservadora y racismo. Destino de muchos africanos de la diáspora, y ahora también hogar de sus hijos, Hackney es también una de las cunas del underground electrónico británico y del Grime, y de sus principales medios de difusión: la NTS Radio nació en algún lugar del borough.

Los pasajes de música evocadora, con largas frases de épicos sintetizadores o violines MIDI toman un tono profético y mesiánico gracias a la voz de DJ Escrow, narrando la vida en el barrio o creando spoken word digno de un poeta como James Massiah.

Pero lo profético no solo se queda en la actitud. Dean Blunt es un artista extremadamente inteligente que con este disco crea un diagnóstico sorprendentemente elocuente sobre la sociedad británica. La misma que meses más tarde daba el sí al Brexit. (AM)

“BBF Hosted By DJ Escrow”: el comentario irónico de una generación.

ANOHNI “HOPELESSNESS” 

Hopelessness” ha sido el renacer de Anthony Hegarty. El anuncio de que la cantante de Rock se iba a adentrar en mares electrónicos y experimentales en colaboración con el imaginativo Hudson Mohawke y una de las figuras capitales para entender la electrónica del presente, el abanderado Oneohtrix Point Never, hizo saltar todos nuestros sensores.

Después de dos imprescindibles singles que de forma elocuente describían y representaban el resto del disco, llegó el álbum de la renombrada ANOHNI demostrando que la idea de la artista no podía ser más clara y acertada.

La voz dramática de ANOHNI, la melancolía de sus largas palabras y esa furiosa denuncia escondida en las súplicas hechas canción convierten a “HOPELESSNESS” en uno de los documentos esenciales para comprender el año.

La disposición del fondo electrónico en las canciones deja una inmensa presencia vocal para ANOHNI, que consigue reconducir a todo su inmenso público hacia su nuevo discurso. En él, con una profunda sensibilidad, repasa algunos de los temas más candentes de la actualidad para hacer una carta abierta al planeta tierra, llena de desazón y tristeza.

Entre ellos encontramos la guerra y los Drones, los animales, el medio ambiente, el espionaje y los crímenes de Estado o la diversidad sexual y de género, encarnada por la misma Anthony hegarty y su nueva apariencia.

Un disco emocional y compacto que aúna a la perfección los distintos movimientos instrumentales con la voz de Hegarty. Se convierte en una lección inmejorable que fusiona la composición electrónica de vanguardia con el carácter Pop de ANOHNI y retrata como nadie un “mundo roto” que nos afecta a todos los que lo habitamos. (AM)

Kendrick Lamar “untitled unmastered.”

Transparente, libre y sin ataduras, “untitled unmastered.” revela como ningún otro título la magnitud de un artista capaz de representar a toda una comunidad, el modelo que los grandes de la revolución del Jazz querrían dejarnos como ejemplo.

Kendrick Lamar está haciendo el Jazz para las nuevas generaciones, construyendo el espíritu y expresión musical que los grandes genios afroamericanos querrían dejarnos como ejemplo para el futuro.

Un improvisado nuevo álbum lanzado coincidiendo con “TLOP” que ha sido la prueba definitiva para calibrar a un artista prodigioso y comprender totalmente sus aspiraciones como músico y fenómeno social.

El álbum, compuesto de grabaciones inéditas y sin masterizar incluyendo algunas de las piezas interpretadas en conciertos y televisión, incluye contribuciones como las de Thundercat, Cee-Lo, Jay Rock, SZA o Bilal. (FP).

Escúchalo en Spotify.

Shinichi Atobe “World”

Lo único que a simple vista diferencia a “Butterfly Effect” y “World” es la variedad de escenarios que presenta el título más reciente con respecto al álbum debut de Shinichi Atobe. Incluso ambas portadas siguen el diseño inspirado en los discos de librería o bandas sonoras editadas por los sellos italianos Rhombus o Nereide.

La introducción y “World 1” evocan al Larry Heard de finales de los 80 y principios de los 90; la línea de bajo a base del Yamaha DX7 y el planteamiento con acordes jazzísticos que recuerda a alguna composición del “Love’s Arrival”“World 2” parece haber sido facturado por Stewart S. Walker y “World 3” se asemeja a un loop de alguna de las más viejas ediciones de la Buddha Machine.

Mientras que en “Butterfly Effect” se observaba coherencia, en “World” se apuesta por lo contrario: tras una sola reproducción percibimos un planteamiento que ha situado simples loops entregados por Atobe y los ha vestido con forma de álbum. Apenas existe narración y en esta ocasión los rasgos se distancian unos de los otros.

Esencialmente no se sigue lógica en el diseño sonoro que conectaba con el único EP del japonés hasta 2014, aquel “Ship-Scope”, algo que sí se adivinaba en “Butterfly Effect”. Su álbum en 2014 desglosó todo un mundo sonoro que tras su aportación a Chain Reaction en 2001 había quedado oculto tras el silencio.

“World” contiene una mayor disparidad entre los tracks que de entrada puede decepcionar, aunque es esta distancia y falta de narrativa la que revela el poder de sugestión de un músico del que se desconoce prácticamente todo. No tenemos referencias en cuanto a sus procedimientos, ni detalles contextuales. Ni siquiera ha tomado parte en la masterización, a cargo de un Matt Colton que ha tenido que ingeniárselas para comprender qué hay en su mente.

En “World” encontramos composiciones que parecen inacabadas: loops de muy distinta índole preparados para comenzar a trabajar sobre ellos, aquellos que un productor suele una y otra vez escuchar hasta que finalmente le suenan convincentes. Parecen capturados justo en el momento en que iban a comenzar a degradarse con añadidos innecesarios.

