#Roundtable

SoundCloud y su nueva política de funcionamiento a debate

Artistas, consumidores y figuras de referencia plantean sus diferentes puntos de vista en referencia al polémico presente y futuro de la principal red social musical.

01.02.16
Frankie Pizá

Texto y coordinación de Antton Iturbe.

Tal y como se describe en detalle en estos tres artículos de The FADER y MixMag, la polémica se centra en las nuevas políticas adoptadas por SoundCloud ante los malos resultados financieros (29 millones de dólares de pérdidas) del año pasado y la presión por parte de las tres majors (Universal, Sony, Warner) para aplicar las leyes de copyright de forma más estricta, cuyo afán recaudador en forma de denuncias constantes es el que ha provocado ese agujero económico en primera instancia.

Esto ha llevado a SoundCloud a “venderse” a estas majors y a las leyes de mercado (al menos, de forma parcial) para poder subsistir. Por un lado Universal-Sony-Warner poseen entre un 3 y un 5% de las acciones de la compañía y garantizan y supervisan el pago de royalties a sus artistas por cada fragmento o tema completo que se use en los diferentes mixes subidos a SoundCloud (DJ mixes, mixtapes, programas de radio…).

Por otro SoundCloud incluye contenidos publicitarios para obtener ingresos y pone en marcha cuentas premium con tasas mensuales a sus usuarios y lanza una nueva aplicación cuyas características pueden analizarse en el siguiente link https://on.soundcloud.com. Básicamente se trata de pagar tres niveles diferentes de cuota que permiten otros tantos niveles de espacio y tiempo para subir música así como un mejor posicionamiento de la misma en las búsquedas internas en función proporcional al nivel adquirido (Partner / Pro / Premier).

Esta plataforma forma parte del acuerdo de SoundCloud firmar con Warner y Universal para pagar regalías a los artistas de esos sellos cuyos contenidos han sido subidos a SoundCloud.

Cabe destacar que en lo referente al copyright esto es lo que se dice y se “recomienda” por parte de SoundCloud:

What is copyright infringement, and how can I avoid it?

Because the rights afforded by copyright law are exclusive to the copyright owner(s), you will infringe copyright if you do any of those things without the permission of the copyright owner(s) – for example, if you copy or adapt a copyright work, or make it available on the Internet.

The best way to avoid copyright infringement is to ensure that you don’t use anything created by anyone else. Simple as that.

Los artistas entrevistados por The FADER admiten haber usado SoundCloud frecuentemente para intercambio de ideas con otros artistas y público en general de forma muy satisfactoria y no se muestran nada contentos con los cambios. No están muy seguros de cómo van a seguir funcionando en este sentido, y suponen que probablemente surja una nueva plataforma similar al “antiguo” SoundCloud a corto-medio plazo. La polémica está servida.

Llama especialmente la atención lo que se dice sobre la promoción de los artistas. SoundCloud nació como una plataforma para compartir ideas musicales de forma gratuita y sin ánimo de lucro, aprovechando la potencia de comunicación que Internet nos brinda para ello. De hecho, ese es el ideal que han perseguido muchas otras plataformas anteriores (Myspace, Bandcamp…) y que en ocasiones nos han hecho pensar que un artista ya no necesita atarse a un sello para obtener la difusión que desee.

Pero este ideal parece tambalearse (como tantas otras “libertades” de internet) cuando se empieza a hablar de obtener unos ingresos dignos que permitan al menos subsistir a artistas y coordinadores de sellos musicales. Las leyes del mercado capitalista, que son las únicas que conocemos o se nos permite utilizar, se aplican con toda su crudeza como en cualquier otro ámbito comercial. Y surgen entonces las tasas premium, los contenidos exclusivos, la publicidad, el posicionamiento en los motores de búsqueda en función de la pasta que se invierta.

La labor de promoción es tan dura y las posibilidades de éxito tan limitadas como lo han sido siempre (desde que la industria discográfica existe como tal) o incluso más duras aún, dado el dominio asfixiante que ejercen unos pocos conglomerados discográficos gigantescos. ¿Existe alguna alternativa?

