#One Track Mind

One Track Mind: Inner City Life

Goldie se topó con la inmortalidad en 1994, cuando "Inner City Life" expandió el lenguaje del Drum'n'Bass y dio el primer paso para universalizar su sonido. Esta es nuestra rendición a la voz de Diane Charlemagne.

04.11.15
Frankie Pizá

Así como «Let It Go» supuso una revelación electrónica que de alguna manera demostró que el Footwork y su tan específico y reconocible patrón instrumental podía funcionar desde un punto de vista más «accesible» y cercano a todos los públicos, «Inner City Life» cambió la percepción externa y expectativas sobre un estilo como el Drum’n’Bass, hasta 1994 un descendiente del Hardcore británico que se había desarrollado como una desviación rítmicamente más compleja, más rápida y que incluía tanto breakbeats desnudos como polirritmos.

DJ Rashad no dio con una fórmula exclusiva en el single editado por Hyperdub en 2014, pero sí ofreció la mejor y más sublime ejecución de algo que ya se comenzaba a suponer: que el Footwork, su diseño, no solo tenía posibilidades dentro de la concreta escena del movimiento o las pistas de baile más exigentes. La canción que encabezó «Timeless» en 1995 cambió para siempre las pretensiones del estilo británico abriendo ante él infinidad de oportunidades, tanto comerciales como creativas.

Con sus mínimas diferencias que inciden en dialecto más que en variaciones estructurales, el Jungle y el Drum’n’Bass se caracterizaron en sus inicios por su corte 100% instrumental y psicótica sucesión de breaks y samples que, a menudo, venían del Ragga, el Dancehall o el Hip Hop. Fue aquel joven llamado Clifford Price y a través de su proyecto junto a DJ Freebase, Rufige Kru, quien comenzó a incidir en la inclusión de muestras más conocidas, como las de Public Enemy en el clásico «Krisp Biscuit».

Por aquel entonces Goldie no reunía la ambición de crear un disco apto para todos los oídos, un título que llegara a una mayor audiencia y colocara el Drum’n’Bass en un punto de interés para la industria, universalizando por así decirlo el sonido. Ni siquiera se había fundado Metalheadz, el sello que daría cabida y continuidad al proyecto Metal Heads (o Metalheads, junto a Mark Rutherford y Rob Playford) y definiría un sonido muy particular en el que las bajas frecuencias, el time-stretching aplicado a las percusiones (acelerar la velocidad sin incidir en el tono) y las melodías futuristas ayudarían a que el género, en primera instancia, ganara identidad propia.

El sonido que definiría la etapa dominada por Reinforced Records (4 Hero), al que podríamos catalogar como la primera generación Drum’n’Bass no recibió una evolución determinante hasta que Pete Tong (FFRR) no ofreció un deal editorial a Goldie y éste presentó a la nativa de Manchester Diane Charlemagne en las cuidadas y arrebatadoras voces de «Inner City Life» (tiempo atrás 4 Hero ya habían colaborado con ella en «Better Place»), antesala del clásico «Angel» (que se incluiría también en «Timeless» pero sería publicado inicialmente como boceto de Metal Heads en 1993 y como single oficial en 1995).

Goldie buscaba la inmortalidad con «Timeless» y por eso supo qué título escoger para su álbum debut: el LP posicionó tanto al productor como al continente sonoro ante la atención de público y crítica especializada, mostrando hasta dónde podía llegar una anomalía electrónica ligada de una forma directa con el ambiente y cultura rave.

«Inner City Life» destruyó cualquier convicción o supuesto, relacionando algo tan rudo y amenazante con el Soul, con celestiales armonías vocales que recordaban a lo que ocurrió a finales de los 80, cuando Inner City democratizó en todo el mundo el Techno de Detroit con singles como «Big Fun» o «Good Life». Un formato que barajaba con elegancia e inteligencia una apuesta avanzada a su tiempo disfrazada con intenciones mainstream.

Diane Charlemagne dejó también su huella en «Kemistry» (incluida en el largo y como single en 1997), aunque la voz del activo de Urban Cookie Collective y 52nd Street nunca brillaría con la sutileza y sublime compenetración de «Inner City Life». El single simbolizó el punto de ruptura que haría explotar y propulsaría al Drum’n’Bass hacia la cultura global. El clímax del género se observó en 1998, justo cuando irrumpió en las tiendas «Saturnz Return», un segundo disco de Goldie que conectaría su discurso y técnicas con gente tan dispar como KRS-One o David Bowie.

La versión en single no se introdujo de forma solitaria en el álbum, sino que se decidió ensamblar en una especie de ópera por partes (de 21 minutos de duración) junto a «Pressure» y «Jah», ésta última la cara B que acompañó (también con una versión diferente a la expuesta en el disco) en el 12″ de 1994.

Tras el reciente fallecimiento de Diane a los 51 años de edad después de una larga batalla contra el cáncer, rendimos ofrenda y respetos a su voz y determinante aparición en el desarrollo del Drum’n’Bass destacando la importancia de esta canción atemporal.