Cualquier tira de adjetivos es insuficiente: Basinski, Basic Channel o GAS aparecen en nuestros recuerdos a medida que la repetición traspasa lo evidente. Atobe consigue mucho más con menos en “World”, desafiando de alguna forma a una actualidad en la que todo aburre de inmediato y donde evitar la temporalidad está al alcance de muy pocos.

Alcanzar lo esencial sin perderse en los detalles. (FP)

Chance The Rapper “Coloring Book” 

Es posible colorear tu propia vida, darle el color que prefieras y responder a las circunstancias sin perder el control de tu interior; un Chance The Rapper ultrapositivo y con sus registros vocales con un nivel extra de exuberancia, propone la alternativa del júbilo y la alegría cuando podría haber elegido la realidad. Expulsa su espiritualidad hacia fuera dejando atrás la opción de abrazar el nihilismo que otros contemporáneos prefieren.

Chance The Rapper ha captado esa energía y vibraciones que se encuentran en el Bop (en su local Chicago) y ha creado un disco de Hip Hop de dibujos animados; su propio libro para colorear en el que el énfasis sobre su infancia, sus amigos, su familia y todo aquello a lo que regresa para evadirse.

El artista reacciona ante la violencia refugiándose en sus recuerdos, imprime una carta de amor sobre la desigualdad. Desde ir a la iglesia hasta compartir un momento familiar en congregación; Chance quiere educarnos a colorear, escapar de la realidad y exagerar aquello que nos hace felices

Es el primer álbum lanzado sin sello discográfico, abrazando sin vergüenza la política de exclusividad en el mundo del streaming musical, que puede ganar un Grammy; un disco que además de regocija en esa situación singular todavía nada común en la industria, poniendo como ejemplo el single “Problem”.

En un curso en el que la “desconexión” del Góspel con su contexto clásico y reintroducción en el marco Hip Hop ha sido una tendencia al alza, “Coloring Book” es el álbum que mejor ha formalizado esta nueva forma de contemplar la religiosidad afroamericana. (FP)

Huerco S “For Those Of You Who Have Never (And Also Those Who Have)”

Después de unos pocos años postulándose como una de las jóvenes promesas del House más outsider a través de referencias para sellos como Proibito, el productor asentado en Nueva York Huerco S. se ha convertido en una de las sensaciones de este 2016 gracias a este disco.

Los nueve cortes que forman “For Those Of You Who Have Never (And Also Those Who Have)” (Proibito, 2016) discurren ante nosotros de forma meditativa, sin percusiones ni altibajos.

Paisajes ambientales que resuenan con cierto halo de eternidad inspirados por proyectos tan personales como la música de GAS y Hiroshi Yoshimura.

Ya hablamos de este álbum y la importancia de la “insinuación” dentro de su factura en este análisis. (PC)

Blood Orange “Freetown Sound” 

En algún rincón de Bed-Stuy, en Brooklyn, Binky y Tony se abrazan como aislados de todo lo demás. Sentado él en la cama se protege en ella de todo lo que hay fuera del pequeño apartamento neoyorquino.

Es la portada de “Freetown Sound“, un acto de libertad para Devonté Hynes convertido en disco. Se presenta como algo cercano a la mixtape, una amalgama de sonidos y historias que buscan obviar los cortes entre canciones para emular algo así como el pensamiento líquido y potenciar una narración que sigue la lógica del hipervínculo.

Puede pasar de imaginar Sierra Leona a hablar de la camiseta que lleva una chica en un concierto de A$AP Rocky y Tyler, The Creator, a entonar estribillos de Eddy Grant.

Si “Cupid Deluxe” es el disco hecho en Londres imaginando Nueva York, “Freetown Sound” es el disco hecho en Nueva York imaginando la capital de Sierra Leona, ciudad en la que nació su padre. Esta regresión es una muestra de su continua búsqueda de aquello más profundo, de la historia detrás de los iconos y de la interrelación de todos ellos.

El peso de lo específico, del detalle, para hablar de la identidad y ejemplificar todos esos conceptos que Hynes quiere ilustrar, se edifican sobre la observación directa de la ciudad en continuo movimiento y la lógica del sampleo y el collage.

Blood Orange lleva al estrado a innumerables influencias: de los saxos de John Coltrane en Nueva York al Caribe electrónico de Wally Badarou en Nasáu, las Bahamas. O el hibridismo sexual de la trans Olivia St. Laurent y de toda la comunidad queer de Nueva York, una de las máximas influencias para el artista.

También las sirenas de J Dilla y su técnica a la hora de muestrear la música. El disco, que esta envuelto en numerosos y geniales arreglos, busca continuamente el efecto collage y de sample, a pesar de que muchos de ellos hayan sido creados por Devonté. Al igual que los innumerables field recordings: el disco nos transmite esa esencia callejera con la continua integración de grabaciones de ambientes en Nueva York.

“Freetown Sound” es un acto de libertad en el que todo lo que ha rodeado a Dev Hynes es bienvenido, y necesario: pues en cada pequeño detalle o gran acontecimiento hay una parte del ADN del artista y de este disco. (AM)

Solange “A Seat At The Table”

Desaparecida del plano mediático y sin dar señales de estar interesada en él, de un día a otro nos encontramos con un primer plano de su cara al natural llenando la portada de un álbum que viene acompañado por una larga lista de colaboradores de lujo.