De momento hay un buen número de pequeños artistas que se han dado ya de baja en SoundCloud y la compañía ha comentado que trabaja en una solución que “satisfaga a todas las partes”.

Desde TIU hemos pulsado la opinión de varios afectados por esta polémica, tratando de abrir el abanico a los diferentes usuarios de SoundCloud, ya sean “activos” como músicos y DJs o “pasivos” como promotores o simples oyentes.

Planteamos las 5 preguntas y recogemos sus impresiones en un artículo que no ofrece soluciones mágicas, ni apunta en una sola dirección. Más bien ofrece diferentes vías por las que desarrollar y hacer avanzar este interesante debate, que en última instancia, se ve ampliado a todo el proceso de producción y consumo de música en nuestra sociedad actual.

Invitados:

Carlos R. Pinto (Lost Twin)

Diseñador, ilustrador, músico y productor nacido en Sevilla y residente en Brighton. Desde una base de hip-hop Carlos despliega un amplísimo discurso sonoro que ha plasmado ya en varios trabajos oficiales (“Twin Talk” de 2013 es el más reciente), mixtapes y sesiones de DJ en festivales como el último Sónar.

LCC

Dúo electrónico asturiano formado por Ana Quiroga y Uge Pañeda, anteriormente conocido como Las Casi Casiotone, cuyo último disco, “D/Evolution”, fue editado en 2014 por el prestigioso sello Editions Mego, cosechando excelentes críticas internacionales. Adicionalmente, han trabajado en diversos proyectos artísticos, como el diseño sonoro para centros como LABoral (Gijón), CCCB (Barcelona) o SAT (Montreal) o la composición de la banda sonora del documental Ciutat Morta.

Ainara LeGardon

Artista bilbaína que alterna su faceta de rock independiente – con 5 discos en su haber – con la de la experimentación sonora, a través de propuestas como Archipiel, La Criatura o el colectivo maDam. Paralelamente, desarrolla una amplia labor docente en el campo de la Gestión Cultural y la Propiedad Intelectual.

Sergi Botella

Coordinador del festival de cortometrajes (Baumann); de arte sonoro (“¿Te suena Poblenou?” Y Lusophonia) y de arte y nuevas tecnologías (JAMM), Sergi Botella ha sido responsable también de la programación de actividades en el laboratorio multimedia de Golferichs . Sus últimos trabajos se han expuesto en La Capella (Barcelona), Centro de la Imagen Virreina (Barcelona), Espacio Cultural Caja Madrid (Barcelona), Glogauër (Berlin), Mousontourm (Frankfurt ), TV3, Loop Festival (Barcelona) y diversas galerías; Junefirst Gallery o Nogueras Blanchard. Desde el 2013 es coordinador de actividades de los residentes y espacios del centro de Producción Hangar.

Antònia Folguera

Coordinadora de contenidos y comunicaciones en Sonar +D, OvalSound, Disboot y Lummerland. Se define a sí misma como Multimedia Adventurer y su trabajo se desarrolla a caballo entre el arte, la tecnología y la ciencia y especialmente allí donde se da la confluencia entre todas ellas. Amplia experiencia en radio online y TV.

Blanca Maroz (HJ Darger)

Responsable de la web de análisis audiovisual Visual404 y como reza su cuenta de Twitter: Radical. MUJERAZA. Perrodismo + C.Audiovisual + Jisteria del Arte. MAMÁ de @visual404exp.

Eres usuario habitual de SoundCloud? Conoces la polémica y te ha afectado ya de alguna manera?

Lost Twin: Sí, soy usuario habitual desde hace años. Conozco la polémica, aunque de momento no me ha afectado.

LCC: Sí somos usuarias de SoundCloud. La verdad que por el momento no nos hemos visto afectadas y la polémica nos había llegado de refilón.

Ainara LeGardon: Soy usuaria de SoundCloud, aunque sólo de forma puntual. El cambio de política no me ha afectado de momento.

