#One Track Mind

One Track Mind: Take Me I’m Yours

Un single sin apenas historia pero con una energía y emoción inimitables; la misma que nos dirige hacia el productor más brillante de cuantos tuviera la música Disco en la década de los 80, Patrick Adams.

24.03.16
Frankie Pizá

Tras escuchar “Take Me I’m Yours” la sensación es de plenitud; algo parece haber liberado levemente lo que hay en tu interior, pareces haberte entregado parcialmente a la música en su sentido más poético y abstracto. Es al mismo tiempo simple y realmente complicado adivinar de dónde procede esa energía.

Automáticamente mi cabeza apunta al “This Time Baby” de Jackie Moore, otra joya en los mismos términos (aunque un año anterior en cuanto a edición, de 1979) y con una estructura muy similar en cuanto a crescendos, progresiones y magnetismo.

Aún así, el ímpetu de la melodía principal, la voz de Mary Clark, la vitalidad sostenida de la instrumentación, la orgánica línea de bajo, la inclinación Gospel, los momentos de clímax y los arreglos de viento apuntan hacia otro lado: justamente pienso en “Mainline”, una obra que el/la que me conoce o ha compartido alguna charla conmigo sobre música Disco sabrá que considero uno de los singles más ejemplares de cuantos puede haber dentro de la genérica. Su fuerza y caracterización de todos los elementos en tan solo una unidad hacen a la canción del trío Black Ivory un referente indispensable a medio camino entre el sonido P&P Records y el Philly Sound de Gamble & Huff.

También era 1979 cuando apareció “Mainline”; en aquel momento el trío formado por Leroy Burgess, Russell Patterson y Stuart Bascombe había dejado el perfilado de producción en manos de un joven Burgess, quien lo había aprendido todo de su mentor, Patrick Adams, inicial descubridor tanto del cantante como del proyecto y quien moldearía su sonido para su propio sello, Today. Y justamente productor detrás del oscuro “Take Me I’m Yours”.

El sonido que quería transmitir Burgess, siguiendo los pasos de Adams, estaba dotado de los mismos atributos: basta escuchar lo que posteriormente concibieron juntos en otros proyectos, tales como Logg (en concreto, “I Know You Will” para Salsoul Records en 1981, posee la misma energía que “Take Me I’m Yours”) o en particular Dazzle, un icónico proyecto clásico entre coleccionistas que posee otras significativas muestras del sistema de arreglos y producción seguido en “Mainline” (“You Dazzle Me”, “Reaching”).

En aquel momento, en un ocaso de los 70 que nos llevaría hasta el éxtasis del Paradise Garage como modelo, sonido e ideología, era difícil adivinar dónde empezaba Patrick Adams y acababa Leroy Burgess, o si realmente no eran la misma persona con diferentes pseudónimos. Juntos encabezaron lo que se denominó The P.A. System, un “colectivo” o banda de más de 30 músicos y cantantes que generó la era más productiva y fértil en cuanto a ese formato se refiere; de allí nacieron Jocelyn Brown, Ken Morris, Sylvia Striplin y otros muchos.

Sus conexiones son múltiples y todas tan pertinentes que podríamos decir que ambos construyeron un sonido único a partir de las intenciones de la música Disco y una prodigiosa creatividad; la primaria The Universal Robot Band (“Dance And Shake Your Tambourine”, etc) junto a Greg Carmichael y a partir de miembros del combo Kleeer; Phreek, con el mágico “May My Love Be With You” como otro ejemplo similar en cuanto a vigor; el proyecto Inner Life con los clásicos “Moment Of My Life” o “Ain’t No Mountain High Enough” y el más experimental Bumblebee Unlimited.

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Pero lo que hay detrás, o más bien lo que impulsa a la voz de Mary Clark y al unísono despierta nuestro espíritu dormido, es la actitud instrumental que Adams primero y junto a Burgess después marcó la transición entre los 70 y los 80 en la música Disco neoyorquina. Una estética que se remontaría a los primeros pasos de Adams en su Harlem natal, transitando cerca del Teatro Apolo donde finalmente consiguió un trabajo nutriéndose y acostumbrándose a los vibrantes arreglos de la orquesta local dirigida por Rueben Phillips.

Una personalidad reconocible en diferentes referencias que fue sostenida por el pequeño imperio que el propio Adams levantó ladrillo a ladrillo y sello a sello junto al dígito que falta en la ecuación: Peter Brown. Fue Brown el que convenció a Adams para, después de abandonar su trabajo en Perception Records como arreglista, escritor y productor (1975), fundar P&P Records y editar un single titulado “Atmosphere Strut” (Cloud One), un himno Disco a base de singulares fraseos de sintetizador que cambiaría para siempre el formato e inauguraría el sonido distintivo y tendencia “experimental” del sello.

Adams sería reconocido por su implementación pionera del sintetizador y particularmente por la energía que estamos intentando detallar entre el numeroso tejido editorial que incluyó su nombre en los créditos. Aunque su firma va ligada de forma indisociable con P&P Records, la segunda “P” del nombre del sello no tuvo que ver con él, sino con la mujer de Peter Brown, Patricia. Juntos crearon una red de sellos que dio sustento a todos aquellos proyectos mencionados en este artículo y otros muchos aún muy desconocidos; hasta 28 sellos compartieron entre Adams y Brown, destacando Tyson Records, Golden Flamingo, Land Of Hits o La Shawn.

Ubicado en el 663 de la Quinta Avenida (no en el número 503, como los primeros bootlegs imprimieron en su galleta en 2005), La Shawn Record Corp. tuvo una vida corta y el prensado de su single más relevante tan solo alcanzó unas 200 unidades; el plástico original de “Take Me I’m Yours” pasó completamente desapercibido en un año 1980 en que las grandes discográficas y sellos más potentes planchaban hasta decenas de miles de copias de sus éxitos y 12″. La canción fue escrita por Adams junto a Bobby Whitehead y Billy Nichols, éste último componente de B.T. Express y que seguiría su carrera en West End Records.

La canción no recibió algo de atención hasta que Dimitri From Paris la recogió, remezcló y licenció para su “The Kings Of Disco” junto a Joey Negro (2004). El furor e indomable efectividad del single no ha parado de crecer desde entonces a través de catalizadores como Floating Points, quien en el último Sónar Festival nos regaló uno de los momentos inolvidables al reproducirlo íntegramente en el stage de la Red Bull Music Academy.

“Take Me I’m Yours” es Patrick Adams, y lo que distingue a la obra de otras muchas que surgieron en la misma época es la sensibilidad inimitable que un joven chaval de Nueva York consiguió absorber en sus largas tardes viendo conciertos y ensayos orquestales en el Teatro Apolo. Esa sensibilidad y tratamiento que también hace que al escuchar otros clásicos como “The Guardian Angel Is Watching Over Us” despeguemos del suelo como él mismo hizo cuando, según sus propias palabras, escuchó por primera vez música Disco en un club:

“The first record I experienced was ‘Love to Love You Baby’ by Donna Summers. That night opened my ears and body to disco on an emotional level. It was shortly after that I started the Cloud One and Bumble Bee and Universal Robot stuff. It really helped me to focus on the importance of emotion to the dance experience.”

“Take Me I’m Yours” ha sido un disco sin historia durante 3 décadas, y ahora la suya no es precisamente la que los DJs escriban cuando triunfen al reproducirlo o pagar grandes cantidades de dinero por un original; su historia es la de Patrick Adams, probablemente el mejor y más brillante productor en una era marcada por los productores y en la que le tocó convivir con John Morales, Tom Moulton, Larry Levan, Bob Blank y un largo etcétera.