Era un nuevo álbum de Solange Knowles que llegaba sin avisar y sin haber despertado sospechas. “A Seat At The Table” es un producto totalmente coherente y labrado con plena consciencia desde el concepto a la forma a la puesta en escena.

Minimalista, tranquilo, espiritual, acústico, cómodo, relajado, como la confortable ropa deportiva y pijamas que visten los actores y actrices de los vídeos que se publicaron casi a la vez que el disco.

El álbum se presenta como una celebración de la cultura negra, con títulos como “Don’t Touch My Hair“, explícitos interludios y obvias referencias musicales y culturales detrás de cada canción.

“A project on identity, empowerment, independence, grief and healing.”

Lejos de arriesgar, explorar nuevos caminos creativos o presentar formas que denuncien la situación racial en Estados Unidos, la artista de 30 años ha presentado un disco suave, extremadamente accesible y quizá también necesario para expandir ese discurso a otras franjas y sectores de la población.

El alud creativo se complementa con un libro de 112 páginas con poemas y fotografías y dos vídeos realizados meticulosamente, con especial cuidado en la fotografía y una celebrada dirección de arte, precisamente a cargo de la catalana Carlota Guerrero.

Solange comparte micrófono con Lil Wayne, Sampha, The Dream, BJ The Chicago Kid, Q Tip, Kelly Rowland, Nia Andrews y Kelela,en orden de aparición. (AM)

Peder Mannerfelt “Controlling Body” 

En “Controlling Body” (Peder Mannerfelt, 2016), este productor sueco crea bucles que giran en torno del protagonismo de la voz de Cameron Mesirow (Glasser), aparezca esta figurativamente o de forma desdibujada.

Este es el factor común de esta serie de loops que avanzan con una pulsación industrial ralentizada que atrapa sin necesidad de remarcar el beat, guiando unas expansiones cuya intensidad amenaza pero no explota.

En los cortes encontramos trazos de la herencia tribal de su “The Swedish Congo Record” (Archives Inérieures, 2016) reinterpretados desde la estética Bass abstracta y futurista que marca el trabajo de uno de los productores más interesantes de la escena experimental actual. (PC)

Ka “Honor Killed The Samurai”

El último hombre en el templo Shaolin. Camina cabizbajo murmurando con el aspecto de Ka, un rapero que ha sabido convertir su excoriación musical y narrativa en un espejo universal para cualquier oyente.

Muchos raperos suplen su falta de lírica, ideas y realidad con grandes producciones y alardes, más imagen que hechos o actitud. Muchos MCs se encadenan a sonadas colaboraciones y compran beats caros a los más codiciados beat-constructores del momento, creyendo que así conseguirán el valor añadido que su posición les debe otorgar.

Si comparamos cualquiera de esos raperos que tienes en la cabeza con Ka, es más que evidente que el de Brooklyn camina en una dirección muy opuesta, un nivel mayor de seguridad, sensatez, simplicidad y manipulando con destreza un factor casi inexistente en el Hip Hop de hoy: el “contenido emocional”.

La voz de Ka mantiene los niveles de tono y nunca oscila en ganancia, se conserva tranquila e imperturbable sobre un relato de fantasía apocalíptica en la que Ka es el último transmisor, aquel que elegiríamos para representarnos como último hombre en la tierra.

“Honor Killed The Samurai” es su álbum más trágico, de más profundidad introspectiva y con un sonido que revela una segunda visión a las dinámicas y tradición post-Wu-Tang Clan. (FP)

Omar-S “The Best!”

Es una cuestión de trascendencia. Ya lo decía la propia nota de prensa: “atravesando las tendencias y reforzando su sitio entre los clásicos”. Cada álbum de Omar-S se ha convertido en un ejemplo de lo que significa “mantenerse real” en los tiempos de la aceleración y la superficialidad.

A bordo de FXHE, Alex “Omar” Smith lleva más de una década al frente de la nueva escuela electrónica en Detroit, siempre avanzando en la misma dirección, con la misma consistencia. Música de baile sin temporalidad ni caducidad, capaz de elevarse por encima de cualquier contexto.

En “The Best!” estamos ante el mejor y más completo trabajo del productor; los fundamentos que han conducido toda su obra están presentes, desde la simplicidad y la emotividad al ángulo más agresivo; tracks como “Seen Was Set”, con brillantes contribuciones, la solidez de “Chama Piru’s” o la orfebrería de “Ah’Revolution (Poli Grip For Partials Mix’Nik)” junto a Amp Fiddler hablan por sí solas.

Norm Talley, O B Ignitt o Kyle Hall, así como el nuevo talento John FM y el productor de Bristol, Tom Buggs, colaboran en el acabado y proceso de un disco con el que Omar S sigue haciendo historia sin abandonar su realidad. La de Detroit. (FP)

Cauto “Cauto” 

Un proceso lento y comedido, pero sobre todo libre. Sin presiones, sin expectativas que compriman la creatividad. Desde fuera, así vemos a Cauto: uno de los talentos catalanes que mejor representa la esencia de Disboot, un tipo tranquilo que ha confeccionado su primer álbum durante los últimos años de “aparente inactividad”.

“Prova A Veure Si Ets Capaç De Menjar Pedres” es ya una realidad: un disco que suena a culminación de un sonido que el de Banyoles ha estado esculpiendo desde su debut en Dutty Artz en 2008.

Este LP, la referencia más esperada por el sello del Poblenou desde su fundación, es también una prueba de su voluntad y sólida identidad como marca y colectivo.

9 composiciones que se tienen que escuchar en orden, de forma correlativa, ya que suponen una cronología vital para el productor: piezas que convocan diferentes momentos en Berlín, Barcelona o su hogar natal.