Sergi Botella: Si soy usuario totalmente amateur, no creo que me afecte, si tengo que pagar por algo que no me aporte nada no lo haré y ya. Creo que estamos demasiado acostumbrados que las aplicaciones para subir música en internet sean gratuitas. Creo indispensable que para profesionalizar una plataforma como SoundCloud una de las cosas que se deben hacer es que sea de pago.

Por dos motivos; el primero porque así podemos también ser más estrictos con nuestros derechos y por otro lado así también puedes pagar por lo que necesite tu proyecto. Así dejar la  posibilidad a grados de utilidad me parece correcto. Yo siempre he usado SoundCloud de forma amateur, solo para subir algunas sesiones y alguna creación sonora y poder ver los feedbacks que se generan. Si Soundcloud ahora tiene tres modalidades creo que se ajustará mas a las necesidades de cada uno. También cabe decir que no es obligado estar allí y ni mucho menos es garantía de nada.

Antònia Folguera: Si, soy usuaria habitual de SoundCloud casi desde el principio. Conozco la polémica pero no me ha afectado demasiado. Han quitado dos sesiones en las que curiosamente había utilizado temas no de una multinacional, sino de un sello diminuto. Me sorprende que algunos de los sellos que mandan retirar temas por copyright usen en mixes (hoy quien más quien menos tiene un podcast) temas que no son suyos de los que evidentemente no tienen el copyright…(dudo que lo pidan uno a uno antes de subir el archivo).

Blanca Maroz: Yep, soy usuaria, echando cuentas utilizaré SoundCloud o Bandcamp unas 7 u 8 horas al día. No tengo discos, apenas utilizo mi biblioteca de iTunes, toda la música que escucho, la escucho vía en streaming. Por ejemplo: en vez de mirar el Marca cuando me levanto, me pongo SoundCloud. Y lo mismo para empezar a currar, cocinar, leer cualquier otra cosa. La movida me ha afectado poco, me han borrado algún tema o playlist que utilicé para la web pero en general la pérdida se ha traducido en rastros de enlaces muertos por el camino.

Qué aspectos de SoundCloud te han parecido más positivos en comparación a otros sistemas similares y en qué medida los has usado hasta ahora? (si es que lo has usado) En caso contrario, ¿Por qué no has usado SoundCloud?

Lost Twin: Siempre he visto SoundCloud como una evolución de lo que fue Myspace. El reproductor es lo que encuentro más interesante, con la posibilidad de dejar comentarios en momentos específicos del tema. Creo que eso favorece la interacción entre el oyente y el artista de una forma más profunda que en Myspace. La posibilidad de subir temas y playlists sin hacerlos públicos también me parece muy acertada, y la uso a menudo para organizar bocetos o producciones para otros artistas.

LCC:  Hasta ahora SounCloud ha sido una herramienta muy práctica para compartir y descubrir música. Es bastante intuitiva a la hora de escuchar los temas y las sesiones, de buscar artistas, sellos, radios… Y muy práctica con el sistema de tags, la posibilidad de formar sets, etc. También el formato de red social, con users, comentarios y  grupos que te permite interactuar con el resto de los usuarios es un punto a su favor.

Ainara LeGardon: Entiendo que mi respuesta está implícita en la 1 y la 3.

Sergi Botella: Creo que lo que más me llama la atención de SoundCloud es su carácter de red social, pudiendo ir conociendo proyectos sonoros sin demasiado  esfuerzo. También pienso que la interfaz es muy clara, agilizando el uso y siendo realmente fácil subir trabajos de manera rapida y sacarlos del mismo modo.

Antònia Folguera: Soy muy fan de SoundCloud. Tiene muchos aspectos positivos (o que al menos han sido positivos hasta ahora) Permite alojar muchos archivos de audio por un precio muy razonable, es muy fácil construir un mínimo de audiencia, el reproductor es muy atractivo y el hecho de poder comentar en la línea de tiempo es algo que nadie ha conseguido superar o mejorar en todo este tiempo. Además es limpio, fácil de usar… sin duda a la hora de diseñar la plataforma han hecho un trabajo excelente.

