#One Piece

Final Cut “Deep In 2 The Cut”

En la colaboración con Tony Srock, asistimos a la transición entre lo que fue The Wizard y lo que más tarde sería Jeff Mills.

25.02.16
Frankie Pizá

La música que tiene a Jeff Mills como implicado comparte las mismas raíces, inspiración y proyección hacia la ciencia ficción y dramatismo que sus contemporáneos, incluso que sus antecedentes directos en Detroit, pero en su caso todo se desarrolla en una atmósfera más solitaria y fría. Ya desde sus inicios, en los que se desenvolvía sin ayuda de nadie en sus exhibiciones a los tocadiscos como The Wizard, se podía percibir su creciente individualismo y autosuficiencia.

A diferencia de otros artistas de su misma generación, Mills es uno de los pocos artistas que ha desarrollado su carrera en solitario desde un extraño aislamiento; a voluntad o no, su aura desprende rareza y soledad, sus gestos, expresión y conducta son reservados van en total armonía con su discurso electrónico, aquel que ha evolucionado desprendiéndose de elementos en vez de incorporarlos.

Su condición totalmente al margen, su ruptura deliberada con los grandes proyectos que ha emprendido en colectivo y su estética artística a todos los niveles nos dan algunas pistas sobre quién es Jeff Mills; no es un asceta, ni un misántropo, pero sí es de esa especie de productores en los que la identificación del concepto está en ellos mismos y no solo en su música.

Es interesante prestar atención a los primeros movimientos creativos del ágil y espigado Jeffrey Eugene Mills, porque en los puntos de convergencia con otras figuras artísticas podemos encontrar algunos de los primeros indicios de su carácter dominante y también algunos de los secretos todavía no demasiado explorados de su carrera.

Antes de impulsar Underground Resistance o ser miembro efímero del proyecto de House con espíritu positivista y potencial R&B Members Of The House, Mills asistió a Tony Srock en su proyecto Final Cut, que ambos fundaron con una intención claramente enfocada al club. De hecho, su primer single editado por Paragon, llevó en los créditos a True Faith, alias que Jeff había elegido para ayudar a Srock en la canción de clara inclinación Garage “Take Me Away”.

Era 1989, un año en el que también se dejó ver su sensibilidad de cara al patrón New Beat europeo, concretamente en el proyecto de poco alcance y corta duración junto a “Mad” Mike Banks, Midi Mechanixx, y todavía lejos de su debut para Tresor en 1992. Fueron tiempos de definición, y Final Cut, propuesta que Mills invadiría con su personalidad tras concederle Srock el permiso, puede divisarse una apasionante coincidencia entre el presente y el futuro sonoro que seguiría el de Detroit.

Fue Chris Connelly (Finitribe) el que animó al dúo a acercarse un poco más a la estética europea y rasgos industriales, provocando sin saberlo una unión que ayudaría a cristalizar la identidad creativa de Mills; combinando las características del primitivo Techno/Electro hecho en Detroit, EBM y asperezas industriales, “Deep In 2 The Cut” suena a la antesala y primer molde a partir del que el productor puliría su idiosincrasia sonora.

Esto sucedió justo antes de que Mills abandonara el proyecto y Srock convirtiera Final Cut en uno de los grupos industriales menos conocidos de Chicago; más guitarras, menos atención al baile y una deformación estilística que fue también favorecida por la incursión de Joe Lafata.

En los cortes de “Deep In 2 The Cut” se puede adivinar perfectamente el cianotipo de Mills: esa cadencia entre militarizada y pesada que más tarde encontraríamos en X-101 (junto a Banks y Robert Hood), los matices esotéricos que luego ganarían en presencia, la sensibilidad nihilista y elegante malignidad de los desarrollos. Todo se aplica de forma más rotunda, más cruda y más salvaje, sin el sentido, concepto y compenetración que años más tarde desembocarían en el Minimal Techno de Mills y los Hood, Dixon o Hawtin.

El debut de Final Cut, reeditado ahora por Paul Purgas (Empryset) en We Can Elude Control, se debate entre el poder transgresor y la agresividad de la música industrial europea y la tendencia abstracta y futurista que serían denominadores comunes tanto en Detroit como en Mills; una banda sonora para uno de esos escenarios distópicos y de depresión ultra-tecnológica que inmediatamente relacionaríamos con el artista.

A partir de 1990, Mills se iría cada vez más adentrando en su propia oscuridad, a perfilar sus tratamientos, cada vez más parcos, limpios y esenciales, para crear así un modelo Techno personal e intransferible a base de minuciosidad, repetición y la utilización de la mínima expresividad. En “Deep In 2 The Cut”, editado originalmente por Full Effect Records, asistimos al más singular e ilustrativo punto transitorio entre crecimiento ocurrido desde The Wizard a lo que después se convertiría en Jeff Mills.