A nivel musical, Cauto explora sus influencias más tempranas, como el folklore tradicional catalán y el Hip Hop clásico, así como matices levemente psicodélicos e incluso similares al Footwork (“Veure”). Encinas conserva además su cadencia particular: un sonido ligero y a su vez trascendente y emotivo. (FP)

Fiera “Aljarafe” 

Extirpado de Pony Bravo, Fiera es un dúo sevillano que practica la forma más elemental, minimalista y cruda del post-Punk bailongo.

Canciones lineales a base de repetitivas líneas de bajo, cajas de ritmo que suenan a chatarra, vocales entre vacilonas y desquiciadas y amagos de delirio ruidoso. Incluso conexiones con el Footwork.

Seis años después de su debut homónimo, con “Aljarafe” (Humo, 2016) Fiera han reaparecido con uno de los discos nacionales de “rock” de este año. (PC)

Shackleton “Devotional Songs”

Shackleton se acerca cada vez más a la energía de Coil o grupos como Tasaday; en “Devotional Songs”, Ernesto Tomasini escenifica mejor que nadie el mundo alternativo del productor, entre lo ceremonial y la ciencia ficción.

Desde que fundó Woe To The Septic Heart, Sam Shackleton ha ido perfilando su propio idioma sonoro, retrocediendo, alejándose de la funcionalidad club, componiendo piezas más largas y cada vez más dejando entrever ese tipo de influencias.

Casi podríamos imaginar que todas esas energías ocultas que una vez se transmitieron como un virus entre la escena industrial y post-Punk británica se hayan reunificado en una sola persona. O quizá las energías esotéricas que asolaron toda Europa en los 80.

Todo lo que dibuja Shackleton es profundamente idiosincrásico; desde la afinación de los timbales, la incorporación de melodías de órgano solemne, las influencias orientales, ritualistas y africanas a sus planteamientos en forma de “movimientos” o la manera en la que usa muestras o voces reales.

Su último título en formato álbum en 2012 hizo visible la realidad paralela en la que convive física y musicalmente: atrás quedaron los éxitos de Skull Disco y su etapa más influyente, Shackleton tan solo puede ser mejorado por él mismo y (en él) las líneas genéricas del Dubstep o el Techno se han difuminado para convertirse en algo único.

Su música vive ajena a cualquier alteración o tendencia exterior y tan solo escuchar la dinámica de los platillos o secuencias de charles comprendemos que estamos ante un alquimista en cuanto al “diseño sonoro” se trata.

“La música más alucinatoria de Shackleton hasta el momento” comentan desde Honest Jon’s. Encontramos al inglés incorporando nuevos instrumentos (el vibráfono de Raphael Meinhart y el piano y los teclados de Takumi Motokawa) y dando forma a unos planteamientos más complejos, dejando espacio a las interpretaciones de Tomasini.

Todo junto retrata al Shackleton en su tonalidad más trágica y teatral, dejándose influir por el extravagante animal escénico que es el siciliano; en los 90 conocido por su rol de renovador del cabaret como The Electro-Castrato, comediante y actor de teatro experimental con más de 30 años encima de los escenarios, detrás de su voz de cuatro octavas se esconde algo a menudo siniestro.

“Devotional Songs” parece cerrar un círculo: Tomasini ya colaboró en el pasado con Peter Christopherson (Coil, Psychic TV, Throbbing Gristle) y su contribución aquí amplifica las propiedades de la reciente música de Shackleton. El italiano, residente en UK desde hace años, debe haber identificado al productor como único portador de esa “energía”.

Se describen rituales, desolación y la intención es llegar a lo más profundo y podrido de la mente humana. Y por tanto de nuestra naturaleza como sociedad: Shackleton crea una expiación tan minimalista que ninguna otra que podamos imaginar combina tanto con nuestros tiempos ultra-tecnológicos. (FP)

Mica Levi & Oliver Coates “Remain Calm”

La simple unión de Mica Levi y Oliver Coates para este “Remain Calm” ya era reclamo suficiente para valorarlo detenidamente: Mica Levi lleva tiempo haciendo un trabajo creativo inmejorable al frente de Micachu and The Shapes, pero sobre todo con su trabajo como compositora de bandas sonoras, por ejemplo la esencial música de la película Under the Skin o la más reciente Jackie.

Oliver Coates por su parte es un violoncelista de la London Contemporary Orchestra que este año publicaba también “Upstepping“, un álbum en solitario donde exploraba la libertad expresiva del cello sobre nerviosas y minimalistas texturas electrónicas.

“Remain Calm” es el fruto de una jam improvisada en los estudios de la NTS y recoge esa frescura del arte improvisado y algunas piezas conmovedoras. Mientras Mica Levi juega con los aparatos electrónicos Oliver Coates hace lo propio con su cello, creando alternancias entre una y otro para dibujar paisajes tan evocadores y etéreos como fugaces y escurridizos.

A pesar de algunos patrones Techno o 2-Step que aparecen en algún momento del disco, toda la obra se construye a partir de la imaginación y el sentimiento del momento, sin ningún tipo de corsé rítmico que lo haga adaptar.

Así los paisajes y las ambientaciones electrónicas o del cello son mucho más potentes y son el hilo conductor de cada pequeña pieza, que se va edificando hasta llegar a su forma óptima para desaparecer.