Blanca Maroz:  Dándole una vuelta al concepto, quizá el punto fuerte de SoundCloud  (para mi sobre todo como consumidora enfermiza) no sea la facilidad de interacción o la inmediatez en la relación artistas/fans. Habría que reivindicar SoundCloud como herramienta básica para un cambio de paradigma en el consumo de música.

Un tipo de consumo efímero, una vuelta a la música de mobiliario, un consumo sin descanso poco alerta, una música epidérmica, o dicho de otro modo: SoundCloud ha encarnado en parte el ideal de Internet en base a la música…, como agujero negro, contenedor de demos y covers de mierda, alta y baja cultura remixeada.

La mitad de las horas que escucho SoundCloud no tengo ni puta idea de que estoy escuchando, nombres impronunciables con emojis, letras chinas y Vs de por medio, hasta que doy con algo que me mola y vuelvo para chekearlo. Esta es la mejor característica de Soundcloud <3.

¿Conoces alguna otra alternativa que te parezca más recomendable en estos momentos?

Lost Twin:  Me gusta bastante Bandcamp, aunque siempre la he visto más como una plataforma enfocada a subir discos o releases completos. Me parece muy interesante como complemento de SoundCloud; normalmente descubro a un determinado artista primero a través de SoundCloud, y si me resulta interesante profundizo luego en su discografía o en su sello en Bandcamp. El verdadero relevo de SoundCloud tendría que mantener o mejorar de alguna forma esa manera tan intuitiva de explorar y descubrir música y dar pie a interactuar con los artistas que la producen, algo que le falta a Bandcamp.

LCC:  No, la verdad es que ahora mismo no.

Ainara LeGardon: Bandcamp y, aunque no me guste demasiado, YouTube, ya que es el segundo buscador más usado después de Google.

Sergi Botella: Hay otras aplicaciones muy interesantes pero como suele ocurrir y como agradezco, ninguna es igual a las demás cada una tiene sus características. Como digo para comunicar y dar visibilidad a un proyecto SoundCloud me parece perfecta. Para poder vender de forma segura con una interfaz igualmente solvente Bandcamp siempre me ha gustado. Por último Mixcloud tiene también funcionamiento de red que puede propagar un trabajo de forma rápida pero no me cae muy bien, creo que son demasiado invasivos sobre todo vía mail.

Antònia Folguera:  Para alojar mixes está Mixcloud que salió prácticamente al mismo tiempo que SoundCloud. Desde un principio esta plataforma ha tenido (aparentemente) solucionada la cuestión del copyright, cosa que siempre me ha sorprendido. ¿Por qué Mixcloud si, y SoundCloud no? ¿Que han hecho los primeros que los segundos no han sido capaces de solucionar sin armar un revuelo enorme y alienando a sus usuarios por el camino?

Para archivos de audio tipo documentales, talk shows y otros formatos no musicocéntricos está Audioboom, también está hearthis.at, que es una plataforma parecida a Mixcloud, pero que no parece despegar. Bandcamp está orientada a tracks/canciones en formatos tradicionales (single, EP, álbum, etc) no a mixes. Creo que Bandcamp es por ahora la herramienta ideal para sellos y músicos que se autogestionan y una plataforma super potente para descubrir música.

Blanca Maroz: Esta parece prima hermana y tiene buena pinta http://yungcloud.com/

Hemos llegado quizá a tal punto de saturación con tantísima música disponible en internet que hemos reventado cualquier posibilidad de “negocio justo”? (La mayor parte de las nuevas creaciones pasan desapercibidas para el público ante la avalancha de músicas de todos los tiempos y las que tienen éxito es porque se acompañan de una brutal, machacona y carísima campaña de promoción detrás. Y éste es un modelo que parece perpetuarse e incluso ir a más).

Lost Twin: No creo que hayan cambiado tanto las cosas. La diferencia está en que internet ha dado voz y repercusión a muchísimos artistas que de otra manera no hubieran sonado fuera de su barrio, y me parece muy positivo el que una persona pueda acabar escuchando artistas muy minoritarios sin tener que haber sido guiado hasta allí por la opinión de un crítico musical.

