#One Track Mind

One Track Mind: Moody (Space Out)

ESG fueron la quintaesencia del sonido de Nueva York en los 80 y el puente entre las calles donde se edificó el Hip Hop, las pistas de baile y la bohemia escena de la célebre y productiva no wave

05.10.15
Frankie Pizá

Emerald, sapphire and gold. 

Una vez la primera estrofa llega a su final, suena el característico «like this!» de Renee y los timbales reverberan, ya estás dentro de la canción; la forma en que los aullidos vocales están enterrados debajo de esas densas líneas de bajo, la secuencia de percusión, la escasez de elementos y la manera en la que estos se combinan son modelo de una idiosincrasia única e incomparable.

Hay un temperamento muy particular en cualquier composición de ESG, una banda de cuatro hermanas venidas de la zona residencial E. Roberts Moore Houses (un programa establecido en 1964 y que constaba de dos edificios que 463 apartamentos) en el Sur del Bronx; sus canciones son simples grooves desarrollados con minimalismo espartano, mecánico y derivado de su carácter como autodidactas; a las hermanas Scroggins no las dominaba ninguna expectativa ni artística ni musical una vez recibieron los instrumentos que su madre compró para alejarlas de los problemas de la zona.

Renee estaba a la guitarra (además de liderar en las voces), Marie a las congas, Valerie era la baterista y Deborah se encargaba del bajo: no eran más que cuatro hermanas asentadas en un barrio abandonado por la administración de Estados Unidos y que había sido creado por la autopista Cross Bronx Expressway en 1955. Una reunión familiar de aprendices en la que de vez en cuando contribuía algún vecino o compañero del barrio. Como simples aficionadas consiguieron fabricar uno de los cortes más sampleados de la historia del Hip Hop («UFO«) y la fusión estilística más elemental (y fundamental) de su tiempo.

«I’m feeling very mellow
Walking down the street
You see, I’m gonna see my baby
And it make me feel moody

Like this…»

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Con espíritu totalmente DIY, fueron descubiertas por Ed Bahlman en un concurso de talento, del que él mismo afirmó tan solo pudo contemplar en final de la actuación de las hermanas, unas dos canciones; bastaron en cualquier caso para que el fundador de 99 Records en Nueva York (en el número 99 de la MacDougal Street)confiara en ellas para un primer EP en 1981, en el que los tres primeros singles estaban calibrados y producidos de forma impecable por Martin Hannett (la mezcla también corrió por su cuenta en los Strawberry Studios de Manchester).

«You’re No Good», «Moody» y «UFO» son tres de las obras que han persistido de forma imperecedera el paso del tiempo y aún hoy siguen influyendo a las nuevas generaciones; fueron los tres primeros singles y las Scroggins ya desprendían toda su identidad y peculiar personalidad instrumental, ni mucho menos madura y que estaba dada por sus propias circunstancias.

Fueron las que comenzaron a tocar en clubes como el Hurrah (las tres composiciones que completaron el primer EP homónimo de la banda fueron grabadas en directo en el local) e interpretaron en su actuación como teloneras de A Certain Ratio, donde conocieron a Tony Wilson de Factory Records, sello que licenciaría el material en UK. Era el momento en el que el post-Punk estallaba en Inglaterra.

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Las Scroggins desarrollaron un estilo y procedimientos de composición en el que el hecho de ser amateurs era su gran poder y es hoy todavía su distinción: parte Funk sinuoso y reducido a su mínima esencia, parte post-Punk con algo de hipnótico e infeccioso, parte Soul como el que facturaba la pionera Shirley Ellis en «The Clapping Song». Con una crucial insinuación latina en su estética y la desnudez carismática de sus desarrollos, funcionaban de igual manera en la pista de baile como en concierto.

Pero no era tan solo la singularidad del sonido, la clave estaba en su concisión; desde sus habitaciones parecían poseer un don que las situaba como quintaesencia del sonido neoyorquino, en el catálogo del sello que mejor define el hervidero creativo y eclecticismo de la época. Y la elasticidad del mismo sin perder su significancia: «It’s Alright» es puro James Brown, «You Make No Sense» o «Erase You» son casi Public Image Ltd.

Fueron un nexo entre las calles donde tuvo lugar la incepción cultural, social y musical del Hip Hop, las pistas de baile, la erupción de la música de club (sonaron en The Hacienda y «Moody» fue uno de los más clásicos cierres de Larry Levan en el Paradise Garage) y la madurez de la escena Punk en UK. Consiguieron de forma prácticamente accidental adentrarse en las listas de predilectos de toda la fauna bohemia y arty del Nueva York de comienzos de los 80 y confluyeron en el más exitoso hogar de la etapa, una marca que a pesar de tan solo estar 5 años en activo ya reunió a propuestas tan decisivas como Liquid Liquid, Bush Tetras, Maximum Joy o el guitarrista Glenn Branca.

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Es muy probable que cualquiera de nosotros escuchara antes ESG en un sample o a través de otra composición que atendiendo a las ESG originales; una de las más interesantes contradicciones que envuelven a la banda es la que implica su importante peso en la cultura del sampling y el Hip Hop, así como las regalías impagadas por las grandes compañías (las mismas que destrozaron a 99 Records en el largo y caro camino legal, recordando como principal caso el «Cavern» de Liquid Liquid, utilizado por Grandmaster Flash & The Furious Five en «White Lines» sin permiso).

Nunca estuvieron de acuerdo y han dedicado parte de sus últimos años a luchar por recuperar sus derechos y los beneficios indirectos de su música. Public Enemy, The Beastie Boys, N.W.A., Big Daddy Kane, EPMD, Liars, DJ Qbert, DJ Shadow, Girl Talk o Nine Inch Nails han muestreado y explotado «UFO», y tan solo son estos los ejemplos más famosos. Su carrera contra dicha técnica (de ascenso exponencial a mitad de los 80 y principal factor clave para que su material no quedara en el olvido) comenzó con «Sample Credits Don’t Pay Our Bills» en 1992, y se extiende hasta nuestros días.

ESG son energía sin adulterar, originaria de la zona más conflictiva y sensiblemente creativa de la década de los 70 en Estados Unidos; un puente artístico entre generaciones musicales de todo tipo y movimientos dispares; una demostración de la ambigüedad que gobierna al sampling (mitad adversidad y mitad beneficio), esa tendencia que convirtió los derechos de autor en casi antropología; una banda que sin quererlo o sin imaginarlo, se convirtieron en un objeto atemporal.