Los cortos samples loopeados de Mica Levi parecen guiar los rasgueos del cello o las suaves y largas notas tocadas con el arco que cargan de emotividad la canción. El momento cumbre llega con “Barok Main“, la ambiental pieza que sirvió de single para el disco y que justifica las canciones que la anteceden en el disco como pequeños peldaños por los que ir subiendo hasta llegar ahí.

“Remain Calm”, además de reforzar la relación entre una compositora genial como Mica Levi y un músico creativo como Oliver Coates, es un pequeño documento de 27 minutos que contiene íntimos paisajes creados de forma libre en el estudio de radio, como un pequeño libro que contiene pasajes memorables. (AM)

Jessy Lanza “Oh No”

En 2013, “Pull My Hair Back” inauguró un nuevo camino en el sello Hyperdub; si el R&B más nocturno y sensual ya había sido un género explorado en el íntimo álbum debut de Cooly G, “Playin Me” (2012), la canadiense Jessy Lanza daba con un discurso tan minimalista como accesible para el gran público, diferenciándose de cualquier cosa editada por Kode9 y su equipo en sus casi 10 años de existencia.

En 2016, Jessy Lanza tiene ya su propio paradigma de R&B; le ha bastado un segundo álbum soberbio, ligero e imaginativo para dibujar un modelo de canción contemporánea personal y a la vez conectada con los dilemas del presente.

Lanza no tiene miedo a la complejidad del Footwork, congenia con él de forma homogénea; en “Oh No”, un disco “que referencia el propio nerviosismo” de la artista, lleva a un nuevo nivel lo que comenzó con singles como “You Never Show Your Love”, junto a DJ Rashad, Taso y DJ Spinn. (FP)

Skepta “Konnichiwa” 

Cuando entrábamos en esta década, a Skepta se le notaba decepcionado; quería empezar de cero, ser él mismo y gritar lo más fuerte posible que “aquel no había sido él”. A partir de ese single, el primer producto que daría su ejercicio de anti-complacencia, se iniciaba el camino hasta hoy.

En “That’s Not Me”, allí comenzó a intuirse el Skepta de “Konnichiwa”, el anti-autoriatio y que rapea en estado de permanente desconfianza: el que arremete con la prensa, la industria del consumo, la gentrificación, las fuerzas del orden, la política o el racismo endémico que acontece en su país. Con brutalidad e inteligencia al mismo tiempo, pero sobre todo con un mensaje que transmitir.

Un cuarto álbum de estudio fiel a sus raíces y que consigue confirmar la idea de que el éxito principal de la renovación Grime no es su definitivo aterrizaje en Estados Unidos, sino conseguir trascender más allá de la clase obrera negra británica.

Convertirse en un instrumento crítico y sensibilizar a oídos de todo el mundo es algo que no consiguió “Boy In Da Corner”, el álbum más icónico del Grime y el más comentado tras “Konnichiwa”, que llega 13 años después para subrayar el renacimiento del género. Hoy una nueva generación inglesa de todos los colores se siente identificada con los versos de un Skepta patrocinado por Uniqlo y que ha ganado el Mercury Prize.

La visión (consciente) que Skepta tiene de UK es la misma que comparten Babyfather o GAIKA, diferenciándose únicamente en la forma en la que se cuentan las cosas y se traslada el desencanto con un país que no representa a todos, difiriendo en el decorado musical, retórica y los instrumentos que utilizan.

Sarcasmo, reflexión y rebeldía, siendo ésta última la característica que adjuntaríamos al londinense de padres nigerianos que está llevando su visión mucho más lejos, encabezando a un Grime que debe tener más cuidado que nunca para no perder la conexión con sus raíces.

La maquinaria mainstream está sobre sus hombros preparada para poner a las grandes voces del momento al mismo nivel que las grandes voces del Hip Hop norteamericano. Un disco que es el emblema de la renovada importancia del Grime en nuestro tiempo. (FP)

A Tribe Called Quest “We Got It From Here… Thank You 4 Your Service” 

We will complete our Paths of Rythm…” decían, y así ha sido.

El nuevo y último disco de A Tribe Called Quest se titula “We got it from Here… Thank You 4 Your service” y es el que cierra el ciclo musical de la banda para siempre.

El disco se gestó antes de la muerte de Phife Dawg pero desafortunadamente ha sido póstumo para el legendario rapero. También ha sido el primer álbum socialmente relevante con potencial para llegar a una gran mayoría de ciudadanos americanos que se publica después de la victoria de Trump.

En este sentido, el disco se convirtiéndose en una pieza clave para comprender la realidad de la gente en el norte de America, como algunos ya han señalado y calificado de “post-Trump Art.

Que así sea no es una anécdota: el disco se ha convertido en su primer disco número uno en Billboard en 20 años.

El disco, además de convertirse en un espacio para rememorar el estilo de Phife Dawg, es sobre todo una nueva pieza creativa que sirve para demostrar una vez más el talento de Q Tip al micrófono y mostrar que la fórmula que hizo grandes a ATCQ todavía funciona (sin olvidar la larga y reluciente lista de colaboradores). (AM)

Frankie Reyes “Boleros Valses Y Mas” 

Estándares latinos trasladados a una tonalidad electrónica que implica un tipo de nostalgia muy cercana a la de Leyland Kirby y su alias The Caretaker. El autor ha querido capturar la esencia de esos clásicos que relaciona directamente con su familia y raíces puertorriqueñas.

“Flor de Azalea” es un bolero de Los Panchos que en manos de Gabriel Reyes-Whittaker parece interpretado por Hugo Montenegro. El icónico bolero “La Comparsa” mantiene su espíritu pero gana en nuevas interpretaciones gracias a las texturas del Oberheim.