Las grandes campañas de márketing han existido siempre, y el dejarse influenciar por éstas o no es elección de cada uno. A mí siempre me va a hacer más ilusión descubrir a un tío haciendo una música cojonuda y que sólo tiene 50 seguidores que sentirme parte del «ahora» y saberme de memoria el disco de Jamie xx para poder comentarlo en Facebook; sobre todo porque ese «ahora» lo decide alguien por mí, no yo.

El negocio nunca va a ser justo porque el pastel se lo van a repartir los de siempre en el 90% de los casos, y esto no va a dejar de ser así porque es inherente al sistema en el que vivimos, pero que exista un 10% que ahora disfruta de una repercusión que no pudo haber tenido antes ya puede ser considerado una pequeña victoria.

LCC:  En un mundo tan globalizado y masificado encontrar el equilibrio es, probablemente, lo más complejo. Por un lado, si no fuese gracias a la red y a este boom de plataformas y nuevas maneras de difusión, sería imposible que muchos artistas pudiesen darse a conocer. Por otro lado, es verdad que hay tanta oferta y tantos sellos, discográficas, etc. que los más grandes acaparan en exceso y dejan poco espacio al resto. Pero también el público tiene que hacer un esfuerzo por ser más activo, buscar, investigar, dejarse sorprender sin prejuicios y no esperar a un consumo pasivo, movido sólo por lo accesible y lo cómodo, siguiendo la tendencia y las propuestas que el mercado ofrece de primera mano.

Ainara LeGardon:  El “negocio justo” se ha reventado hace ya mucho tiempo. La jerarquía ha cambiado, pero los desequilibrios, económicos y de poder, se mantienen. Por lo que parece con el caso SoundCloud, se ha repetido la historia: las multinacionales discográficas también son copropietarias de otros intermediarios en la cadena de distribución de música digital, por ejemplo de Spotify.

De esta forma controlan los derechos sobre las obras (como productores de fonogramas –regalías por ventas– y como editoriales –porcentaje de los derechos de autor–) y, además, buena parte del pastel de los intermediarios. Otro asunto a considerar es que las plataformas de este tipo no han establecido de manera clara el estándar de cálculo de reparto de los derechos y royalties entre autores, artistas y productores (correspondiendo a estos últimos el grueso de los ingresos).

La cadena de suministro y flujo de pago en la industria musical es extremadamente compleja, existiendo importantes distinciones entre la distribución online y off-line. Este laberinto dificulta a los autores y artistas la plena comprensión de la fuente y los derechos asociados a su remuneración percibida.

Sergi Botella: Totalmente de acuerdo, pero esto pasa con la música y con cualquier otro producto. Creo que el equilibrio está en la sinceridad, si haces algo que te gusta y lo haces bien, siempre va a existir alguien dispuesto a pagar para ello. Si lo único que quieres es dinero también puedes hacerlo pero eso afectará negativamente a tu sector. Supongo que se trata de recibir lo justo por lo que das.

Antònia Folguera:  Siempre ha habido más producción musical que tiempo y espacio para que todo tenga visibilidad. Las campañas agresivas han existido siempre y la gente con ganas de investigar y descubrir cosas también ha existido siempre. Lo que ha cambiado son los sitios donde excavar. Personalmente veo la posibilidad de negocio justo en Bandcamp, ya que el precio y el formato son decisión del artista o sello y es un ecosistema en si mismo. Hay muchas micro escenas que viven casi exclusivamente en Bandcamp.

Siempre ha habido artistas, sellos y escenas enteras que han pasado desapercibidos a pesar de su calidad. Para llegar a estas cosas que “pasan desapercibidas” hace falta que el usuario sea proactivo y curioso. La mayoría de la audiencia no lo es. Si la música no está a la cabeza de tus prioridades o aficiones raramente vas a descubrir nada. Descubir requiere tiempo y dedicación y los algoritmos no están haciendo un buen trabajo en mostrarte cosas que no conoces y que te pueden gustar. Relacionan muy bien a los artistas y estilos entre sí, pero normalmente los resultados de la recomendación son cosas que ya conoces.

