#One Track Mind

One Track Mind: Oepss Te Hardd!

Ha tenido que transcurrir un lustro para que el material creado por Anti-G con tan solo 17 años gane el contexto necesario; la excentricidad "Kentje'sz Beatsz" editada por Planet Mu se adelantó a la inserción del Reguetón en clima de vanguardia y al excesivo, disparatado timbre que hoy por hoy caracteriza a identidades como SOPHIE.

17.12.15
Frankie Pizá

Foto de Joni Spaan.

6 de junio de 2011. Un poco antes, unos meses como suele ser habitual, Planet Mu anunciaba en su año más trascendental desde el punto de vista editorial, el primer álbum de Anti-G, un muy joven representante de la escena “Bubbling” en Delft (procedente de Aruba), una ciudad del sur de Holanda. El disco era una mera recopilación de cortes que Kentje había formulado en su casa con tan solo 16 o 17 años, en 2009/2010, y se comercializó en un momento en que el Moombahton o el Footwork comenzaban a resonar fuera de sus núcleos originarios. Llevaba el nombre de “Kentje’sz Beatsz”.

Aquellos hiper-sintes, excesivos, estresados, esas melodías tan estridentes parecían llegar de otro planeta, aunque los ritmos, las percusiones procesadas sobre las que esas notas se desarrollaban, tenían claro origen en el Caribe. Eran mayoritariamente riddims Dem Bow, bases de Reguetón perfiladas; el género, por aquel entonces y con orígenes en Jamaica, Panamá o Puerto Rico, todavía no había vencido parte de los estigmas y prejuicios que le habían cerrado la puerta de los círculos más selectos y vanguardistas.

La integración de los ritmos del tresillo y los rasgos distintivos del Reguetón han tenido una importancia determinante en este 2015, cuando la práctica se ha visto respaldada por el sector club de vanguardia, el que implica a sellos como PAN, Warp Records o proyectos como Future Brown o Arca. Esta inclinación o tendencia, cada vez más asimilada y menos demonizada por parte del sector electrónico más estricto, ayuda hoy en día a aportar un contexto que “Kentje’sz Beatsz” no poseía en el momento de su lanzamiento.

En 2011, con la revolución del Footwork en el punto de mira y el Moombahton de Dave Nada en pleno apogeo, el Bubbling House de Anti-G sonaba a partes iguales como una excentricidad editorial de Mike Paradinas y una forma de aliarse con la creciente popularidad de artistas como Munchi, también llegado de los Países Bajos (Rotterdam) y con origen dominicano, aunque desde el punto de vista único de Planet Mu.

A pesar de los paralelismos con el Moombahton, con un aspecto similar y con una fórmula en la que inciden los mismos elementos (Dancehall, ritmos latinos como el Reguetón, melodías electrónicas simples y escandalosas), en el Bubbling de Anti-G y otros contemporáneos de Kentje como Shaun-D, Master-D, Daycard o Deschuurman existe cierto paralelismo en cuanto a sensaciones frías y algo agresivas con el Grime británico, otro movimiento marginal construido a base de Fruity Loops.

DJ Moortje, nativo del país de Curazao (territorio autónomo del Reino de los Países Bajos), es a menudo acreditado como el padre y origen primario del Bubbling en La Haya (Den Haag), cuando en paralelo al desarrollo de la escena Jungle/Drum’n’Bass en UK, ritmos clásicos e instrumentales Dancehall se aceleraban a la velocidad de 45 rpm, provocando una nueva corriente sonora a partir de un error en la reproducción. Surgida por mera casualidad, aquella nueva vía de expresión se convirtió a mediados de los 90 en patrimonio casi exclusivo de las comunidades con descendencia latina en Holanda, los grupos de inmigrantes de Las Antillas Neerlandesas o Surinam.

La combinación de aquella anomalía con origen caribeño y los atributos principales del género electrónico dominante en los Países Bajos durante la década pasada, el Dutch House, dio como resultado y consecuencia el Bubbling House, un movimiento local propiedad de los hijos de inmigrantes como Kentje que nació en sus Pentium 5 y creció a través de primarios enlaces a canales de YouTube. Al igual que el Footwork o el Bop con Walacam, el Bubbling gozó de sus propios círculos digitales para extenderse alrededor de las nuevas generaciones en Holanda.

Al escuchar piezas como “Bubbling Cause Trouble”, es inevitable pensar en Kamixlo y su “Paleta”; al caer en “Crack The Glass!”, las conexiones y paralelismos con el material que en la actualidad están produciendo gente como EndgamE resulta evidente. “Oepss Te Hardd!” es en cualquier caso el momento de éxtasis que más se recuerda al volver a prestar atención al LP, una pieza en la que en menos de 3 minutos se agolpan influencias caribeñas, del hardstyle o del Grime.

Es el corte que abre el álbum, el que sirve de presentación y prepara el terreno ante la llegada de las disparatadas “Freak it out” o “CrazyShit”, cortes que podríamos hoy por hoy acreditar a SOPHIE, por su timbre psicótico y exagerado. Son pocas las voces que aún con el gran contexto generado en estos 4 o 5 años, reclaman la naturaleza premonitoria y avanzad a su tiempo de este material. Anti-G ha regresado, más mayor y más preparado, con nuevos tracks en este 2015; en esta ocasión, el sello local Rwina Records impulsó el EP “Kush In Da Sound.