Un ejercicio de “modernismo latino”, com el autor mismo lo ha llamado que suena como nada que hayamos escuchado nunca. A Reyes se le conoce también por los proyectos Gifted & Blessed, The Abstract Eye, GB o The Reflektor. (FP)

Equiknoxx “Bird Down Sound”

Si escuchamos “A Rabbit Spoke To Me When I Woke Up” encontramos Dancehall futurista y de alguna forma basado en una técnica parecida a la deconstrucción; no son riddims que llevan a un nuevo nivel la estética como en su momento pasó con Tapes o Jahtari, sino más bien le dan una vuelta al concepto de lo que debe ser un riddim.

Equiknoxx es una escuadra de productores y artistas basada en Jamaica formada por Gavsborg (Gavin Blair), Time Cow (Jordan Chung), los principales miembros, y Bobby BlackbirdKofi Knoxx; el álbum “Bird Sound Power” hace referencia a su recurso más común, los “sonidos de pájaros” procesados y contiene vocales de Kemikal, Shanique Marie o el desaparecido J.O.E. (protagonista de uno de los mejores álbumes Reggae del 2012, “Man From Judah”).

Dancehall como nunca antes lo hemos escuchado; un enfoque radical, complejo y a la vez expresivo que relaciona el género con nuevas tendencias como el Footwork y por tanto lo expone a una posible revolución. (FP)

Frank Ocean “Blonde” 

De forma algo dramática, las cuestiones que van más allá de lo musical han restado protagonismo a lo que hay en “Blonde”; en la reaparición de Frank Ocean hemos visto reflejado un nuevo paradigma para la industria musical, un nuevo modelo conformándose sobre la aceleración del consumo cultural, y se ha expuesto una nueva forma de artista en una época en la que los álbumes vuelven a ser tan importantes como los singles.

5 años de música de Frank Ocean, en tan solo 3 días; la mayor polémica con un servicio de streaming implicado hasta la fecha, y la intuición de que la próxima batalla por el control de la industria sea entre las discográficas y los gigantes tecnológicos. La certeza de que un modelo de artista autónomo capaz de funcionar sin intermediarios está más cerca que nunca.

Primero “Endless” y “Blonde”, la ruptura definitiva con Def Jam y Universal Music Group, el producto de años de experiencias personales y artísticas para un joven en continuo aprendizaje que ha querido recordarnos con estos trabajos que él es tan humano como nosotros.

En su nueva música Ocean atrapa la inocencia, la emoción ante las nuevas experiencias, el hedonismo, el amor y el autoconocimiento constante con su escritura sincera y poética; nos cuenta en más de 40 composiciones cómo se ha sentido desde “Channel Orange”. En singles como “Nikes”, percibimos a un intérprete que se caído y levantado en varias ocasiones.

“Blonde” es un capítulo más en la trayectoria musical de Frank Ocean; uno que habla de nuevo sobre él mismo y el momento presente con transparencia, aquello que es precisamente lo único que no ha cambiado desde “Channel Orange”. El contexto musical es distinto, la forma de exponerlo ha sido distinta y también lo ha sido nuestra forma de consumirlo.

Un álbum que no estará presente en los Grammy; algo que a Ocean ha alegrado más que decepcionarle. (FP)

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Kaitlyn Aurelia Smith / Suzanne Ciani “Sunergy” 

En los comienzos de la década de los 70, la artista experimental Suzanne Ciani ya intentaba controlar el “temperamento natural” del sistema electrónico Buchla; fue una de las primeras mujeres en comprender que aquel instrumento debía servir para explorar nuevas posibilidades sonoras y no imitar la música del pasado.

40 años después de que Ciani se presentara con el Buchla 200 en dos conciertos que se han editado por primera vez este año, Kaitlyn Aurelia Smith publicaba “EARS”, intentando recrear el sonido de una “jungla futurista” apoyándose en el mismo sintetizador modular.

Es el nexo en común de las dos exploradoras, un instrumento que vive una reinserción gracias a las nuevas reproducciones y el nuevo auge de los sistemas modulares. Es también sobre lo que se construye “Sunergy”, un álbum conjunto que ambas han grabado para la 13ª edición de la serie FRKWYS de RVNG Intl.

Un disco “shaped by slow, pulsing forms and sinuous, melodic sequences that conjure both an oceanic world and the unlimited sound made possible by modular processing.” La nota de prensa informaba que el material ha sido concebido en casa de Ciani, en Bolinas (California) y que Smith ha usado el Buchla 200 y Ciani el Buchla Music Easel. (FP)

Rashad Becker “Traditional Music of Notional Species Vol II” 

Tres años después de su primer trabajo, el mago de la masterización vuelve con otro tratado de sonido.

En “Traditional Music Of Notional Species Vol. II” no encontramos canciones al uso sino ensayos en los que el pitch y el tono se modula y distorsiona destilando tensión, disonancia e intensidad con  una fuerza física abrumadora.

Posiblemente uno de los discos más incómodos de este 2016 a la vez que una de las referencias más excitantes para los seguidores de la música experimental. (PC)

Jameszoo “Fool” 

Un artista llegando a “una tregua consigo mismo”; mientras, debatiéndose entre el minimalismo y la exuberancia, la alucinación y la reducción fundamental, el Jazz y las técnicas electroacústicas. “Fool” es el disco más personal del artista holandés y lo más arriesgado que ha editado Brainfeeder en su existencia.

Una rareza, una peculiaridad en sí misma que plantea un nuevo acercamiento jazzístico en la era digital; psicodélico, ultra expresivo y capaz de crear en el oyente un daño irreparable.