Blanca Maroz: No hemos llegado a la saturación ni mucho menos, este es un tema que al menos a mi no me preocupa lo más mínimo.. LA SATURACIÓN. La Saturación es nuestro nuevo medio de vida, aceptémoslo ya, divirtámonos en la saturación. Cuánto más excitante es, buscar entre miles de sonidos, que en una estantería de dos metros?

Unido a la reflexión anterior, ¿Existe una verdadera alternativa de negocio? ¿Puede pasar esta de alguna manera por subir “menos música” y dar mayor relevancia a lo que se sube? O incluso de mantener una especie de “separación paralela de mercados”: una para la creación/intercambio libre entre artistas y otra  mucho mas limitada y con productos enteramente terminados para los oyentes. ¿O la libertad total de intercambio y acceso de Internet es intocable?

Lost Twin: El caso es que, para mí, SoundCloud y «negocio» (traducido como «beneficio económico directo») son dos palabras que rara vez he pensado que vayan juntas. No es que piense que SoundCloud es una especie de ONG, es que simplemente he usado SoundCloud como un vehículo para descubrir música y establecer un vínculo con otros artistas, y el resultado de todo ello es que acabaré comprándoles discos o yendo a sus conciertos – y ahí es donde me parece que existe un negocio justo.

También veo totalmente legítimo pagar por mi suscripción de SoundCloud para poder subir más música y tener más playlists ocultos. Aunque parece ser que esa fuente de ingresos no les funciona tan bien como debería; y si SoundCloud va a acabar convirtiéndose en una especie de iTunes o Spotify, donde no voy a poder escuchar un par de temas completos sin que me bombardeen con publicidad o me hagan pagar por ello, dejaré de usarlo.

Y estoy seguro de que habrá alternativas que recojan el testigo de lo que fue SoundCloud y todo seguirá su ciclo como hasta ahora, igual que pasó con Myspace años atrás.

LCC: La libertad debería de ser intocable en todos los ámbitos, pero a ella va intrínsecamente unida el respeto. Eso conlleva, por ejemplo, que no se explote de manera abusiva la obra de un artista que no quiera compartirla de manera gratuita. Hay que respetar la opción de cada artista al elegir cómo gestionar su propia obra, con el tipo de licencia que mejor considere, etc. Sobre todo porque a nadie se le ocurre discutir con el fontanero para que le haga la obra gratis o cómo debe de gestionar el cobro

O, en el otro punto, que las grandes discográficas no ostenten tanto poder a la hora de la toma de decisiones o el reparto de los beneficios que generan los discos. También, sería muy interesante, que se planteasen nuevas y diferentes formas de gestión de los derechos de autor. El sistema falla por muchas partes, es abusivo y en muchos casos poco transigente. Estamos seguras de que habría muchas maneras de gestionarlo y encontrar un equilibrio.

Ainara LeGardon: Creo que se debe incidir en la formación de un público con criterio. Idealmente, este sería quien otorgara relevancia a unas obras frente a otras, atendiendo a valoraciones bien fundamentadas.Las libertades en Internet son, cada vez más, una utopía. Creemos que elegimos lo que escuchamos, el material al que accedemos, etc., pero lo cierto es que estamos controlados de tal forma que nuestros hábitos y preferencias son utilizados para elaborar una oferta (que a veces percibimos como aleatoria y que no lo es), de manera que nuestro gusto se va moldeando a base de algoritmos.

Trabajar el pensamiento crítico en un entorno así de hostil para la libertad es muy difícil, pero tremendamente necesario. Respecto a una separación que propones entre la creación/intercambio entre artistas y los productos “enteramente terminados” que llegaran al oyente, creo que sería lo peor que podría pasar. A mi modo de ver los “productos” no son lo más importante en el arte. Son los procesos. El acceso a los procesos por parte del público general es enriquecedor, por no mencionar que los propios creadores somos usuarios de obras de otros, y que el público genera su propio contenido y crea sus propias obras.