Este título muestra como ningún otro que el afán de Brainfeeder por explorar las líneas convergentes entre Jazz, Funk y vanguardia no se ha acabado; una apuesta por un artista singular y una idiosincrasia musical muy distanciada de cualquier sinónimo.

Intervienen figuras de envergadura clásica como Arthur Verocai y Steve Kuhn; se trata casi de una renovación contemporánea del Jazz eléctrico de los Joe Zawinul o Weather Report en manos de una especie de nuevo Frank Zappa. (FP)

Childish Gambino “Awaken My Love” 

A excepción de la mayoría de raperos, parece que todos nos sentimos suficientemente cómodos para tratar a Childish Gambino de Donald Glover, su nombre de pila. Sobre todo si hemos visto el inteligente y realista retrato de Atlanta y la cultura afroamericana que el rapero, actor y guionista en cuestión creó: Atlanta.

Siendo él mismo el protagonista, en Atlanta parece que ahora conozcamos profundamente al tierno personaje de Donald Glover y nos sintamos mucho más cercanos a él.

Con el público celebrando su serie televisiva, el artista lanzó a finales de año “Awaken, My Love!“, un disco que se aleja del sonido imperante en el Hip Hop (y sobre todo en su Atlanta natal) para explorar la vertiente más alegre, íntima y Funk.

El disco en ocasiones se convierte solo en versiones actualizadas de artistas de los 70, como es el caso de la genial “Redbone” y el “I’d Rather Be With You” de Bootsy Collins.

Pero Childish Gambino consigue actualizar la fórmula de forma satisfactoria y traer de nuevo a la actualidad un discurso muy arraigado a la cultura afroamericana que, a la vez, le hace escapar del discurso predominante en el Hip Hop en el que el hombre negro parece estar obligado a encajar de una forma muy determinada. Una idea que conecta plenamente con lo que se propone en su serie.

Tal como él explica:“We were like, ‘No, he’s a drug dealer, he makes enough money to live in a regular apartment. There were some things so subtle and Black that people had no idea what we were talking about.” (AM)

James Ferraro “Human History Vol. 3” 

El regreso de James Ferraro con “Human Story 3” no decepcionó. Es muy probable que no nos equivoquemos si decimos que James Ferraro es uno de los artistas más relevantes de nuestra época, o como mínimo uno de los más certeros.

Desde su seminal “Far Side Virtual” hasta el “Human History Vol. 3” ha habido mucho recorrido y las formas han ido variando, pero después de las nuevas vías de exploración mediante, por ejemplo, el ruidoso “Skid Row”, el autor de “Far Side Visual” regresó a su origen en una pieza de música de cámara para músicos MIDI.

Como dijimos, “el discurso de James Ferraro es siempre el mismo: un profundo desapego al mundo capitalista y global que impera en todo el mundo y que tiene como gran punta de lanza su New York natal”, y en él tiene elementos de sobra que analizar.

Con canciones como “Security Broker“, Ferraro consigue componer su particular banda sonora para el Leviatán americano a través de un Broker que anda por Wall Street.

“Hacia dónde va a viajar la humanidad a partir de ahora”, se pregunta FerraroProponía una respuesta en el vídeo que publicó junto al disco, “Plastiglomerate & Co.“: una recreación en 3D de gente autómata desfilando por no-sitios de forma totalmente idiotizada. (AM)

Anderson. Paak “Malibu”

Soul, R&B, Rock, Hip Hop y experimentación dándose la mano y rodeando al virtuoso Anderson .Paak.

Uniéndose a la nueva ola de discos transgresores que se convierten en imprescindibles, clásicos que operan como instrumentos de mensaje y reivindicación, como “To Pimp A Butterfly” de Kendrick Lamar o “Black Messiah” de D’Angelo, “Malibu” fue “la primera gran justificación del año en estos términos”, como apuntábamos en nuestro primer análisis.

La música de Anderson .Paak no deja nada al azar: selecciona y filtra cuidadosamente sus influencias y las reproduce “bajo un mismo patrón plenamente distinguible”. El disco es un claro diálogo entre pasado y futuro en el que su infancia y adolescencia interpretando en la iglesia se cristaliza en el tono evangelista que su voz adopta.

“Un talento arrollador en su mejor momento y con toda una página en blanco por rellenar, acercando las experiencias personales de un modesto hijo de una granjera surcoreana y un piloto de las fuerzas armadas que acabó en la cárcel”, decíamos.

La polivalencia y la forma tan personal que adopta su música nos indica que no estamos delante de un buen interprete, si no de un artista que consigue hacerse dueño de su discurso y de su música, que puede adaptar cualquier música que le llegue a su proyecto y reconvertirla en un engranaje que trabaje para un propósito concreto. En este caso: “Malibu”.

Jenny Hval “Blood Bitch” 

Pop oscuro, de sintetizador y sonidos etéreos que se levantan sobre un sonido Lo-Fi, como una película de terror.

Así suena “Blood Bitch“, el disco de Jenny Hval que, si bien se aleja de su anterior álbum “Apocalypse, Girl“, labra una historia en honor a “las vírgenes, las putas, las brujas, las soñadoras y las amantes”.

Todo ello lo hace a través de la sangre y la figura femenina. Como si de un viaje por el tiempo y el espacio se tratara, Jenny Hval nos lleva con ella a andar entre brujas y vampiros, rodeados por el olor de la sangre menstrual.

Creado con la ayuda del productor de Noise Lasse Marhaug, Jenny Hval nos sitúa en el centro de su Pop vanguardista gracias a las efectivas capas de sonido, grabaciones de campo y discursos hablados, mientras discute las “identidades de género colectivas e individuales”, así como el Apocalipsis.

“Blood Bitch is an investigation of blood. Blood that is shed naturally. The purest and most powerful, yet most trivial, and most terrifying blood: Menstruation. The white and red toilet roll chain which ties together the virgins, the whores, the mothers, the witches, the dreamers, and the lovers.”

El octavo álbum de Jenny Hval es una pieza tranquila y abstracta que logra llamar nuestra atención de nuevo hacia esa poética de lo oscuro que esconden sus procesadas voces celestiales, elemento indispensable para construir el mundo oscuro de sangre y fuego. (AM)

YG “Still Brazy”

En una época convulsa, en la que la música se ve obligada a ser interpretada como arma política además de cultural o estética, “Still Brazy” se salta el momento de reflexión. En el contexto de la comunidad afroamericana en los nuevos Estados Unidos de Trump, YG no es una llamada a la unión y la concienciación, es una llamada a coger los cócteles molotov y salir a incinerar la calle.

El álbum de Rap más completo, denso y paranoico del momento; cero idealismo, todo expuesto de forma brutal y reforzando la necesidad de una reinterpretación del G-Funk en nuestro tiempo.

De alguna forma, YG está invocando la memoria de Too $hort: en el vídeo para “Still Brazy” recordamos el mismo plantamiento que el legendario rapper de Los Ángeles siguió al concebir la portada para su “Born To Mack”. Too $hort aparecía sentado en su Cadillac sobre un fondo completamente blanco, posando en el vacío.

Con el mismo enfoque minimalista y un sonido que adapta a las nuevas generaciones el sonido Hip Hop más puramente californiano, “Still Brazy” es una declaración sobre cómo debe ser el Rap en un momento en que estamos rodeados por todo tipo de elementos dispuestos a restarnos libertad.

Coincidiendo en el tiempo con el debut de Kamaiyah, cortado por el mismo patrón estético, YG reivindica un sonido y una postura con un disco cercano a la perfección. (FP)

Will Long “Long Trax” 

Una obra sublime.

Una respuesta sonora al presente de la música de baile que actúa casi como una distorsión, una refracción nostálgica del pasado. Will Long y DJ Sprinkles ponen sobre el papel un álbum conceptual dentro de un marco no propenso a estos ejercicios, el del Deep House, con una línea estética que declara pureza y economía de elementos en una época dominada por la sobreproducción y el artificio vacío.

El sonido clásico y más elemental de Nueva York, con una caja de ritmos y acordes de sintetizador llevados a una dimensión casi alucinógena mediante la sutileza en los arreglos y overdubs de DJ Sprinkles. Largas y complacientes progresiones que parecen decaer con fina sugerencia, música electrónica de emoción sostenida que resalta de nuevo la importancia de títulos como “Midtown 120 Blues”.

Un planteamiento sencillo y modesto que es a la vez una reivindicación y una desfiguración; las voces de líderes políticos y activistas relacionados con la época de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos (como Jesse Jackson, H. Rap Brown, T.R.M. Howard, John Lewis, Kathleen Cleaver o Bayard Jackson) aparecen y desaparecen con fugacidad.

Un disco que actúa como reclamación; una vaga e ilusoria mirada a cuando la música de club significaba inclusión y humanidad, espacio para las minorías y un medio de expresión y transformación. Una posición estética, sonora, ética y política con el nombre de “Long Trax”. (FP)

The Caretaker “Everywhere at the end of time”

Si algo conecta todo el trabajo del británico James Leyland Kirby, es la exploración de la memoria y el tiempo. Ya sea bajo su propio nombre o a través de otros proyectos, el músico basa su diseño sonoro en el reflejo y reinterpretación de otros pasados musicales.

Su proyecto más relevante es bajo el pseudónimo The Caretaker. Su primer álbum, “Selected Memories From The Haunted Ballroom”, sigue siendo el que mejor define la esencia e idiosincrasia del mismo: recoger memorias sonoras y rastros de música de otro tiempo transmitiéndolas a través de sí mismo y sus discos.

En 2008 llegó “Persistant Repetition of Phrases”, y tras un parón de 2 años, el recordado “An Empty Bliss Beyond This World”, donde comenzó a utilizar una gráfica basada en los cuadros de Ivan Seal.

Kirby y The Caretaker son la principal referencia detrás del término hauntology aplicado a la experimentación musical: una denominación desarrollada por teóricos como Mark Fisher y Adam Harper a partir del año 2000 y en la que también tienen cabida los sellos Ghost Box o Mordant Music.

Música orquestal y swing entumecido por el tiempo que parece llegar a nosotros a través de una dimensión irreal, ficticia: el nuevo álbum de Kirby bajo las vestiduras de este proyecto sigue la misma línea sonora, aunque se diferencia conceptualmente de los anteriores.

Mientras “An Empty Bliss Beyond This World” estuvo inspirado por la enfermedad y efectos del Alzheimer, este “Everywhere at the end of time” comienza un estudio de 6 volúmenes sobre la “demencia”.

Al parecer, la serie de títulos representará una “demencia” sonora, con sus estadios y progresiva desintegración: Kirby hizo público un comunicado explicando el concepto de este trabajo, y matizando que él no ha sido diagnosticado con tal enfermedad, pero The Caretaker sí. Para Kirby es un “epitafio” para un proyecto que siempre ha tenido como tema central la memoria. (FP)