Sergi Botella: Creo que es eso exactamente, nadie tiene derecho de decidir si se sube  mas o menos música, la gente tiene el derecho de hacer música mala y cobrar por ello ¿Por qué no?. El problema reside en que la gente que hace buena música no cobre por ello. Y es aquí donde sellos, promotores y público deberían ser más rigurosos. Creo que uno debe saber hasta dónde necesita promoción, demasiada es sobresaturar tu proyecto, y equivocarte en la forma es vender otra cosa de lo que luego vas a dar.

Antònia Folguera: La verdadera alternativa de negocio es buscarse la vida por uno mismo. Si un artista quiere jugar en la liga A del entretenimiento, deberá aceptar las reglas del juego. Lo de “subir menos música” es algo que no puedes pedirle nunca a un artista con incontinencia creativa. Estos siempre han sido difíciles para la industria, que tiene sus tempos y exige una producción rígida y “facil” de vender, la mayoría de artistas de la liga A del entretenimiento publican año si, año no, álbumes con una decena de temas (o al menos era así cuando le prestaba más atención a la liga A de la industria del entretenimiento).

A mi me parece que hay una industria rígida en cuanto al material que publican y un montón de material más fluido (en todos los sentidos) que circula por la red en total libertad. Hay opciones de monetización en YouTube por ejemplo, hay gente amateur que gana dinero y se ha hecho allí su audiencia. SoundCloud nació con la idea de ser un “Youtube para audio” y en un principio no estaba enfocado a DJs sino a músicos, productores y sellos. Siempre tuvieron en cuenta su monetización, las opciones de pago aparecieron prácticamente al inicio de la plataforma y no eran súper baratas (sobretodo la opción de upload ilimitado). Los mixes en SoundCloud se multiplicaron en el momento en que bajaron los precios hará unos 3 años. Creo que siempre tuvieron claro de que quien iba a pagar por el uso de la plataforma era el creador, nacieron con un modelo de negocio claro que no ha sido viable.

No creo que SoundCloud esté preparado tal y como es ahora, para ser una plataforma de suscripción tipo Spotify. Su punto fuerte es la viralidad,  la posibilidad de embeber y compartir los archivos en todo tipo de páginas web y redes sociales. No se que va a suceder, pero tengo curiosidad por verlo. La industria musical tiene problemas profundos que no tienen nada que ver con el streaming ni con la tecnología.

Las leyes de copyright necesitan un revamping urgente que debe trascender nacionalidades. Hay que buscar soluciones globales que permitan que la música pueda escucharse en todos los rincones del mundo. El efecto más molesto del copyright no creo que sea tanto que me retiren un mix como que en un momento dado en un servicio de streaming me salga el mensaje de “this content is not available in your country”. Mi country es internet y eso no tiene ningún sentido.

Blanca Maroz: La solución no pasa por crear menos contenido o dar más relevancia a cierto tipo. ¿Quién pone las reglas de qué sonido ha de tener relevancia? Ya sabemos que no todo tiene la misma calidad. Quién ha especificado que la calidad haya de ser un valor de nuestro tiempo? Se me ocurre que quizá la solución está en crearnos filtros, que cada uno seamos el filtro que nos de la gana ser.

Una solución que pase por no apoyarse en aquello que tenga más o menos relevancia, una vuelta al periodo pre-perrodismo musical, un intento de guiarse por el oído y el cuerpo de uno mismo. Que las músicas actuales/hits actuales no llegan a grandes masas. ¿Por qué tiene que existir un gran público? Son tantas las preguntas de base a cuestionar si queremos promover un cambio cultural… La idea de un público homogéneo o un gran público tiende a desaparecer.

A medida que el «arte» la música se vaya diluyendo en la sociedad nos quedaremos sin artistas. Todos vamos a crear contenido (de mierda o no, lo habrá para todos los públicos) en mayor o menor grado. Separar al productor de lo producido o el oyente cada vez tendrá menos sentido. Para ser sincera, no tengo ni idea de cual podrá ser la alternativa de negocio viable lo único que puedo aportar es una idea que pasa más por revalorizar la experiencia estética y las facetas en vivo y delegar el consumo online a algo gratuito.